“La izquierda tradicional me causa repulsión”

Coincide con el presidente Uribe en el sentido de que la ofensiva militar contra la guerrilla tiene que mantenerse.

Controvertido y polémico, el senador del Polo Democrático Gustavo Petro Urrego nunca ha ocultado sus ganas de ser Presidente de Colombia. Por eso, en entrevista con El Espectador, se suma oficialmente a la lista de candidatos que buscan suceder a Álvaro Uribe en la Casa de Nariño. Está convencido de que el Primer Mandatario le caminará a una segunda reelección, que por eso hundió la reforma política, para así asegurar las mayorías en el Legislativo, ante lo cual propone la unión de la oposición y todas las fuerzas independientes para enfrentarlo con candidato único.

Además, esboza algunas líneas de la que sería su propuesta de gobierno y, quizá por primera vez, coincide en algo con Uribe: en que hay que mantener la ofensiva militar contra las Farc. Petro no se calla nada y habla de lo divino y lo humano, incluyendo al Polo, su partido, del que asegura está más concentrado en los “temas de cocina” que en los problemas de la sociedad colombiana.

¿Por qué cree que el Gobierno hundió la reforma política?

Para conservar las curules del paramilitarismo, porque esa es una condición necesaria para su propia reelección, que es lo que el ministro Holguín llama gobernabilidad. El Presidente quiere gobernar con curules obtenidas a través del descuartizamiento de seres humanos.

Pero si el uribismo seguía siendo mayoría...

Dada la indisciplina que existe en los partidos uribistas, existe el riesgo de que secciones importantes de la coalición no apoyen su segunda reelección. El Presidente no quiso sacrificar unas curules que no hacen mayoría, pero que podrían ser determinantes para su proyecto reeleccionista.

¿Por eso ahora la ‘desobediencia’ en la Comisión Primera?

La Comisión está presidida por el reemplazo de un paramilitar. Juan Carlos Vélez es el sustituto de Mauricio Pimiento, condenado por parapolítica, así que su silla estaría vacía si hubiese pasado la reforma. Vélez, además, hizo todo lo que pudo para impedir la aprobación del proyecto, por eso se me hace inmoral que conduzca la Comisión.

¿Y por qué no haber aplicado la ‘silla vacía’ desde el fallo judicial?

De esa manera no funciona para depurar el Congreso de la influencia de los grupos ilegales. ¿‘Silla vacía’ para cuántos condenados? Cuando se produzcan los fallos, ya no tendrá efecto sobre el parlamento actual. La oportunidad de quitarles las curules a los paramilitares, que siguen teniendo poder político, era ahora.

¿Y la Comisión de Notables que anunció el Gobierno no servirá?

Es la extrema derecha constitucional. Con algunas excepciones, lo que allí se va a expresar es un pensamiento del Opus Dei, totalmente franquista. Esos notables lo que van a proponer es una contrarreforma a la Constitución de 1991, que es una de las más avanzadas de América.

¿Realmente cree que Uribe buscará su segunda reelección?

Indudablemente. El proyecto de descomposición de la democracia no lo representa mejor ni con más eficiencia nadie más que él.

Y usted, ¿será candidato a la Presidencia?

Indudablemente.

Le van a recordar mucho su pasado con el M-19...

Es lo que hacen mis rivales a cada rato, deformando la historia. Mi pasado es el de un rebelde que no le dio temor enfrentarse a la tiranía.

¿Y cómo enfrentar ese 84% de popularidad que tiene Uribe en las encuestas?

Una encuesta siempre mide un estado de ánimo coyuntural. No se puede construir la política sobre estados de ánimo.


¿Con quién estaría dispuesto a hacer alianzas?

Pactaría con todos los que entiendan que la salida de Colombia es la democracia. Hay que buscar las reservas morales y democráticas del país para juntarlas todas. Eso sería inderrotable.

¿No es muy difícil ponerlos a todos de acuerdo tratándose de la candidatura a la Presidencia?

Yo haría una consulta con Fajardo, con Mockus, con los precandidatos del Partido Liberal, con todos los del Polo que se quieran lanzar. El que obtenga más votos que sea el candidato y busque un gran acuerdo nacional.

¿Cuáles serán sus propuestas como candidato?

La lucha más importante que cualquier líder político podría asumir por su sociedad es sacarla de la guerra, y lograr entregarles a las actuales generaciones y a las futuras un país que conviva en paz. Ese es el punto fundamental. A eso le llaman paz. Pero se ha usado tanto la palabra que nadie sabe qué es lo que significa.

¿Y cómo haría la paz?

Esa es la pregunta del millón. El presidente Uribe tiene una estrategia de guerra y todos sabemos también que las Farc no tienen una propuesta de paz. El gran ascenso del uribismo se debe a que la sociedad colombiana descubrió que la guerrilla la estaba engañando en los acuerdos de paz con Pastrana y que está convencida de que puede ganar. Eso perpetúa la guerra y por eso hay que buscar un gran acuerdo nacional. Mi gobierno sería el de ese gran acuerdo entre todos los ciudadanos desarmados de Colombia, todas sus fuerzas sociales y políticas, con espacios de concertación masivos. Un acuerdo sobre dos aspectos mínimos, pero fundamentales que permitan sacar a Colombia de la crisis: el Estado y la tierra, que hoy están en manos de las mafias.

¿Usted reelegiría la seguridad democrática?

