La vía es el centro

<p>Piden que Uribe convoque,  defina si se lanza para una segunda reelección, que  su gobierno asuma responsabilidades y que los parapolíticos tengan sanciones concretas.</p>

César Gaviria, Sergio Fajardo, Antanas Mockus y Gustavo Petro son cuatro de los líderes más influyentes del país en las corrientes políticas distintas al uribismo. Algunos tienen experiencia en gobierno, otros han sido destacados legisladores, la mayoría comenzaron en movimientos independientes y los cuatro suenan, con mayor o menor frecuencia, en sondeos sobre eventuales candidaturas presidenciables, así sea para 2014.

Discrepan en asuntos puntuales sobre seguridad y la cuestión social, pero los une su preocupación por la búsqueda de salidas para la crisis política. Por ello, a instancias de El Espectador, decidieron proponerle al país un gran acuerdo nacional, que vaya más allá de los partidos, que incluya al Gobierno y que contemple sanciones concretas para los políticos vinculados a la parapolítica.

La propuesta de los dirigentes tiene como punto de partida su respaldo a las investigaciones de los organismos judiciales sobre los nexos entre políticos y actores armados ilegales.  La Corte Suprema y la Fiscalía, dicen, merecen respeto.

Dicho espaldarazo, piensan los cuatro, debe hacerse manifiesto inclusive —y especialmente— por parte del Gobierno, que por ninguna razón debe quedarse  fuera del acuerdo.  “El presidente Uribe tendría que liderarlo para que no pierda sentido. De lo contrario es muy difícil hacer un acuerdo sobre el tema”,  dijo el ex presidente Gaviria. La idea, en últimas, no puede dejar por fuera a actor alguno de la vida política nacional. En palabras de Petro, se trata de un “pacto entre desarmados” por la recuperación de la legitimidad, perdida debido a los escándalos que vinculan a buena parte del Congreso y algún sector del Gobierno con mafias paramilitares.

La propuesta nació al medio día del jueves pasado. Los cuatro dirigentes se dieron cita en el norte de Bogotá y discutieron durante más de dos horas sobre política, partiendo de la premisa de que hay crisis, pero también solidez institucional en sectores como el de la justicia.  Mockus fue el más puntual y Fajardo el que más temprano se retiró. Gaviria apareció tarde debido a demoras en la conexión internacional que lo llevó  de una cumbre con líderes ambientalistas, en Nueva York, al encuentro con los dirigentes que exploran salidas a la crisis nacional.  El ex alcalde bogotano Luis Eduardo Garzón no alcanzó a llegar a la cita.

La  idea de los dirigentes parte del principio de que no puede haber acuerdos si se anteponen los intereses electorales de cada uno de los convocantes. Por ello, la pregunta para todos fue qué tan dispuestos están a sacrificar sus aspiraciones. El ex presidente César Gaviria, jefe del liberalismo, aseguró que no tiene  interés en campañas. Fajardo, Petro y Mockus no negaron que tengan  aspiraciones, y se comprometieron, por iniciativa de éste último, a renunciar a ellas en favor de un acuerdo como el que proponen.  Mockus  le dio un tinte ceremonial al asunto y los convocó a un abrazo, tras el cual los tres  gritaron al unísono: “Sí, renuncio”.

Buscando el centro

El siguiente punto de discusión fue sobre el espectro político en el cual debe ubicarse el acuerdo, dado que el ambiente de polarización del país dificulta la creación de consensos . “En el de la democracia y la civilidad —apuntó Fajardo— porque el problema que estamos resolviendo es de dignidad de las personas, de principios y de ejemplo”. 

“No puede ser iniciativa de un partido político” planteó Petro. “Cierto. La metáfora izquierda y derecha es muy limitada y tiende a provocar emociones”, apuntó el ex alcalde Mockus. “Por eso no hay que ponerle color. Que sea como el arco iris. Que estén todos y ninguno pueda ser suplantado. Un pacto entre diversos que esté en lo público más que en la izquierda o la derecha”, volvió a decir el senador Petro. 

