Por: Cecilia Orozco Tascón

¿Locura, venalidad o las dos?

Algo muy grave está pasando en la judicatura (algo que por supuesto no toca la vengativa reforma a la justicia) si está contaminada de tanta mediocridad, locura o venalidad en su base.

Un sistema que le otorga categoría de juez del circuito, a un escalón de ascender al tribunal, a una abogada de las características de la que revocó las medidas de aseguramiento contra el guerrillero de utilería del gobierno Uribe, Olivo Saldaña, y el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, no es serio. Al margen de la decisión que tomó sobre ellos dos, investigados por los delitos en que habrían incurrido al presentarle al país como columna guerrillera a un grupo compuesto en gran parte por indigentes, drogadictos y gente contratada, el discurso de Carmen Johana Rodríguez es para psiquiatra o para proceso disciplinario y tal vez penal. Transcribo unas cuantas perlas que ella pronunció, poseída de gran perturbación, durante una exposición que de acuerdo con la ley y los códigos debería versar exclusivamente sobre la apelación de la privación de la libertad:

- “(Cuando Mancuso) cuestiona un proceso de paz, está cuestionando a la judicatura.

- Los guerrilleros del Eln y de las Farc también tienen derecho al mínimo vital porque ellos tienen unos ideales…

- El señor Agudelo Medina (alias Olivo Saldaña) tiene toda la credibilidad del Estado. Tiene palabra. ¿Vamos a cuestionar la desmovilización de la guerrilla? ¿Por qué no cogemos las de los paramilitares? El señor Agudelo Medina, a quien respeto enormemente… me corrige.

- El señor Felipe Salazar (quien reconoció el montaje de la falsa columna Cacica Gaitana) ¿ideólogo político? Él dice que su trabajo era la incorporación de personas que no eran guerrilleras. La guerrilla era de gente estudiada. Y ahora me vienen a decir que el señor Felipe Alejandro ¿era el comandante político de una célula? ¿Dónde está su credibilidad? Este señor por lo menos debería haberse leído Marx, como para ser decentes.

- ¡Oiga, eso es ser uno descarado! ¡Eso no es un proceso de pazzzzz!

- Hay gente que no tiene un muerto en la cabeza y puede ser adepto al delito de rebelión.

- Tenemos un municipio que se llama Curururú. ¡Y reto a saber dónde queda Curururú! ¡En Vaupés! Yo conozco el Vaupés y les puedo asegurar que ustedes no han ido.

- Me tomé el trabajo de ir a la calle del Cartucho. Me fui a las 3 de la tarde —para que lo sepan—, cancelé las audiencias y fui a cotizar un AK. Me dijeron que valía 350 mil pesos”.

La jueza Rodríguez, quien no ha cumplido cuatro años de experiencia, goza de buenas conexiones en la Rama Judicial. Su padre es el exmagistrado de tribunal Yesid Rodríguez, defensor de un congresista del Tolima (lugar de operación del supuesto Cacica Gaitana), cercano a Gómez Gallo, que fue absuelto en un juzgado de ese departamento y condenado por parapolítica en la Corte Suprema. Rodríguez padre asistió, dichoso, a una fiesta en la casa de otra de sus defendidas, Myriam Donato, a quien un juez excluyó de un proceso contra los miembros del comité de la segunda reelección del expresidente Uribe. ¿Habrá influido el progenitor en la carrera y decisión de su hija? Nunca se sabrá.De paso, Curururú no existe. La jueza debe referirse a la comunidad Carurú.

Entre paréntesis - El maestro Osuna dio en el clavo al cuestionar una práctica superada en las democracias maduras: “del interés público suele pasarse al interés particular… y (después) regresar a lo público”. Aquí ni siquiera se debate el punto. Por el contrario: esas actividades son dignas de admiración.

 

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