Colombia necesita una verdadera seguridad democrática, que implica una Fuerza Pública capaz de defender integralmente los derechos y las libertades de todos los ciudadanos. Significa una Fuerza Pública operante y eficaz. Significa, y en esto coincido con Uribe, en que la ofensiva militar contra las Farc tiene que mantenerse y sostenerse. Pero para que esa ofensiva sea democrática y sostenible, y nos saque de la guerra, tiene que estar articulada a las reformas fundamentales del acuerdo nacional que propongo.

¿No es muy parecido eso al discurso del presidente Uribe?

No. La seguridad democrática de Uribe tiene una falla. Tenemos un Ejército valioso que a donde llega puede destruir fuerzas ilegales. Pero las poblaciones que viven en esos territorios se mantienen en injustas condiciones de miseria. El Ejército puede estar allí uno o dos años, pero finalmente la población no resuelve su problema social y termina alimentando con sus hijos a las organizaciones ilegales. Ahora, si el Ejército copa el territorio y al mismo tiempo la sociedad copa el territorio desde el punto de vista de la democratización del poder local, entonces hablaríamos de una reconstitución democrática y el grupo al margen de la ley jamás volvería a tener jóvenes que se vinculen a él.

¿Se sentaría a hablar con las Farc?

Pero a hablar sobre las condiciones para que se desmovilicen. El acuerdo sobre las reformas democráticas no son negociables con las Farc. Y también deben liberar unilateralmente a todos los secuestrados, sin condiciones. Creo que el cambio de actitud de Chávez es importante y que ellos han recibido el mensaje.

¿Qué tanto daño le han hecho las Farc al Polo?

Primero, le han hecho mucho daño al país. Mi generación y la que está naciendo son las generaciones de la guerra. Sin embargo, pienso que los verdaderos responsables de la guerra son los que mataron a Gaitán, los que creyeron que bombardeando campesinos arreglaban un problema, los que no han querido entregarles la tierra a quienes quieren hacerla producir, los que viviendo con privilegios no han querido democratizar el Estado. Las Farc son hijas de esa violencia, de ese sectarismo criminal que lo han vuelto propio. Hoy son responsables de no sacar a Colombia de la guerra. Le han hecho daño a la sociedad y también a la izquierda, porque ellos se siguen llamando de izquierda. Pero las Farc no son un proyecto revolucionario sino conservador y retrógrado. Y eso, finalmente, le hace daño al Polo, que ya tiene seis años de existencia, es un bebé en el escenario de la política, pero resulta que las Farc son una excusa para quienes no quieren construir la verdadera democracia en Colombia.


A propósito, ¿cómo está el Polo?

Dedicado a problemas de cocina.

¿Lo dice por lo de Carlos Gaviria y Daniel García-Peña?

Ese es un problema de cocina. En la izquierda colombiana hay una tradición y es que cuando se dividen terminan peleando por las sedes. Y esa izquierda tradicional está en el Polo y parece que quiere hablar de cocina en vez de los problemas del país.

¿Y usted de qué izquierda es?

Yo formo parte de una izquierda nueva. Nunca he militado en una izquierda tradicional. Su espíritu dogmático, sectario y antidemocrático me causa repulsión. Yo pertenezco a la izquierda del siglo XXI.

¿Están las cuentas claras en el Polo?

Nos quedan deudas porque recibimos menos dinero del que gastamos. ¿Por qué? Porque no obtuvimos tantos votos. ¿Y por qué gastamos tanto? Porque queríamos más votos. Eso les pasa a los políticos decentes. Los que se enriquecen son los indecentes, los que reciben más dinero del que gastan. Y generalmente lo reciben de los descuartizadores de seres humanos. Por eso me parece injusta la intención de tratar de destruir la imagen de Daniel García-Peña. Los que están haciendo eso son los que se quieren quedar con la cocina.

¿Cuántas corrientes hay en el Polo?

Dos, una de izquierda del siglo XXI y una del siglo XX.

Usted dice que es de la del siglo XXI, ¿quiénes son los del siglo XX?

Que lo deduzca la ciudadanía.

Hablando de candidaturas, ¿cree que César Gaviria se lanzará?

Eso es un problema del Partido Liberal. Creo que él sería partidario de la reforma agraria, a pesar de que no la hizo cuando estuvo en el poder. Pienso que podemos llegar a acuerdos en unos temas, como impulsar la industrialización del país, pero también nos separan otros, como su creencia en la libertad del mercado absoluta, que fue lo que hizo en su gobierno y que generó la degradación en las políticas sociales.

¿Usted le cree a Yidis Medina?

Pienso que allí hay un juego entre bandidos, un mutuo chantaje. Es el mismo que se usó con los paramilitares: yo hablo, no, yo te extradito si hablas.

¿Quiere decir que el Presidente es un bandido?

Los que hicieron la negociación son bandidos, de lado y lado.

Petro, en pocas palabras

Álvaro Uribe

Constante. Le admiro su constancia porque tiene una consecuencia entre lo que piensa y lo que hace, que se lo ha premiado el pueblo. Piensa que puede ganar la guerra y lo que ha hecho es intentar ganarla a cómo dé lugar.

Juan Manuel Santos

Le gusta la intriga. No me fiaría de él.

Antanas Mockus

Un hombre honesto.

Sergio Fajardo

Le falta aún más experiencia de la vida.

Lucho Garzón

Va a ser un compañero en el camino, aunque creyó que iba a tener a otros que al final no lo quisieron.

Gina Parody

Es una de las sorpresas más gratas que ha tenido el Congreso de la República.

Hugo Chávez

Creo que rectificó, y a tiempo. Indudablemente es un líder mundial.

Piedad Córdoba

Es una persona equivocada, porque su papel en el acuerdo humanitario, que pudo ser esplendoroso, fue mal conducido.

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