El reacomodamiento de las Farc

‘Manuel Marulanda’, antes de morir, habría ordenado a las Farc “abrirse políticamente”. La nueva táctica de combate implicaría campos minados y francotiradores.

Los primeros 150 días de 2008 marcaron el conflicto armado colombiano desde tres perspectivas. La primera, hace referencia al resquebrajamiento del mito, bastante popular en algunos círculos, de la invulnerabilidad de los miembros del secretariado de las Farc y de su misma estructura. La segunda, es el cambio de estrategia militar de los actores en conflicto. Y la tercera, es una advertencia de una posible ofensiva militar por parte de las Farc.

Así lo establece un estudio de la Corporación Nuevo Arcoiris, conocido por El Espectador, sobre los cambios en la dinámica de la guerra en Colombia. El informe concluye que si bien las Farc han sido llevadas a las zonas de retaguardia y sufren deserciones, la dinámica del reclutamiento de nuevos combatientes continúa y en la actualidad —tras los golpes contra Raúl Reyes e Iván Ríos y la muerte de Tirofijo—, están buscando un reacomodamiento desde tres frentes: en lo político, en la consolidación de sus estructuras móviles y en una nueva táctica de combate que implica campos minados y francotiradores.

Precisamente en lo que tiene que ver con lo político, el investigador Ariel Fernando Ávila —coordinador del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arcoiris—, revela un hecho hasta el momento inédito para la opinión pública nacional: que Manuel Marulanda, antes de morir, habría dado la orden de que las Farc se abrieran a la política. “Por eso, es posible que Alfonso Cano decida hacer algunas liberaciones unilaterales de secuestrados para inaugurar su comandancia”, explicó.

Según Ávila, las Farc están golpeadas, pero no cerca de la derrota, y aún cuentan con importantes redes sociales en las regiones. El informe señala que en la actualidad tienen más de 10.000 hombres, repartidos en 73 frentes, de los cuales 10 están prácticamente desmantelados por el Ejército. Asimismo, dice que en su reacomodamiento la guerrilla le está apostando al trabajo urbano con el llamado “Movimiento Bolivariano”, además de las milicias populares y el Partido Comunista clandestino.

La investigación señala que lo que se ha logrado saber después de la muerte de Reyes es que estaba dedicado a las relaciones internacionales, labor en la que había alcanzado medianamente los objetivos trazados por la organización. Todo lo contrario ocurre con el asesinato de Iván Ríos, que significó un duro golpe interno, más que externo. Primero, por que más allá de las diferentes versiones sobre su muerte quedó claro que se trató de una traición interna.

“Ello podría causar una desestructuración y una casería de brujas en busca de los posibles traidores e infiltrados, debido a la potencial desconfianza entre los comandantes y la base guerrillera”, concluye el estudio. Además, las dos situaciones podrían


haber traído consigo no sólo un cierre interno del grupo insurgente, sino también la pérdida de su esfuerzo por cambiar de táctica en el campo de la política.

En lo que tiene que ver con la guerra, el informe de la Corporación Nuevo Arcoiris revela que la nueva estrategia de las Farc con los campos minados es una táctica defensiva, con la que se busca impedir la penetración a los campamentos, la erradicación de cultivos ilícitos, proteger las zonas de control y evitar la persecución por tierra. No obstante, a las minas antipersonales se han sumado lo que ellos denominan “campos minados muertos”, que son activados a control remoto, o detonados al paso de patrullas de la Fuerza Pública. “Es decir, han desarrollado minas con carácter ofensivo”.

Las estadísticas revelan que en los primeros 100 días de 2008 se superó el porcentaje de personas —civiles y militares— afectadas por minas, en comparación con los años anteriores. En la actualidad, tres personas diariamente son víctimas de las minas en Colombia, según los datos suministrados por el Observatorio de la Vicepresidencia de la República.

Y según datos oficiales, la mayoría de estas minas, ya sean antipersonales o muertas, son hechizas, es decir, hechas artesanalmente. Tal elaboración requiere la especialización y dedicación exclusiva de diferentes estructuras de las Farc, como la Compañía Móvil Alfredo González, que opera entre los límites de Tolima y Huila, frente dedicado solamente a la fabricación de explosivos y que fue la encargada de la siembra de campos minados en el sur del Tolima, luego de la operación militar emprendida por el Ejército en los primeros días del mes de febrero.

La otra estrategia en el terreno militar tiene que ver con los francotiradores, utilizando las llamadas “triadas”. Consiste en el uso de tres guerrilleros de los cuales dos son buenos tiradores —“no realmente francotiradores, pues no se dispara a campo abierto o en largas distancias”—, quienes actúan en medio de la selva tupida. Uno de ellos dispara, otro visualiza y el último cubre la retirada. La efectividad en estos casos es alta y este tipo de ataques es calificado por la Fuerza Pública como “emboscadas u hostigamientos”. Al igual que el minado, la utilización de francotiradores ha provocado la disminución en el número de combates, debido a la imposibilidad de concentrar guerrilleros para realizar acciones militares a gran escala y lograr evitar los ataques de la aviación.

La conclusión es que las Farc están tratando de reacomodarse mientras la arremetida de la Fuerza Pública es más fuerte. Y es allí donde se advierte que podrían estar preparando una ofensiva general. Un comunicado del grupo insurgente dice que “es conveniente aprovechar la crisis general por la que atraviesa el Gobierno y el cansancio reflejado en algunas unidades militares para comenzar a preparar las condiciones para organizar una ofensiva general”. Para Nuevo Arcoiris, hemos entrado en una fase definitoria del conflicto, al menos en términos militares.

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