Por: Felipe Zuleta Lleras

Cantos de sirena en televisión

Debo pedir disculpas a mis amables lectores, pues en mí columna de hace tres meses, sobre las “gracias” de Comcel con sus usuarios, me quedé corto en mis críticas al poder inconmensurable del ingeniero Carlos Slim, el personaje más rico del mundo que tiene presencia en Colombia, principalmente, a través del control que ejerce en Comcel y Telmex. Después de mí columna el señor Archila, presidente de Comcel —abusando de la generosidad del periódico— escribió una insólita réplica a manera de columna de opinión en la que me acusó de “unilateralismo” (palabra que no existe en el diccionario) y pretendió hacerles creer a los lectores que los usuarios de ese operador debíamos estar felices y agradecidos.

Sin embargo, a los pocos días las multas que la SIC le impuso a Comcel —agregadas a las muchas del pasado— por violar los derechos de los usuarios, dieron cuenta de la verdadera realidad. Por los mismos días una prestigiosa organización de indiscutible seriedad que congrega a países desarrollados del mundo (OCDE) publicó en México un informe revelador. En ese país, donde en el sector de telecomunicaciones las empresas de Slim son dominantes, debido al cobro exagerado de las tarifas de los servicios, entre 2005 y 2009 hubo una pérdida de bienestar para los usuarios de casi 130 billones de dólares. En Colombia los ingresos sumados de Comcel y Telmex en 2010 llegaron casi a 8 billones y sus utilidades a cerca de 1,3 billones de pesos.

En 2011 los ingresos de Comcel crecieron 12,5% y su utilidad tuvo un aumento de casi el 60%, al pasar de 1,15 a 1,83 billones; la mitad de lo que se necesita para el plan de 100.000 viviendas gratis que proyecta el presidente Santos. Frente a tanta evidencia y ostentación de poder de dominio, las autoridades en Colombia tienen que tener firmeza y demostrar que no somos una república bananera donde una multinacional está por encima del bien común y de los intereses de los consumidores. A través de recusaciones y artilugios Comcel ha logrado impedir que la Comisión de Regulación de Comunicaciones la meta en cintura.

La misma empresa pretende quedarse con la mayor parte de las nuevas frecuencias que se subastarán para el mercado móvil, bloqueando así la entrada de nuevos competidores. En el caso de televisión por suscripción, Telmex ya alcanza casi el 50% del mercado nacional después de agregar a su operación redes de pésima calidad y de consolidar una concesión cuya prórroga casi no paga. Es de esperar que, como en telefonía móvil, ese operador esté desplegando todo su poder para evitar que la nueva autoridad de televisión (ANTV) le incremente las contribuciones que debe pagar para financiar la televisión pública.

En la junta de la naciente ANTV, como representante del presidente de la República en este organismo, afortunadamente está el doctor Jaime Estrada.

Con seguridad él no permitirá que los cantos de una conocida sirena jurídica atropellen el interés público.

 

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