Para Gaviria, “tiene que ser un acuerdo para encontrar una manera de que el Congreso recupere parte de la legitimidad política que ha perdido con la parapolítica. Esa tiene que ser la esencia del acuerdo. (...)  La gente tiene la idea de que las


reformas constitucionales, por ejemplo, son muy largas. La verdad es que en muy pocos meses se puede tramitar una reforma constitucional si hay un acuerdo y voluntad política”.

Curiosamente, los cuatro dirigentes le apuntan al centro del espacio político. Petro, desde el Polo Democrático; Gaviria, desde la socialdemocracia liberal; y Fajardo y Mockus, a partir de  los movimientos ciudadanos de origen independiente que los llevaron al poder en Medellín y Bogotá, respectivamente.

Fajardo planteó que todos los sectores interesados  deben estar comprometidos con el ejercicio transparente de la política y el respeto a la democracia.  El tema le gustó a Mockus, quien insiste en las sanciones sociales.

A partir de allí, la construcción del acuerdo contemplará tanto sanciones jurídicas como sociales para los políticos salpicados por nexos con grupos armados ilegales.  Respecto a las primeras, Gaviria y Fajardo sostienen que está claro que quien haya incurrido en una falta contra la normatividad vigente debe pagar las penas que le imponga la justicia.

Por eso el ex mandatario liberal dejó claro que “a los comportamientos delictivos se les hace frente con la justicia y yo veo que la justicia está andando.  El  otro problema es cómo recuperar la legitimidad política del Congreso. Eso sería materia de un acuerdo político, necesitaría el liderazgo del Gobierno”.

Mockus  agregó que ese componente democratizará el acuerdo, al hacer que la sociedad  sancione  a los funcionarios vinculados con violadores de derechos humanos. “Hay que acabar con el cinismo ese de que después de saltarse la norma dicen: gané, ¿y qué?”.

El problema de la reelección

No se trata de la simple enunciación de una propuesta desde la orilla de la oposición. Fajardo y Mockus han respaldado algunas ejecutorias del Gobierno; el liberalismo, dirigido por Gaviria, también le ayudó en el Congreso para sacar adelante iniciativas económicas y de seguridad; y hasta Petro se metió en líos con el Polo Democrático por pedir la constitucionalización de la seguridad democrática.

Esta aclaración les parece fundamental porque creen que a partir de ella tienen la legitimidad necesaria para pedirle al Presidente que aclare si aspira o no a una segunda reelección. Según algunos dirigentes uribistas, el Presidente guarda silencio porque tiene ganas, pero al mismo tiempo es consciente de los efectos de desinstitucionalización que ello acarrearía al país. Otros, desde la oposición, sostienen que calla porque no se va a lanzar, pero quiere mantener controlada la agenda política.

Si Uribe se lanza al agua una vez más, sin antes haber dado solución a la crisis, el Congreso tendrá que abrirle camino con una reforma constitucional cuyo trámite sería tortuoso como consecuencia de la deslegitimación derivada de la parapolítica. Y los cuatro convocantes del acuerdo creen que, de paso, la misma reelección coparía la agenda a tal punto que la recuperación de la credibilidad quedaría relegada para después con serias consecuencias en contra de la misma reelección.

“El acuerdo debería  ser iniciativa ciudadana”

Antanas Mockus reflexiona sobre el país:

-¿Cuál es la salida a la crisis política?

Se necesita que los que cometieron fault, no solo reciban sanciones legales sino sociales, que respondan a un repudio social. 

-¿Cómo debe expresarse el acuerdo?

En Colombia un acuerdo textual o verbal sería recibido con mucho escepticis mo, se necesitan acciones. Me encantaría

que el acuerdo comenzara por iniciativa ciudadana, algo así como la marcha  de  febrero.  

-¿Qué debería hacer Uribe?

Sería lindo que un Presidente de altísima popularidad dijera  “no volvamos a coger por atajos”. Que  quien tome atajos (por ejemplo, aliarse con ‘paras’ para llegar al poder)  sienta no solo el temor a la ley sino sobre todo a su conciencia y al qué dirán.

-¿Quiénes deberían participar?

