Campañas, a partir de Uribe

Ahora que hay baraja de candidatos presidenciales sería pertinente aclarar algunas cosas sobre el futuro de la acción política en Colombia.

Cualquiera que aspire seriamente a matricularse dentro de la carrera electoral, que terminará en 2010, tendrá que considerar que no podrá hacerlo realmente contra Uribe, como se presume olímpicamente en los ambientes opositores, sino con Uribe, y a partir de Uribe. En efecto, las olas que ha creado a su alrededor este poderosamente atípico gobernante colombiano son tan grandes que arrastrarán a cualquiera que pretenda sucederlo. Y eso, incluso, sin saber si él mismo se lance o no para un tercer período.

En términos prácticos, la fuerza del Presidente se debe, por tanto, a lo que le ha venido pasando al país en los últimos años y a la forma pragmática en la que ha asimilado tanto los reveses como las victorias. Hoy el ciudadano cree que las Farc son derrotables, cosa que no creía hasta hace poco. Confía en que podrá construir una “nación normal”, viable, con una economía sólida y una serie importante de logros en materia de política interna, desarrollo social y política exterior. El pesimismo rampante en el que Colombia estaba atrapada ha sido reemplazado por un nivel variable, a veces excesivo, de confianza. Pero siempre es mejor tener confianza que carecer de ella.

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