¿Cuál revolcón ministerial?

Fernando Carrillo, director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica de la Nación, fue designado como nuevo ministro del Interior. Juan Gabriel Uribe llega al de Medio Ambiente.

El presidente Santos en el momento de anunciar a Alejandro Gaviria (izq.) como nuevo ministro de Salud, en reemplazo de Beatriz Londoño (der.).  / Presidencia
El presidente Santos en el momento de anunciar a Alejandro Gaviria (izq.) como nuevo ministro de Salud, en reemplazo de Beatriz Londoño (der.). / Presidencia

El pasado 22 de agosto, cuando se conoció la noticia de que el presidente Juan Manuel Santos les había pedido la renuncia protocolaria a sus 16 ministros, se comenzó a hablar de un “revolcón” o de una “crisis” en el gabinete y por todos lados comenzaron a escucharse rumores de las personas que podrían entrar al equipo de colaboradores del jefe de Estado. Hoy, 10 días después, definidos todos los cambios, sólo hay cuatro nombres nuevos, unos pasaron de una cartera a otra y más de la mitad de los ministros fue ratificada. Palabras más palabras menos, no se dio el tan anunciado revolcón.

Al cierre de esta edición, el primer mandatario anunció a Fernando Carrillo, director de la Defensa Jurídica de la Nación, como nuevo ministro del Interior. y a Juan Gabriel Uribe, director del diario El Nuevo Siglo, como ministro del Medio Ambiente. Junto a ellos, los otros nuevos son Cecilia Álvarez Correa, quien llegó a Transporte, y Alejandro Gaviria, al de Salud. A la vez, hubo enroque en Minas, a donde llegó Federico Renjifo desde el Ministerio del Interior, mientras que el anterior titular, Mauricio Cárdenas, pasó a Hacienda. Los demás fueron ratificados: Defensa, Trabajo, Relaciones Exteriores, Justicia, Comercio, Educación, Vivienda, Cultura, Agricultura y Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

Y, como era de esperarse, las interpretaciones comienzan a aflorar. Para el senador Armando Benedetti, del Partido de la U, todo obedece a una estrategia fríamente calculada, de cara a concretar respaldos para el “segundo tiempo” de su mandato. “Santos tomó la decisión de desmarcarse de Uribe y rompió sus huevitos. Quiere tener la iniciativa e imponer su agenda. Los presidentes de los partidos le tienen que contestar si se van a quedar o no con esa agenda, especialmente los del Partido Conservador”, explicó Benedetti.

Y agregó: “La cosa es sencilla: el presidente dice que va a hacer un revolcón ministerial y a los pocos días anuncia los diálogos exploratorios para la paz. ¿Qué quiere decir? Que quien no quiere estar con la paz se puede quedar sin ministerios. O más claro: que quien no está con él, se queda sin sus cuotas en el Gobierno. Por eso es que esa crisis ministerial no es ninguna crisis, es la forma de decir que quién está conmigo se queda y quien no, se va. Además, está en una etapa clave del gobierno, tiene que gobernar con quienes le son leales”.

Una tesis que comparte el senador del opositor Polo Democrático Jorge Robledo, para quien era evidente que el presidente nunca planeó hacer grandes cambios. “Entraron unas pocas caras nuevas, pero el punto central es que todos son cortados con la misma tijera, es el cenáculo liberal, son los mismos, el mismo grupo tecnocrático rotándose en los cargos”. Según el congresista, la “jugada” de Santos fue hacer rotación entre los mismos para que la ciudadanía piense que hubo cambios: “Es una forma de engatusar a los colombianos. Esto es parecido a lo de las orquestas, cuya clave son las partituras y el director, no los músicos. No importa a quién ponga Santos, igual le va a sonar mal”.

Sin embargo, el presidente del Partido Conservador, senador Efraín Cepeda, tiene una visión diferente y pone como referencia el gobierno anterior de Álvaro Uribe, que durante ocho años prácticamente gobernó con los mismos. “Llevábamos diez años acostumbrados a que había muy pocos cambios en el gabinete y ahora tenemos caras nuevas, aunque es cierto que no ha sido un revolcón total. Pero sea como sea, ha sido el cambio más audaz en los últimos diez años”, expresó. Cepeda le respondió también a Benedetti, señalando que mucho antes de la anunciada crisis en el gabinete, todos los partidos de la Unidad Nacional le habían expresado su respaldo a Santos.

De cualquier manera, la favorabilidad del jefe de Estado ganó tres puntos, según una reciente encuesta de Gallup, y muchos lo atribuyen al tan anunciado revolcón ministerial y los anuncios de paz. Si se han cumplido los análisis de que Santos buscaría un gabinete más político y proclive a sus intenciones de conversar con la guerrilla, sólo el tiempo dará las respuestas. Pero lo cierto es que la famosa crisis ministerial no fue tan cierta.