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hace 3 horas

El poder de los Iragorri

Descendientes del general José María Obando y del escritor Jorge Isaacs, muchos de los miembros de la familia han hecho parte de la burocracia del país desde los tiempos del Frente Nacional.

“Conozco a su familia de hace muchísimo tiempo. Incluso mis padres, mis abuelos, mi tío abuelo y la familia Iragorri y Valencia han tenido una relación muy bonita de amistad, a pesar de que con algunos hemos estado en partidos diferentes; pero siempre ha habido una muy, muy linda amistad”. Esas fueron las palabras del presidente Juan Manuel Santos el 8 de febrero pasado, en la posesión de Aurelio Iragorri Valencia como alto consejero para Asuntos Políticos, el heredero político de una familia payanesa cuya influencia y poderío viene desde mediados del siglo pasado.

El poder político de la dinastía Iragorri está relacionado con la conservación del linaje y con los pocos deseos de abandonar una condición que, en palabras de historiadores y allegados a la familia, no ostenta un cúmulo de dinero sino un encopetado apellido que les permite mantenerse vigentes. Llevan la sangre del general José María Obando y del escritor Jorge Isaacs. Muchos de sus descendientes, que viven en Popayán o en otras regiones de Colombia, han hecho parte de la burocracia del país desde los tiempos del Frente Nacional.

El descendiente más representativo de esta familia es el senador Aurelio Iragorri Hormaza. Desde hace más de 30 años ocupa una curul en el Congreso de la República y ha sido, después del presidente Víctor Mosquera Chaux, el representante caucano que más cerca ha estado de la crema y nata política en Bogotá. Su apellido proviene de Vizcaya (España) y lo hereda de su padre, el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia Benjamín Iragorri, quien también fue rector de la Universidad del Cauca en dos ocasiones.

En 1962, a los 25 años, Iragorri Hormaza fue designado por el entonces gobernador del departamento, Antonio Lemos Guzmán, como gerente de Centrales Eléctricas del Cauca (Cedelca), donde permaneció por 10 años. Con el paso del tiempo, la empresa se convirtió en el caballito de batalla de sus campañas políticas. “Le sacó mucho provecho a la electrificación. La gente se encandiló con los postes, y esos postes en muchos lugares nunca se levantaron”, dice Eduardo Gómez, historiador de la Universidad del Cauca.

Desde ese tiempo Aurelio Iragorri Hormaza empezó a ocupar importantes cargos en el Frente Nacional. El presidente Misael Pastrana lo designó gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica (ICEL) y luego, durante el gobierno de Julio César Turbay, fue nombrado gobernador del Cauca. Pero un hecho sin duda determinante en su carrera política fue el matrimonio con Diana Valencia, en 1966, la hija del expresidente conservador Guillermo León Valencia. Desde ese tiempo, el poder ‘iragorrista’ se fue consolidando en la política caucana y colombiana.

Su cuñado, Ignacio Valencia, fue presidente de la Cámara de Representantes y del Partido Conservador, y aunque Aurelio ha sido un liberal de pura cepa toda su vida, supo hacer alianzas con los azules después de partir cobijas con quien fue el jefe político del liberalismo en el Cauca hasta los años 80, Víctor Mosquera Chaux. Creó, junto al actual senador Jesús Ignacio García y al reconocido jurista Orlando Gómez López, la Asociación de Liberales, Estudiantes y Campesinos (Alpec), cuya sede estuvo ubicada en la carrera octava de Popayán, al lado de Radio Súper, donde hoy funciona su oficina pero con las banderas del Partido de la U.

Se fue abriendo espacio en la política nacional y empezó a ascender en el Congreso. En 1981 llegó a la Cámara de Representantes como suplente; fue diputado a la Asamblea del Cauca entre 1984 y 1986 y en este último año fue elegido para el Senado, corporación que presidió en 1990.

Desde el legislativo fue halando a varios de sus familiares. Su hermano, Benjamín Iragorri, trabajó en la Contraloría General de la Nación, fue contralor del Cauca y funcionario de la Rama Judicial, de la cual se jubiló. Uno de sus primos, Fernando Iragorri Cajiao, fue gerente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en el Cauca y luego se jubiló como magistrado del Consejo Seccional de la Judicatura. De su hermana Maruja Iragorri se sabe que es la dueña de la reconocida empresa de Seguros Iragorri Valencia, con sede en Bogotá.

Desde los gobiernos del Frente Nacional, Aurelio Iragorri Hormaza ha estado en casi todos los triunfos de los presidentes de Colombia, a excepción del de Andrés Pastrana Arango. Dicen que siempre ha manejado una buena cuota burocrática en el Cauca y en el país. “Ha tenido poder en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y en las contralorías”, cuenta el periodista Ovidio Reinaldo Hoyos. Una de sus fortalezas ha sido siempre la Comisión Tercera del Senado. “Es un parlamentario ducho, conocedor de los temas que allí se manejan; por ejemplo, en materia de hacienda y crédito público, impuestos y contribuciones”, señala uno de sus rivales en el escenario político, Guillermo Alberto González.

