Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Homenaje a Tiberio, maestro campesino

Hace unos días murió Tiberio Giraldo, su vida deja huella y esperanza de sostenibilidad.

Campesino andino, minifundista y progresista, hizo de su pequeña parcela, llamada Reserva Natural El Ciprés, un centro de investigación y difusión de prácticas agropecuarias sostenibles. Jornalero en Neira (Caldas), su tierra natal, y luego propietario de una pequeña parcela que recibió como herencia, se hizo líder en agricultura de la revolución verde, con monocultivos. Cuando conoció la agroecología, realizó una rápida e impresionante transformación de su finca, siendo el pionero de los bancos forrajeros mixtos, hace 24 años, que combinan plantas para la seguridad alimentaria de gente y animales. Miembro de la Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, participó activamente en el debate sobre si las reservas naturales debían ser espacios de conservación estricta o áreas de producción y conservación. Su veredicto fue su práctica: su pequeño minifundio era un paraíso de producción sostenible. Al recorrer su finca probábamos la miel de caña y el guarapo, observábamos el café con sombrío, los policultivos sin agroquímicos y diversos animales domésticos. Cerrábamos con un excelente marrano al horno, siempre escuchando sus historias, referidas a la recuperación de la cuenca, a sistemas integrales de producción y a la vida campesina.

Tiberio habitaba en la microcuenca Los Saínos, municipio El Dovio, Valle del Cauca. A diferencia de los vecinos, que sólo se lamentaban de cómo se estaba secando la quebrada, Tiberio resolvió tomar acción, recuperando con bosque el borde de la quebrada en su predio y trabajando con la comunidad. Después de muchas reuniones, se acordó que cada propietario contribuyera a recuperar el bosque en el pedacito que le correspondía. Los resultados son impresionantes, dos décadas después: el agua que no alcanzaba para una docena de familias, hoy sobra para más de 100 fincas campesinas.

En su minifundio adelantó una ejemplar planificación predial a 15 años. Dejó un sistema de producción integrada, donde cerdos, gallinas y vacas se alimentan con comida producida en la finca y todos, incluida su familia, contribuyen con “desechos orgánicos” para alimentar un biodigestor que, además de producir gas para cocinar, genera los mejores abonos. La mitad del área quedó en bosque secundario conectado entre sí y recuperó la fertilidad del suelo.

Su reserva es un espacio de referencia para el desarrollo rural integral; los mayores ingresos los generó educando a campesinos para producir sosteniblemente e ilustrando a las personas de la ciudad sobre la vida campesina. Estableció un intercambio cultural horizontal entre campo y ciudad, e incluyó la cocina tradicional como parte de sus argumentos. Con el apoyo de Cipav recibió visitas de especialistas y curiosos procedentes de casi 40 países de América, Asia y Europa. El Ciprés se convirtió en sede de una universidad campesina, que ahora su familia ampliada busca continuar, pues varios de sus descendientes han adquirido importantes conocimientos para profundizar en la tarea de sostenibilidad. Para que su hijo estudiara, pues Tiberio sólo pudo acceder a la primaria básica, le sembró el Bosque de Camilo, un espacio donde conviven más de medio centenar de plantas útiles en forma de bosque productivo.

Colombianos honestos, trabajadores y creativos como Tiberio son ejemplo para crear la senda del desarrollo rural sostenible.

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2012-03-06T23:00:00-05:00

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