“Me gustaría ser el Canciller”

Jaime Bermúdez regresa el sábado al país y seguirá trabajando con el Presidente Uribe. Todo indica que lo hará desde la Cancillería.

En los medios de comunicación tanto de Colombia, como de Argentina, la noticia ya se da como un hecho: Jaime Bermúdez deja la Embajada al sur del continente para convertirse en el nuevo Ministro de Relaciones Exteriores.

Sin embargo, el mismo ex embajador trata el tema con cautela: “Es un hecho que renuncié y que regreso a Colombia el fin de semana; lo demás no está confirmado”, afirma.

Eso mismo aseguró el vicecanciller Camilo Reyes en Bogotá. El funcionario confirmó la renuncia de Bermúdez a los medios de comunicación, pero advirtió que “el resto son rumores”.

Reyes aclaró que el actual canciller, Fernando Araújo, no dejó firmada una carta de renuncia antes de emprender el viaje a Japón, como lo afirmaron varios medios de comunicación. “El canciller Araújo no ha renunciado”, dijo al ser preguntado por las insistentes versiones del cambio ministerial.

El rumor sobre la llegada de Bermúdez al Ministerio comenzó a circular desde febrero, cuando algunos medios aseguraron que el canciller Fernando Araújo pasaría a ser el embajador en España.

Ante la lluvia de versiones, el miércoles el propio Bermúdez reunió a todos sus colaboradores en la sede diplomática colombiana en Buenos Aires e hizo el anuncio oficial, pues la mayoría de sus asistentes se enteraron de la noticia por los medios de comunicación. Bermúdez les oficializó su decisión de retirarse de la misión diplomática en Argentina e hizo un balance de su gestión. Igualmente insistió en que seguiría al lado del Presidente pero que no sabía en qué cargo.

Bermúdez, quien trabaja con Álvaro Uribe desde 1998 en la primera campaña a la Presidencia, se ha ganado la confianza del mandatario colombiano, en los distintos roles que ha desempeñado.

Primero, como asesor de comunicaciones –tanto en la campaña como durante su primer gobierno– y luego como embajador en Argentina, cuyo rol no le impidió estar al tanto del tema que más conoce: la opinión pública.

Aunque sostiene que hablaba con el Presidente muy poco, le es difícil ocultar su estrecha relación. “Sigo al tanto de las comunicaciones y de la estrategia del Presidente. Desde que me invitó a ser parte de la primera campaña, he estado dispuesto y disponible para ayudarle”, sostiene en diálogo con El Espectador, días antes de decidir sobre su renuncia como embajador.

Dice que después de terminar el primer gobierno de Uribe, quería dedicarle tiempo a su familia y  a proyectos personales. Quería viajar a Argentina, y el Presidente no dudó en tentarlo con la Embajada. Cargo que Bermúdez aceptó, convirtiéndose en el representante colombiano desde septiembre de 2006.

Señalan personas allegadas a su trabajo, que es de las pocas personas que no teme contradecir al Presidente en sus


opiniones. Incluso, cuentan que en situaciones como la crisis que generó con Ecuador y Venezuela, el operativo que dio con la muerte de Raúl Reyes, él manifestó su inconformismo. “Hay cosas que habría manejado distinto”, acepta.

“Lo que era inicialmente una pelea difícil, porque iba a tener un costo, había que pagarlo. Era inevitable. No podríamos pretender que nadie rechazara la acción. Pero se pudo buscar un apoyo más fuerte sobre la necesidad de combatir el terrorismo. Habló mucha gente, sobre muchos temas, y no se logró ese objetivo”, dice.

Defiende como pocos la imagen del Presidente, y sabe bien cuáles son sus fortalezas. De hecho, las repite hasta el cansancio, tantas veces como se lo preguntan. “El secreto de Uribe consiste en sudar la camiseta; obtener resultados y victorias tempranas; hablar directamente sobre temas relevantes; y poner la cara donde están los problemas”, explicó una y otra vez en las diversas entrevistas que concedió para los distintos medios argentinos.

Habla de las fortalezas del mandatario colombiano y conoce, como pocos, las mismas cifras que éste maneja en sus consejos comunales. “Más que al mismo Uribe, la gente respalda su política de seguridad democrática, el efecto que tuvo en la economía, el avance de los programas sociales. La gente percibe hechos como que se hayan vinculado más de 11 millones de personas al régimen subsidiado de salud”, sostiene.

