Minas afectan a niños en Prado

La problemática ha impedido que los jóvenes de la vereda tolimense puedan asistir a clase.

Hasta el municipio de Dolores, donde se realizaba la reunión de la Mesa por la Transparencia y los Derechos Humanos, llegaron el pasado 17 de junio miembros de la comunidad de Montoso, ubicada en Prado, al oriente del Tolima, para denunciar ante el gobernador del departamento, Óscar Barreto, las Fuerzas Militares, representantes de la Presidencia de la República y líderes comunales, que en los alrededores de la escuela Buenos Aires el Frente 25 de las Farc había sembrado minas antipersona.

Según los testimonios, varios campesinos que se movilizaban por el lugar detectaron tres minas y cables enterrados en un área aproximada de dos kilómetros.

“Esta situación la descubrimos desde mayo, pero hoy queremos poner en conocimiento de las autoridades que la vida y la integridad física de nuestros niños está en riesgo”, expresó con tono de preocupación  Gabriel Páez, un habitante de la zona.

Desde hace cuatro años la escuela Buenos Aires no funciona de manera permanente, algunas veces por falta de profesores y otras porque no ha habido la cobertura necesaria. Por esta razón, la Secretaría de Educación del Departamento determinó que para garantizarles el derecho al estudio, los niños deberían recibir sus clases en la sede principal de la escuela Buenos Aires, a dos horas del caserío.

Según el campesino, desde el cierre del centro educativo, los profesores, padres de familia y líderes de la región han luchado para que se vuelva a abrir esta escuelita, dado que a los niños de Montoso les queda a sólo cinco o diez minutos de distancia desde sus casas.

Contradictoriamente, para este segundo semestre ya se había matriculado el grupo necesario de niños y hay profesores disponibles, pero la aparición de las minas antipersona les volvió a quitar cualquier posibilidad de regresar.

A los menores, entre los 4 y 12 años de edad, les toca atravesar diariamente a pie trochas y montañas, poniendo en riesgo sus vidas por diferentes circunstancias. “Los continuos deslizamientos de tierra, la inseguridad y las constantes alteraciones del orden público, que no dejan de preocupar”, afirma María Helena Garzón, una angustiada madre de familia.

“Ellos podrían ir por la carretera, pero no lo hacen porque los desechos les acortan el camino, además no hay plata para pagar un transporte”, dice María Helena, quien comenta que su hija de 9 años de edad se levanta a las 4:00 de la mañana y sale de su casa a las 5:30 para estar a tiempo en la escuela. Ella camina acompañada de otros niños durante una hora y media todos los días. “Yo siempre le echo su bendición porque uno no sabe lo que pueda pasar en el trayecto”, afirma la madre.

Según un profesor de la escuela Buenos Aires, quien pidió la reserva de su nombre, el sector afectado corresponde a un camino por el que fácilmente se accede al departamento del Huila, después de atravesar veredas del municipio vecino de Dolores, como La Espada, Café y Las Vegas. Este es el camino que utilizan los subversivos para huir del Ejército.

Aunque desde hace tres meses llegó a  Prado y su sector rural la Brigada Móvil 21 con 1.300 hombres del Ejército, “para nadie es un secreto que en este sector siempre han existido las Farc y que la situación de orden público no es la mejor. No se han vuelto a registrar combates, pero sí se presenta mucho hostigamiento”, asegura el docente.


El comandante de la Sexta Brigada en Ibagué, Ricardo Bernal, manifestó que se ha visitado el sector para corroborar la información entregada por la comunidad. “Actualmente se está gestionando el traslado a Montoso de un pelotón de desminado para realizar las acciones respectivas”.

Según el oficial, se le recomendó a la población no frecuentar el sitio y menos enviar a sus hijos a la escuela, con el fin de prevenir una tragedia.

“Es increíble que se haya llegado a ese nivel de criminalidad y locura. No sé por qué utilizan una escuela. Si es para hacernos daño a nosotros, ellos deberían enterarse que por doctrina militar, no dormimos en las escuelas”, dice el coronel Bernal, quien señala que ésta es la forma que la guerrilla está utilizando para defenderse de los militares. “Ellos ya no pelean. Ahora siembran minas para evitar el paso de los soldados”.

Casos como el de Carlos Humberto  Valencia Bañol, quien perdió una pierna izquierda y el ojo derecho cuando caminaba por la vereda Puerto Limón, del municipio de Planadas, se han convertido en un común denominador.

Carlos Humberto, de 13 años, había regresado de estudiar, se cambió el uniforme y salió a ayudarle a trabajar a su papá en una finca cercana cuando ocurrió la tragedia.

Comenzando este año, con la ayuda del Club Rotarios La Ceiba, de Neiva, el niño fue rehabilitado en el hospital Consorcio Sanitario Partaurí, de Sabadell en  España. Y aunque Carlos Humberto regresó a su casa, psicológicamente sigue afectado. “Me gustan mucho los balones. Soñaba con ser futbolista”, dice el niño, quien calla al preguntárle sobre lo ocurrido.

Un mes después de haberse presentado este caso , tres niños más pisaron una mina antipersonal en una finca del municipio de Rioblanco. Uno de ellos, de cinco años, resultó con quemaduras en su cuerpo y otro, de ocho años, perdió la vista en el incidente.

Preocupante situación en Tolima

La secretaria de Gobierno del departamento, Martha Padilla, señaló que actualmente la situación del Tolima es grave: “Ocupamos el sexto lugar en el ámbito nacional en minas antipersonales”. En lo que va corrido del año, 21 personas, entre militares y civiles, han resultado afectadas. Tres de ellos, entre quienes se cuenta un niño, murieron.

La funcionaria anunció que a partir de los primeros días de agosto se dará comienzo a una campaña de prevención y autoprotección en todos los municipios que son afectados por la presencia de minas.

A la comunidad se le enseñará acerca del peligro de estos artefactos y lo que deben hacer cuando detecten una mina.

De la misma forma, en los próximos días se presentará un proyecto de ordenanza ante la asamblea departamental con el fin de crear el Comité Departamental de Víctimas de Minas Antipersona, que tendrá como finalidad identificar a todos los afectados y buscar su reintegro a la sociedad, brindándoseles la oportunidad de ser útiles a pesar de sus impedimentos físicos o daños psicológicos que hayan quedado como secuela de accidentes de esta clase.

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