Los ciudadanos tienen que ejercer presión sobre los líderes.Tienen que expresar las emociones de rechazo y volverlas efectivas. Tienen que asumir la defensa del derecho a la vida, que está en la Constitución. Y la Constitución es un acuerdo nacional.

-¿En qué parte del espectro político?

A la cinta de Möbius, donde no hay izquierda ni derecha. En el conjunto de la cinta, si usted la recorre, no hay izquierda no hay derecha, siempre están separadas.

“El problema no es de izquierda o derecha”

Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, afirma que es necesario llegar a un acuerdo que tenga unos principios políticos fundamentales, con una reestructuración de los espacios políticos afectados.

¿Se puede resolver la crisis?

Necesitamos un gran acuerdo nacional, que sea un encuentro en la diversidad política, de expresiones, para poder avanzar sobre la tarea que nos tocó a nosotros los miembros de esta generación: la reconciliación.

¿A quiénes se convocaría?

A todos los que estemos en el mundo de la política. Con la convicción de que ésta es una actividad digna, en la cual se toman las decisiones más importantes de una sociedad. Si no es así, seguiremos avanzando cometiendo los mismos errores.

¿Sobre qué sería el pacto?

Sobre la democracia y la civilidad. El problema que estamos resolviendo no es de izquierda o derecha. Es de civilidad, de democracia, de dignidad.

¿Y cómo se haría?

Hay que identificarse en el conjunto de mínimos sobre los cuales nos vamos a encontrar y esos mínimos no tienen color político, sino que nos deben invitar a trabajar por el país.

“Uribe quiere perpetuarse en el poder”: Petro

¿Cuál es la salida de la crisis política?

La separación tajante del Estado frente a las mafias y de la política con respecto al crimen y la violencia.

¿Cree en  un gran acuerdo para superarla?

Es imprescindible. Se necesitan  acuerdos sobre mínimos fundamentales y eso involucra a toda la sociedad y al Gobierno.

¿Es viable un acuerdo con tanto ‘cacique’?

La propuesta de un acuerdo nacional  disminuye el sectarismo político, que es uno de los pilares fundamentales de la violencia colombiana. Pero el Gobierno de Colombia no quiere un acuerdo nacional, sino su perpetuación en el  poder político. La acción colectiva es imprescindible.

¿Qué sector debe liderar el acuerdo?

Debe ser como el arco iris, multicolor. Pero cada color es específico. Sin color político.

¿Cree que Uribe quiere otra reelección?

No me queda la menor duda.

¿Querrá cerrar el Congreso o  las Cortes?

Uribe camina hacia la  modificación de  las reglas en función de su reelección y a tratar de destruir el proceso judicial  contra sus amigos. Eso implica la destrucción de los mínimos democráticos en Colombia.

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“Que Uribe se defina”

Marcela Osorio

El ex presidente César Gaviria, en diálogo con El Espectador, aseguró que en muy pocos meses se podría tramitar una reforma constitucional si hay suficiente voluntad política.

¿Hay crisis política o no?

Sin duda hay una crisis grave por el fenómeno de la parapolítica, esto le ha quitado mucha legitimidad al Congreso por la cantidad de legisladores comprometidos, pero la justicia está ayudando a detener este fenómeno, que está penetrando la sociedad colombiana como lo ha hecho el narcotráfico.

¿Cómo resolverla?

Los delitos se combaten con medidas de justicia, con sanciones, así como ocurrió en el proceso 8.000. Esto implica aceptar las decisiones de la Corte Suprema, la Fiscalía y los jueces.

Una idea para remediarla...

Se debería analizar qué medidas se pueden poner en la Constitución o en la ley que ayuden a evitar la parapolítica, el narcotráfico o las actividades delictivas. La silla vacía desde el momento de la detención, por ejemplo, es una idea concreta y precisa para sancionar la parapolítica. Nosotros como partido no alcanzamos a entender por qué el Gobierno se opone a esta medida.

Por otro lado, una fórmula para anticipar elecciones sería un tipo de idea que se podría trabajar, así como una fórmula


para reformar unos artículos de la Constitución, como los que tienen que ver con el sistema electoral.

