“Con reelección o sin ella, seré candidato”

A dos años de las próximas elecciones presidenciales, el ex ministro Rafael Pardo se lanza al agua y dice que ya está en campaña. Esboza algunos puntos de su propuesta de gobierno y augura que la coalición uribista se romperá tarde o temprano.

A dos años de las próximas elecciones presidenciales, Rafael Pardo Rueda se tira al agua y anuncia que con Álvaro Uribe o no buscando una segunda reelección, desde ya está en camino de la candidatura presidencial del Partido Liberal. Incluso, dice que desde que terminó su anterior aventura en la consulta popular de la colectividad roja, que ganó Serpa para las elecciones de 2006, nunca ha dejado de estar en campaña.

En entrevista con El Espectador, Pardo Rueda comienza hablando del tema de moda: la reforma política y la tan cacareada ‘silla vacía’, para luego inmiscuirse en el asunto de las aspiraciones políticas y de su candidatura. Para el ex ministro de Defensa, el tema de la seguridad sigue siendo prioritario en la agenda de los colombianos, pero hace falta consolidarlo en algunos aspectos claves. Dice que la equidad y lo social deben estar en las carpetas de quienes aspiren a ser candidatos presidenciales y revela que ya anda recorriendo el país haciendo propuestas y dejándose conocer.

¿Sirve o no sirve la reforma política?

No me parece una gran reforma, pero tiene un tema que se ha vuelto importante y es el de la llamada ‘silla vacía’. Esa es una importante decisión que el Congreso debería tomar pero a la que se ha opuesto hasta el punto de sabotear el trámite de la reforma. Dice que hay varios senadores impedidos, lo cual no es cierto. Y el ministro Holguín se la pasa diciendo todos los días que no hay votos, cuando debe ser él quien los consiga. Sin embargo, creo que se requiere una reforma más de fondo para cambiar las costumbres políticas y modificar esa circunstancia tan peculiar de que la política colombiana esté permeada permanentemente por el crimen organizado, llámese ‘narcos’, ‘paras’ o lo que sea.

¿El que está saboteando la reforma es el senador Andrade?

Tengo un buen concepto de Hernán Andrade, pero como presidente ad hoc de la Comisión Primera debería actuar más decidido. Él hace parte del Partido Conservador, que ha dicho que vota el tema de la ‘silla vacía’ tal como salió de la Cámara.

¿Cómo es eso de que el ministro Holguín ha dicho que no están dispuestos a perder las mayorías por fallos judiciales?

Es una muy desafortunada frase, porque eso indica que el Gobierno reconoce que tiene las mayorías por los votos de los parapolíticos. Eso no es razonable.

¿Y cómo ve la actitud de Germán Vargas Lleras, quien dijo estar dispuesto a renunciar a su curul?

Es una jugada interesante para desbloquear el tema de su partido, Cambio Radical, que tiene dos personas que se consideran impedidas. Yo creo que ninguno de los dos lo está, ni Cáceres ni Lara. Y también les recuerda que Cambio Radical adoptó en la Cámara de Representantes, como partido, votar la ‘silla vacía’.

Hay quienes dicen que Vargas Lleras debería estar aquí, dando la cara...

Sí, pero lo que pasa es que él pidió una licencia y técnicamente no se le puede recortar. De todos modos, es un tema que le deben cuestionar los uribistas, no yo.

Y si no es la reforma política, ¿una constituyente?

Esta no es una crisis general ni institucional, sino una crisis política. Y se resuelve con un acuerdo político entre Gobierno y oposición. ¿Cuál es la fórmula? La que se acuerde. De todas maneras, se trata de un problema importante, porque al estar la política en crisis, se vuelve no creíble. Las decisiones se vuelven cuestionadas y ello puede abrirles espacio al autoritarismo, al caudillismo, a la violencia y a las presiones ilícitas, como fórmulas para transformar la sociedad.

¿Autoritarismo? ¿Caudillismo? ¿Uribismo?

A lo que me refiero es que si en un país no se cree en la política, otras opciones empiezan a ser válidas para la gente como opciones de estabilidad, transformación y mejoría de la sociedad.

¿Será que ya estamos en eso?

El tema que plantean muchos de que la única solución es la reelección indefinida del presidente Uribe, es en parte derivado de la crisis de la política. Yo no creo que la solución sea perpetuar un caudillismo ni cambiar las reglas de juego cada vez que le conviene al gobernante. Una segunda reelección sería altamente perjudicial para la estabilidad institucional del país y no sería buena ni siquiera para el presidente Uribe. Él ha hecho cosas importantes, pero la democracia tiene que seguir.

Hablando de posibles candidaturas, ¿Juan Manuel Santos cogió la delantera?

Él será el que tenga que resolver qué va a hacer si el presidente Uribe se lanza a la reelección. Prefiero no meterme con los uribistas.