Todavía desde su papel de Embajador señala que a pesar del desgaste que puede existir en el Gobierno en temas como las relaciones con las instituciones, con los medios y con los partidos políticos, habría que comenzar a hablar del “legado de Uribe”. Piensa, quizás, en un nuevo enfoque en la campaña de comunicaciones del Presidente.

“Antes que los resultados, a mí me parece que lo que puede ser el legado más fuerte, porque trasciende el período, es que Uribe le devolvió a Colombia la esperanza de ser un país viable. Los colombianos vimos que era posible recuperar la libertad e imaginarse un país donde fuera posible vivir, y reactivar la economía. Dejamos de ser una sociedad acomplejada”.

Y continúa: “Es la primera vez que existe una posibilidad real de acabar la guerra. Y además, tenemos una economía creciente de forma sana”.

De allí, pasa a señalar los objetivos pendientes: “Hace falta completar la tarea en el tema de narcotráfico, en la Ley de Justicia y Paz, en el tema de los congresistas vinculados a la parapolítica; además, en el tema económico, tenemos ahora una situación de revaluación; son temas que no se arreglan en uno o dos años. Son temas de largo plazo”, dice.

Podría pensarse que prepara el terreno para un tercer gobierno de Álvaro Uribe, pero él mismo se encarga de negarlo. “La verdad, no creo que se lance a una tercera Presidencia”, dice, mientras afirma enfáticamente que no estaría de acuerdo con una nueva reelección.

En su paso por la Embajada argentina se caracterizó por su fortaleza en una de las tareas en las que mejor se desempeña:


la comunicación. Los diarios y los espacios de opinión eran frecuentados por el ex embajador, quien aprovechaba la oportunidad para hablar de las tareas del gobierno.

Sólo un impasse vivió, cuando el director del periódico Perfil, lo acusó de querer censurar una entrevista que le había hecho en su despacho. “Quería garantizar que la información que él iba a publicar fuera la correcta”, se defiende.

En sus casi dos años como embajador aprovechó además para escribir. Se trata de un libro de memorias sobre los momentos clave de la primera Presidencia de Uribe. Nadie mejor que él, tan cercano al Presidente, para contar esa historia. “Estará en stand-by hasta que pueda publicarlo”, comenta este abogado, quien conoció a Uribe cuando hacía sus estudios de doctorado en Oxford.

Pocos saben que en 1992 fue asesor de la entonces canciller Noemí Sanín, y que en esa época escribió para el Ministerio de Relaciones Exteriores un libro sobre el esquema bilateral entre Colombia y Venezuela.

Él se encarga ahora de dar esa información y aprovecha para hablar, con cautela, de Ecuador, de Venezuela, de Argentina. Y como si fuera un secreto, admite: “Me gustaría ser canciller”.

Lo cierto es que  Bermúdez regresa a trabajar al lado del presidente Uribe, quien siempre lo tuvo como uno de sus hombres de confianza. Dicen que cuando Uribe asumía una decisión, de inmediato consultaba a Bermúdez. Este consejero le hablaba al oído y sus determinaciones eran seguidas al pie de la letra por el mandatario. Ahora Uribe volverá tener a alguien a quién hablarle en tono quedo.

Su rol como Embajador

La colonia colombiana en Argentina es una de las que más ha crecido en el mundo en los últimos años. Actualmente 10.000 colombianos viven en el país austral. Por esa razón, las tareas desempeñadas por el diplomático fueron importantes en sus casi dos años de gestión. Jaime Bermúdez logró impulsar acuerdos bilaterales entre los dos países en rubros tan importantes como las flores y el café. Igualmente, a través del programa ‘Colombia es Pasión’, el abogado se encargó de resaltar la imagen positiva del país. Por otro lado, se trabajó de la mano con el gobierno argentino, para que recibieran a varios refugiados de Colombia, que tuvieron que salir del país por cuestiones de seguridad. “Hoy estamos comenzando con una especie de plan retorno, con el que garantizamos la seguridad de estas personas, pero en territorio colombiano”, afirma Bermúdez.

Finalmente, se encuentra listo para la firma del Ministro de Relaciones Exteriores, de un acuerdo que permitiría que los colombianos puedan viajar a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela sin necesidad de pasaporte. Quizás sea el mismo Bermúdez quien termine anunciando desde la Cancillería, esta gestión que él comenzó como embajador.