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hace 1 hora
Por: Adolfo Meisel Roca

La bogotanización de Colombia

Colombia es hoy un país mucho más bogotano que hace un siglo.

Esto es cierto tanto en términos demográficos y económicos, como de poder político. Mientras que en 1912 sólo el 2,4% de los colombianos vivía en Bogotá, ya en el censo del 2005 ese porcentaje era de 15,9% y la tendencia es creciente. Hoy en día la capital es el principal centro industrial, financiero, educativo y gubernamental del país. Además, su producto interno bruto representa el 26,0% del total nacional.

El ascenso demográfico de Bogotá ocurrió de forma más o menos continua a lo largo de todo el siglo XX. Ya para 1951 tenía el 6,2% de la población nacional. Sin embargo, el ascenso económico y político es más bien un fenómeno de los últimos 50 años. En este desarrollo ha jugado un papel protagónico lo que sucedió con la influencia antioqueña y, en general, de la región paisa (para incluir a Risaralda, Caldas y Quindío). Con el ascenso de la economía cafetera durante la primera mitad del siglo XX a una posición dominante en la agricultura y las exportaciones colombianas, la región de colonización antioqueña adquirió un enorme peso en la economía y la vida política nacional. Los presidentes antioqueños de la primera mitad del siglo fueron Carlos E. Restrepo, Marco Fidel Suárez, Pedro Nel Ospina y Mariano Ospina Pérez. Igualmente, en los gabinetes ministeriales se notó una gran preponderancia de los antioqueños. Entre 1900 y 1958, la región que tuvo más ministros fue Antioquia. Esa influencia fue especialmente marcada en el Ministerio de Hacienda. En el siglo XX, el 25% de los ministros de Hacienda fueron oriundos de Antioquia. Ese porcentaje se eleva a 36,3% de ministros de Hacienda paisas si agregamos los del Eje Cafetero.

Si bien en la primera mitad del siglo XX la hegemonía antioqueña en muchas esferas de la vida nacional fue clara, esa situación ha cambiado y en la actualidad esa posición dominante la están ejerciendo los bogotanos. El declive relativo de Antioquia y el Eje Cafetero está determinado por múltiples causas. Una muy poderosa es el cambio del modelo de desarrollo que pasó de uno basado en la exportación de café y el proteccionismo industrial a uno basado en la exportación de productos minero-energéticos y de servicios, y a la internacionalización de la economía. Hasta ahora, quien más se ha beneficiado de ese cambio de modelo es Bogotá.

El aumento del poder económico y político de Bogotá se refleja muy bien en la creciente influencia de personas oriundas de esta ciudad en los gabinetes. Por ejemplo, entre 1974 y el 2000, la región con mayor participación en el gabinete fue Bogotá, con el 29% del total de ministros de ese período. En el ministerio de Hacienda ya no se ve esa preponderancia antioqueña. Así, de los cinco ministros de esa cartera en lo que va del siglo, cuatro han sido bogotanos.

Algunos analistas consideran que la coyuntura política actual tiene mucho movimiento de péndulo. Eso parece innegable. Sin embargo, no toda la reorientación de la política nacional se le puede atribuir a este fenómeno de carácter cíclico. Es necesario ver que aquí hay una corriente profunda, estructural, tanto de la geografía económica nacional como de su configuración política. Para donde todo apunta es a que Bogotá, 2.640 metros sobre el nivel del mar y a más de 900 kilómetros de los puertos de la Costa Caribe, será en el siglo XXI el centro hegemónico de la vida nacional y el territorio de la inmensa periferia seguirá sin orden y sin progreso, si seguimos como vamos.

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2012-03-30T23:00:00-05:00

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La bogotanización de Colombia

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