Sin embargo, hay quienes coinciden en afirmar que Iragorri Hormaza no goza de un gran poder económico como algunos creen. “Es bien sabido aquí en Popayán que muchas veces ha hecho campañas al debe. En un comienzo hubo unos ingenieros concejales que financiaban sus campañas, de los cuales se distanció, así como de quien fuera su llave para la Cámara: Jesús Ignacio García”, comenta el historiador Eduardo Gómez.

Eso sí, lo que nadie discute es su habilidad para jugar políticamente. Por ejemplo, fue impulsor de la Ley de Alivio, que se promulgó para ayudar a la reconstrucción de Popayán tras el terremoto de 1983. “La gente tenía que pedir créditos para reparar sus casas o comprar una nueva. Él sacó adelante esa ley para que nos reliquidaran las obligaciones y no pagáramos todo lo que se pretendía en un principio. Y eso da votos”, agrega Gómez, quien fue también director del diario payanés El Liberal.

Luego, a raíz de la avalancha del Páez en 1994, durante el gobierno de Samper, se empeñó en la expedición de la Ley 218 de 1996. La iniciativa le dio exenciones tributarias y arancelarias a las empresas que llegaran a instalarse en el Cauca, no sólo en la zona de Tierradentro (donde fue la avalancha), sino en todo el departamento. La mayoría de esas empresas se ubicaron en los municipios del norte: Villarrica, Puerto Tejada, Caloto y Santander de Quilichao. “Me imagino que los grandes empresarios del norte del Cauca viven muy agradecidos”, finaliza Eduardo Gómez.

De hecho, en el juego de las estrategias, se separó en 2004 de las toldas liberales para irse al Partido de la U, por ese entonces empeñado en sacar adelante la reelección de Álvaro Uribe Vélez. En Popayán aseguran que se fue “tras la cuotas burocráticas que se vieron en el camino”. Y uno de los principales beneficiarios de esa jugada fue su hijo, Aurelio Iragorri Valencia, el único descendiente de su matrimonio con Diana Valencia, quien heredó la vena política del senador.

Durante el gobierno de Uribe, Iragorri Valencia fue secretario general de la Registraduría Nacional. Luego hizo parte de la campaña de Juan Manuel Santos, quien tras llegar a la Casa de Nariño lo nombró viceministro del Interior y posteriormente alto consejero para los Asuntos Políticos, algo así como el puente entre la Presidencia y los congresistas. Pero además ha sido algo así como el ‘apagaincendios’ del Ejecutivo y ha estado encargado de las gobernaciones de Magdalena y Casanare, y en estos momentos del Valle del Cauca.

La hoja de vida de Júnior, como le dicen en Popayán, lo muestra, entre otros cargos, como exdelegado de Colombia ante la Asamblea General de la ONU entre 1994-1996 y en la junta ejecutiva de Unicef en 1995. En el sector privado ocupó altos cargos, entre ellos el de vicepresidente financiero y administrativo de Malterías de Colombia y Malterías Unidas, empresas del Grupo Santo Domingo.

Dicen que en Cali su nombramiento como gobernador encargado del Valle no cayó bien por aquello de ser caucano. Los rumores no lo amilanaron y llegó pisando duro: “Es increíble que en estos tres meses de gobierno, el Valle del Cauca no tenga ni un sólo proyecto para presentar ante el gobierno nacional”, dijo durante la primera reunión con el gabinete departamental. Iragorri Valencia sabe que sobre sus hombros recae hoy el peso de mantener vigente toda una dinastía política.

El ‘chicharrón’ de la Gobernación del Valle

“Voy a cumplirles a los vallecaucanos”, dijo Aurelio Iragorri Valencia al tomar posesión como gobernador encargado del Valle del Cauca, tras la sanción fiscal impuesta por la Contraloría al titular del cargo, Héctor Fabio Useche, por detrimento patrimonial.

Su nombramiento causó roncha en algunos sectores políticos a nivel regional, que les pidieron al Gobierno y a las mismas autoridades de control darle una pronta salida a la situación de interinidad en la que quedó la administración departamental. Algunas de las críticas se dieron por ser oriundo de Popayán y no de Cali o el Valle.

“Eso es lo normal. Yo quisiera saber cuál hubiera sido la reacción si la persona encargada hubiera sido del Valle; de pronto las reacciones hubiesen sido también divergentes porque representaban un sector político u otro sector distinto. Conmigo tiene la tranquilidad de que conozco este departamento”, respondió el ahora gobernador encargado a los cuestionamientos.