Preguntas y Respuestas

Animales gigantes; la cólera; libros de presos

Los animales gigantes

Probablemente la pregunta sobre animales modernos no tan grandes como los dinosaurios, se refería a animales terrestres y no acuáticos como la ballena. Podría uno pensar que no hay muchas ventajas para un animal en ser excesivamente grande. Por una parte, tiene que ingerir grandes cantidades de comida; por otra parte, se puede mover muy lentamente, lo cual le impide perseguir a otros animales para cazarlos. Los grandes animales terrestres son herbívoros. Podría uno concluir entonces que es impráctico para una especie terrestre crecer demasiado y esa es la razón por la que los animales modernos no alcanzan la dimensión de los dinosaurios gigantes. (GERMÁN GUTIÉRREZ. Bogotá).

Si la pregunta se refería a animales terrestres, quien la hizo debió haberlo dicho. Como se quería saber por qué en nuestros tiempos no hay animales tan gigantes como los dinosaurios y similares, se contestó que sí los había y se mencionó la ballena azul. Pero que los animales gigantes tenían por su tamaño cantidad de desventajas es cierto y aunque no fue únicamente por eso que desaparecieron, sí fue —posiblemente— una de las razones.

La cólera

¿Por qué, si cólera es femenino, el libro de García Márquez se llama “El amor en los tiempos del cólera”? (ROGELIO VENEGAS. Bogotá).

Cuando el libro fue publicado originalmente, muchos hicieron la misma anotación y se dijo entonces que usar cólera con el artículo masculino, a pesar de ser palabra femenina, es una forma afectada de hablar que usan algunos de las condiciones socioeconómicas de los protagonistas del libro. García Márquez pudo hacer un error gramatical, pero reflejó exactamente desde el título cómo eran los protagonistas.

Libros de presos

La reciente racha de libros de personas que han hecho actividades raras me permite preguntar: ¿qué tan común es que los delincuentes escriban libros? (RÉGULO OSORIO. Cali.)

Se supone que el tipo de libros que describe el colaborador calma el apetito de quienes buscan revelaciones sensacionalistas, pero es fenómeno más bien reciente. Pero son bastantes los autores que escribieron desde la cárcel, a la que fueron condenados por diversas razones. Sin ir más lejos, el ilustre escritor colombiano Álvaro Mutis escribió algunas de sus mejores producciones en la cárcel. Algunas de las obras más profundas de Oscar Wilde fueron escritas cuando pagaba su pena y de hecho le hizo un homenaje a su prisión en la Balada de la cárcel de Reading. Cervantes, preso por problemas en su cargo de recolector de impuestos, ideó el Quijote mientras estaba preso. Lo mismo sucedió con obras del tristemente célebre Marqués de Sade, quien fue a prisión por lo que escribió pero siguió escribiendo en la cárcel. No hay que olvidar que el repugnante libro Mi lucha, del no menos repugnante Hitler, fue escrito en prisión. Dicen que quien le llevaba papel para escribir fue una de las hijas del compositor Wagner. Igualmente, Voltaire escribió sus primeras obras mientras estaba en la Bastilla y el excelente cuentista estadounidense O’Henry igualmente escribió muchas de sus obras en prisión. Seguramente hay más, pero obviamente la calidad de los descritos no puede compararse con los autores que cuentan sus actividades raras.

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