¿El Canciller pasó el examen?

Si Araújo se va del Ministerio, dejaría restablecidas las relaciones con Venezuela.

Para los expertos en relaciones internacionales no resulta nada fácil evaluar la gestión del canciller Fernando Araújo, menos cuando su renuncia no ha sido oficial. Algunos excusan su bajo perfil porque está opacado por el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien desde la casa de Nariño maneja los asuntos diplomáticos en ausencia de una política exterior. Otros dicen que coincidió con uno de los momentos más críticos de las relaciones con Venezuela y Ecuador. Sin embargo, también hubo quien le atribuyó al Canciller falta de “carácter” para imponer su vocería.

El ex presidente Ernesto Samper calificó su labor como una tarea discreta, efectiva y de bajo perfil, justo el necesario para contrastar con el alto nivel de la política internacional presidencial. “Creo que el Canciller pasó el examen pese de las expectativas que existían antes de su llegada”.

Precisamente, el protagonismo de Uribe ha sido el mayor perjuicio para Araújo, según el ex ministro de Relaciones Exteriores Augusto Ramírez, no obstante su preparación académica y seriedad. “Muchas veces el Presidente de la República y su pequeño gabinete reunido en la casa de Nariño reemplaza a los ministerios. Cuando eso ocurre se hace más difícil la tarea de la Cancillería. En el momento cuando el Presidente entra en escena, los ministros salen de ella, y Uribe asume de manera frecuente la vocería del país de una manera excluyente con sus colaboradores”.

Más que eso, la senadora Marta Lucía Ramírez sostuvo que la tarea de Araújo ha sido hacia adentro y cree que los tropiezos de este año no son su culpa, sino de la ausencia de una política internacional más proactiva. “Yo creo que le hace falta terminar su labor interna y seguir diseñando una política exterior”.

A juicio de la senadora Cecilia López, esa falla diplomática se convirtió en un problema de fondo que no sólo puso en difíciles condiciones al Ministro, sino a cualquiera que hubiese estado en ese cargo. Agregó que a Araújo le faltó exigir coherencia y política internacional. “No lo hizo y terminó siendo víctima. Él pudo exigir ser el vocero, pero le falto perrenque”.

Por eso evalúa su gestión como débil, contradictoria y sin la importancia que merece el tema por parte del Presidente.

El examen que hace la ex canciller María Emma Mejía es que si Araújo se va del cargo, dejará solucionados los líos con Venezuela, pero quedarían pendientes otras importantes tareas como las relaciones con Ecuador, la aprobación del TLC, entre otras.

Además, su gestión coincidió con el momento más duro de la política internacional. “La etapa que le ha tocado no ha sido fácil por las tensiones en el proceso de paz, cruzada por una estrategia desde la casa de Nariño. Creo que él hizo lo que pudo con un presidente muy fuerte y una coyuntura no muy grata”.