Germán Cardona, el pragmático

Perfil de quien será el Ministro de Transporte a partir del 7 de agosto.

A finales de los años 60 era común ver al pequeño Germán Cardona Gutiérrez trepar las empinadas calles de Manizales llevando domicilios. En su época de colegio, y cuando el estudio se lo permitía, el recién nombrado ministro de Transporte del Gobierno de Juan Manuel Santos se dedicaba a trabajar para algunos almacenes de la capital caldense.

Se crió en el tradicional barrio manizaleño de Chipre, y en esta ciudad estudió la primaria en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (Colseñora), bachillerato en el Instituto Universitario, uno de los referentes de la educación pública de Caldas e ingeniería civil en la Universidad Nacional, sede Manizales.

Desde esa época conformó un grupo de amigos que lo acompañan hasta hoy. “Lo conozco desde 1974, cuando empezamos a estudiar en la universidad. Era un buen estudiante, éramos rumberos y novieros”, relata Jorge Mejía Arango, otro ingeniero civil que en 1999 estuvo con el nuevo ministro en su segunda campaña a la Alcaldía de Manizales, y que luego se convirtió en el secretario de obras de esa administración.

El primer mandato de Germán Cardona (1992-1994) lo dio a conocer en la faz nacional, pues gracias a su gestión fue catalogado el mejor alcalde del país, y como él mismo lo reconoce, por esa distinción conoció a Juan Manuel Santos, quien lo llamó a trabajar con él en la Fundación Buen Gobierno.

La historia de su primer cargo por elección popular se inició con traumatismos, pues se presentó a nombre de una coalición conformada por las fuerzas de Ómar Yepes Alzate (conservador), Víctor Renán Barco (liberal) y Luis Guillermo Giraldo Hurtado (liberal), pero una vez en el poder rompió con esa coalición. A raíz de esto pidió la solidaridad de sus funcionarios, pero en especial de los dirigentes gremiales y de los medios de comunicación.

Gracias a ese respaldo pudo sacar adelante una de las obras más importantes para los caldenses, el estadio Palogrande, que ejecutó en 14 meses, a pesar de la oposición inicial de un Concejo que estaba dominado por la coalición yepogiraldobarquista.

“Nos enseñó otro estilo de hacer política, por eso fuimos leales. Yo lo definiría como un hombre de carácter, pero respetuoso, que combina sus valores con su gestión pública”, explica Gilberto Cardona, quien participó en las dos alcaldías del nuevo ministro, la primera como secretario de Desarrollo Social y en la segunda como gerente del Instituto de Cultura y Turismo.

Los valores de los que habla Cardona tienen que ver con los que le infundieron sus padres, Efrén Cardona Chica y Ernestina Gutiérrez, provenientes de Marulanda, un pequeño municipio del oriente de Caldas.

En un artículo publicado por el diario La Patria el 9 de diciembre de 1999, la señora Ernestina recordó que dos de los momentos más complicados en la vida de Cardona Gutiérrez fueron la muerte de su padre, Efrén, cuando tenía 18 años, pero sobre todo la trágica desaparición en un accidente aéreo de su hermano Carlos. “Todo lo compartían, todo lo consultaban. Eran muy unidos, como gemelos. Con su muerte, Germán no se sentía capaz de seguir viviendo”, relataba en ese momento la señora Gutiérrez, quien falleció hace dos años.

Está “felizmente casado con Ángela María Acevedo, desde hace 28 años”, como él mismo lo afirma. Sus hijos son Rafael y Alejandra, de 24  y 22 años, respectivamente.

Después de su segunda administración en Manizales, el presidente Álvaro Uribe Vélez lo nombró zar anticorrupción, cargo del que se retiró al poco tiempo por considerar que la oficina carecía de herramientas para cumplir su labor.

Por eso sus amigos lo consideran un hombre pragmático, de origen liberal, pero que hoy milita en la U, más por su amistad con el presidente Santos. “Sus principios son contundentes, obra que se empieza, obra que se termina, y tiene claro cuál debe ser la priorización de los trabajos. Es un hombre que le va a hacer muy bien a la infraestructura de este país”, remata diciendo su amigo Jorge Mejía Arango.