Volver a verte

«... sin necesidad de cerrar las comillas para volverlas a abrir después del inciso». Ortografía de la lengua española, 2010, página 381.

Siempre he enseñado que cuando dos verbos en infinitivo compiten por un pronombre enclítico en acusativo, debe llevarlo el que lo rige. En el caso de la cita: volver a abrirlas.

Colegas muy respetables dicen que es indiferente, para mí no lo es y mi mejor ejemplo es la canción de María de los Ángeles de las Heras Ortiz, Rocío Dúrcal, en su hermosísima canción Volver a verte de su primera película Canción de juventud; disonaría «volverte a ver». Horrible.

Para discusiones como la presente tengo un método que casi nunca falla; lo denomino el buscómetro: voy a mi buscador predilecto y constato cuántos documentos encuentra con mi ejemplo, y cuántos, con el contrario. Es una variante de la opinión del público en ¿Quién quiere ser millonario? Saboreemos resultados: las expresiones volver a verte, volver a oírlo y volver a abrirlas enfrentadas a sus contrarias dieron relaciones cercanas de 2:1, es decir, por cada contraria hay dos de las mías. Después ensayé ir a verlo, ir a buscarlo e ir a pagarlo y las relaciones fueron: 747:1, 15:1 y 27:1. Definitivamente, no doy mi brazo a torcer.

Suplantación

«Como el humorista Verdaguer decía: “Se le dijo, se le advirtió, se le recomendó, se le aconsejó. Pero no quiso hacer caso, se pasó por la faja tan recomendable consejo…”». Columna Jus gentium, El Colombiano (11-09-03).

Ambos eran uruguayos, excelentes humoristas, contemporáneos, pero Juan Verdaguer no le robaba los personajes a Hebert Castro. El primero era un cuentachistes, casi siempre en primera persona; el segundo presentaba un espectáculo radial para el que creó más de treinta personajes cuyas voces eran diferentes. El pobre Peraloca, al que se le dijo, se le recomendó…, era uno de ellos. Peraloca nunca hablaba; en cada programa, un personaje, del que nunca se supo el nombre, narraba su muerte y enumeraba sus pertenencias.

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