¿Cree en un acuerdo nacional?

Si queremos resolver el tema de la legitimidad política en el Congreso, es necesario el acuerdo nacional. Sin embargo, para eso se necesita al Presidente y su coalición . Si él quisiera, podríamos hacer un acuerdo para evitar que esto vuelva a ocurrir, aunque comparto con él la idea de que no podemos dar saltos al vacío y creo que la revocatoria del Congreso no sirve a ningún propósito.

¿Acuerdo entre quiénes?

Los miembros de la coalición de gobierno y los partidos de la oposición, para encarar la parapolítica.

¿El Gobierno le jalará a la idea?

Tendríamos que tratar de tener un clima apropiado, porque si no lo tenemos, va a ser muy difícil hacerlo. Si, por ejemplo, las energías del Congreso se van a gastar en tratar de cambiar la norma que impide la reelección presidencial por una segunda vez, eso comprometería todas las energías del Congreso y se encararía con su problema de debilidad y de legitimidad política.

¿Cree que la idea del zarpazo a las Cortes tiene piso?

Pienso que tenemos instituciones políticas suficientemente fuertes para impedir eso. Lo que me sorprende es que haya mentes que piensen que eso se puede hacer, o que puede encontrar alguna aceptación pública. Son ideas inconstitucionales y no tienen posibilidad de trámite, aun si tienen mayorías.

¿Cómo ve el panorama para las próximas elecciones?

Lo importante es saber cuáles son las reglas de juego. Una cosa es la campaña con el intento de cambio de la norma constitucional y con el Presidente de candidato, y otra muy distinta sin él.

¿Quién más regresa al redil?

Hemos tratado de tener una actitud política seria y consistente dentro de lo que ha sido nuestra tradición. Ojalá que haya personas rectas de otros sectores que se quieran vincular al Partido.

¿Es difícil salir de la crisis?

Para eso lo primordial es aceptar las decisiones de la Corte, la Fiscalía y de los jueces, así vamos a salir de la crisis. Asimismo, es importante que encaremos el problema de legitimidad política del Congreso. Como partido estamos listos a mirar de manera concreta otras fórmulas, como la posibilidad de una convocatoria para elecciones o la convocatoria de una constituyente, pero todas estas fórmulas solo pueden ser posibles con un acuerdo nacional.

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Más ideas para salir de la crisis

Diversas personalidades de la política, entre ellos varios uribistas, coinciden en que el escándalo de la ‘parapolítica’ derivó en una crisis de legitimidad que golpeó fuertemente la imagen de instituciones como el Congreso. Por ello, desde una y otra vertiente surgieron propuestas para encarar esa realidad. Algunas de ellas son:

Carlos Gaviria

Presidente del Polo Democrático Alternativo

Ha manifestado varias veces que considera que la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente le devolvería al Congreso la legitimidad y la credibilidad que ha perdido. La idea de la Constituyente permitiría realizar una reforma política que ayude a aliviar la crisis  desatada tras la vinculación de políticos con las AUC.

Gina Parody

Senadora partido de la U

Para la senadora uribista, la salida estaría en adelantar las elecciones, pues considera que la parapolítica ha despertado en los ciudadanos desconfianza y ha hecho que el Congreso pierda fuerza y autoridad para continuar sus labores.

Rafael Pardo

Ex candidato presidencial

Considera que las cortes han realizado muy bien su trabajo de judicializar a quienes han sido sindicados en la parapolítica. Según Pardo, en el país todavía no se puede hablar de una crisis institucional, pues  esas corporaciones han hablado por sí solas con el cumplimiento de sus funciones.

Ernesto Samper Pizano

Ex presidente de la República

Sostiene que la idea de acabar con la Corte (que hace carrera en algunos círculos políticos) y la de disolver los partidos (lanzada por el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo) no ayudarían a superar la crisis. De igual forma, pide que el presidente Álvaro Uribe se ponga al frente para encontrar la solución. Se opone a la propuesta de silla vacía (pérdida de curul para los congresistas elegidos con votos de los ‘paras’) liderada por el liberalismo oficialista.