En vivo: ¿Cómo responder al aumento del desplazamiento interno en Colombia?

hace 49 mins
Por: Alfredo Molano Bravo

Un reguero de cadáveres

San Roque es "tierra de la cordialidad", dice la leyenda oficial. Y de silencios impuestos , dice quien la conoce.

El pueblo nació a fines del siglo XIX como una tienda en medio del camino real del Nare, que llevaba de Medellín a Bogotá. Tomó fuerza con la construcción del ferrocarril a Puerto Berrío, hecho a punta de dinamita y de concesiones territoriales. El tren facilitó la fundación de grandes haciendas ganaderas en las faldas de la cordillera y en la región del puerto. Fue también tierra de colonos que resistieron la concentración de tierra cultivando café y cocinando panela. En el corregimiento Cristales se creó a mediados de los años 70 un sindicato agrario que cobró importancia política en las grandes movilizaciones campesinas. Para castigarlas asesinaron a Antonio Ceballos. La cosa no se calmó y entonces mataron al padre Jaime León Restrepo y a la hermana Teresa Ramírez, acusados de ser guerrilleros. El Eln tenía fuerza en los ríos Nare y San Bartolomé. Muerte a Secuestradores (MAS) apareció en Medellín y rápidamente se regó por todo el noreste antioqueño, tierra de minas y de grandes proyectos hidroeléctricos. Pocos años después, el MAS declinó sus responsabilidades a favor del bloque Metro de las Auc, comandado por Doble Cero, un recalcitrante exoficial del Ejército Nacional. Fue la época del terror. Los días en que se fermentó el masato armado entre las Convivir —Asociación El Cóndor, creada durante la gobernación de Álvaro Uribe— y los paramilitares. Torturas, descuartizamientos, masacres, desapariciones. Un reguero de cadáveres. “El 19 de abril de 1997 fue asesinado Octavio Marín, miembro de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), por quejarse de la exposición de los cadáveres descuartizados para escarnio público” [1]. Los operativos conjuntos se manejaban desde Lácteos El Paisa, en Medellín, y desde San José del Nus. Según el CTI, El Cóndor era una “estructura bajo la cual se mimetizaba una organización paramilitar... (que) realizaba actividades ilegales en abierta connivencia con integrantes de la Policía y con militares acantonados en la región” [2]. Sus representantes legales eran Luis Alberto Villegas Uribe y su socio Santiago Gallón, uno de los compradores de parte de la hacienda Guacharacas que los hermanos Uribe Vélez heredaron de su padre. Gallón se acogió a sentencia anticipada por paramilitarismo y después fue privilegiado beneficiario de Agro Ingreso Seguro. A Villegas lo mató Julián Bolívar por tumbarle la gasolina que ambos le ordeñaban al oleoducto que pasa por Guacharacas. Según uno de los trabajadores de la propiedad, Juan Monsalve, alias El Guacharaco, los paramilitares tenían ahí un punto —o sea, un puesto fijo— desde cuando fueron robados por el Eln unos caballos y 600 reses. El cuerpo del comprador de las bestias, Álvaro Carmona Franco, y los de Miguel Ángel Amariles, Francisco Fáber Toro, Luis Alfonso Martínez, Alfonso Peláez, Henry de Jesús Jiménez, Darwin de Jesús Cifuentes y Ramón Octavio Agudelo nunca aparecieron. El robo justificó la creación de El Cóndor, la entrada del bloque Metro y el masato que denunció, con temeraria valentía, Iván Cepeda en la Cámara de Representantes. La Fiscalía tendrá que examinar las denuncias y pronunciarse sobre ellas. Un duro estreno para Montealegre. La Corte Penal Internacional tomará atenta nota del caso.

No obstante la gravedad y la significación del proceso sobre el caso San Roque, lo que tiene trinando al expresidente es la cruel referencia que hizo el presidente Santos: “Uribe es cosa del pasado”, le dijo ni más ni menos que a Patricia Janiot, delante del mundo entero. Como quien dice: dejemos al cucho allá pataleando y vamos a lo serio: mi futuro. Tiene razón, llegará el día en que ni le publiquen los histéricos trinos que redacta a las 5 de la mañana. El único peligro es que el presidente Santos termine sentado ante la Comisión de Acusaciones respondiendo por el patatús que le va a dar a Uribe el día que le diga que ni siquiera sabe tenerse en un táparo capón.

1. Instituto Popular de Capacitación (IPC), En San Roque nadie es responsable, 2005.

2. Instituto Popular de Capacitación (IPC), Memoria de la impunidad en Antioquia: lo que la justicia no quiso ver frente al paramilitarismo, 2010.

 

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