Sólo

«... ya que tanto el adjetivo solo como los determinantes demostrativos son palabras tónicas, lo mismo que el adverbio solo y los pronombres demostrativos, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de doble interpretación». Ortografía de la lengua española, 2010, página 269.

La semana antepasada, con el ánimo de flagelarme cual penitente semanasantuno, me di una vuelta por el sótano de la edición digital de esta columna y encontré a uno de sus residentes algo molesto porque sigo usando la tilde del adverbio «sólo», habiendo sido anulada, según él, por la Asociación de Academias en la Ortografía de 2010.

Si yo voy en la línea A del metro y por los altoparlantes me anuncian que en la estación San Antonio podré cambiarme a la línea B, no quedo con la obligación de hacerlo: podré seguir en la A si es mi voluntad. Lo mismo me pasa en este caso: considero necesaria la tilde y no prescindiré de ella, aunque siempre tenga que enviar una notica a los correctores en la que les solicite que no me corrijan. Si los académicos quieren quitar esa tilde deberán esperar a la segunda edición para redactar la norma con carácter obligatorio y, de paso, buscar la forma de salvar los absurdos del párrafo siguiente en el que dice que si me parece que existe ambigüedad, debo redactar de otra forma, y que una ambigüedad más en la lengua no vale la pena. ¡Qué despropósito!

Noticias agradables

Me escribe mi amigo Gonzalo Montoya: «Acaban de pasar dos noticias por televisión: 1. Una masacre en el barrio Castilla. 2. La detención de personas vinculadas a bandas criminales. A continuación el presentador dice: “Y pasemos a noticias mucho más agradables...”».

El periodista dio a entender que las dos anteriores fueron agradables, pero la que sigue es mucho más agradable. Imposible creer que alguien considere agradable una masacre. Al periodista se le debe abonar que los noticieros son en directo y una equivocación es imposible de corregir.

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