Así viven la libertad los tres estadounidenses

A diferencia de la manera en que los liberados fueron recibidos en Colombia, con todo el folclor del trópico, bombos, platillos y hasta mariachis, Keith Stansell, Marc Gonsalves y Tomas Howes, fueron trasladados bajo completo hermetismo al Brooke Army Medical Center de San Antonio, Texas.

El Jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, general Keith M. Huber, explicó posteriormente a la prensa que ése es uno de los mejores hospitales del mundo en enfermedades tropicales y allí se prepararon las condiciones para recibirlos tras su liberación.

Desde el jueves en la noche fueron recluidos en este hospital, aislados por completo de la prensa y el resto de la sociedad, bajo un estricto control médico voluntario encaminado no sólo a revisar sus condiciones de salud sino también a reinsertarlos de la manera más apropiada a la sociedad. “El propósito es ofrecerles una transición de vuelta a la vida normal tras las dificultades asociadas con su cautiverio”, agregó el general Huber.

San Antonio, Texas, es un lugar retirado y, aunque tiene aeropuerto internacional, llegar hasta allí sin escalas es difícil. Por eso, y porque estaban regados por el mundo, los familiares tardaron en llegar. Los primeros en lograrlo fueron los padres de Keith Stansell, un ex marino de 55 años especializado en electrónica. Sus padres, Eugene y Lindsay, y los hijos de su primer matrimonio, Lauren y Kyell, lograron verlo el día siguiente de la liberación.

Thomas Howes, por su parte, se reunió con su esposa, la peruana Mariana Anduaga, sólo hasta el viernes al medio día, cuando llegó de Francia a donde había viajado acompañada de otros familiares de estos secuestrados.

Jo Rosano y su esposo llegaron el jueves en la noche, y ella inmediatamente vio a su hijo. “Estoy orgulloso de ti mamá”.

Por ahora todos los familiares seguirán en San Antonio, mientras los liberados avanzan en su recuperación y deciden cuándo regresar a casa y aceptar que el mundo los vea a través de la prensa. Ellos han sido los civiles de Estados Unidos que más tiempo han permanecido secuestrados y su libertad es hoy el símbolo de una Colombia que está entregando los resultados que tanto pide el Congreso de mayoría demócrata para empujar la aprobación del TLC pero, sobretodo, para continuar la ayuda del Plan Colombia.