Entonces hablemos de su candidatura...

Yo voy a estar en la campaña y en la candidatura liberal de 2010, esté o no esté el presidente Uribe buscando reelección.

¿Hay unidad en el liberalismo en torno al nombre suyo?

El liberalismo tiene unidad en torno al procedimiento para la selección del candidato, que es una consulta popular. Yo espero ganar esa consulta, ser el candidato liberal y hacer coaliciones con otras fuerzas políticas para reemplazar a Uribe en 2010.

¿Sin Serpa en el camino es más fácil?

Ni más fácil ni más difícil. Sólo digo que de aquí a dos años el país va a elegir un nuevo presidente y yo quiero estar en esa elección y voy a trabajar duro estos dos años para eso.


¿Y cómo se le gana a Uribe?

Hay que trabajar intensamente en estos dos años, aunque reconozco que es muy difícil enfrentar a un candidato que sea el mismo gobierno. Eso ya se vio en la primera reelección. Pero insisto, esté o no esté el presidente Uribe de candidato, yo voy a estar también y voy a luchar por eso.

¿Cuáles serán sus propuestas?

Hay un tema fundamental en el país y es el de la equidad y la protección social. Hay que reconocer que Uribe logró grandes avances en el tema de la seguridad y en eso estoy seguro de que ningún dirigente va a echar para atrás. Lo que se ha hecho por parte de la Fuerza Pública hay que continuarlo y complementarlo con una consolidación en algunas zonas del país que estaban dominadas por paramilitares o guerrilla. En el tema de narcóticos hay que hacer un replanteamiento total y completo con Estados Unidos y con otros países, con el fin de analizar si estamos haciendo lo correcto.

O sea que usted está de acuerdo con reelegir la seguridad democrática, la inversión extranjera y la confianza ciudadana...

Yo estoy de acuerdo con la manera como se ha manejado la seguridad, pero creo que es incompleta. Repito, lo del narcotráfico no está funcionando. Los temas relacionados con seguridad en las regiones tienen que consolidarse. Hay programas de reinserción que han sido exitosos en atraer la gente, pero no en reinsertarla realmente. Colombia todavía tiene índices de violencia muy altos y sigue siendo el país más violento de América.

¿Cree entonces que el tema principal de la agenda ciudadana sigue siendo el de la seguridad?

Creo que sí, aunque han tenido un gran ascenso también los temas relacionados con la economía. El empleo se ha reducido, pero sigue siendo alto. La pobreza ha cedido, pero también sigue siendo alta. La desigualdad en Colombia sigue siendo muy pronunciada. En el tema de tierras estamos en una regresión total. Todos los programas de reforma agraria se echaron para atrás con la contrarreforma que hicieron los paramilitares. Y el tema de protección social sigue siendo un tema sin solución a la vista. Solamente el 18% de los mayores de 65 años tiene pensión.

Ya habla como candidato, ¿se puede decir que Rafael Pardo ya está en campaña?

Desde que quedé de segundo en la consulta hace dos años, tomé la decisión de continuar en este proceso y es lo que he venido haciendo.

¿Cuál es su gran diferencia con Uribe?

El estilo. Él ha hecho un estilo de gobierno cercano a la gente en cuanto a la figura presidencial, pero no en el gobierno en general. Un gobierno tiene que funcionar, esté o no esté el Presidente, haya o no haya cámaras de televisión, haya o no haya consejos comunitarios. La primera prioridad de un gobierno es ser eficiente y cercano de verdad al pueblo, no sólo el Presidente sino todos en el Ejecutivo. Un gobierno que funcione sólo con consejos comunitarios es un gobierno personalizado.

¿Qué se necesita para ser presidente?

Votos.

Precisamente se sabe que Uribe arranca con siete millones de votos, ¿cuántos tiene el Partido Liberal?

El mapa político no se puede medir así. El Partido Liberal es el más grande del país en este momento. En las elecciones de 2007 fue el que más votos sacó. Es un partido que está en oposición porque quiere presentarse como alternativa de poder en 2010 y entiende también que tener mayorías requiere coaliciones. Yo tengo la esperanza de que el liberalismo mantenga esas mayorías, pero entiendo que no serían suficientes para ganar las elecciones y que se requieren coaliciones. Por eso estamos abiertos a alianzas tanto con la izquierda como con sectores que hoy están en el uribismo.

¿O sea que lo de una coalición con el Polo va en serio?

Con el Polo hemos hecho coincidencias durante este período de oposición a Uribe. Cada partido tiene su perfil, su propia personalidad y ejerce la oposición de manera distinta. En las elecciones de alcaldes y gobernadores coincidimos en muy pocos sitios con candidatos comunes. El Partido Liberal tiene coaliciones tácticas con el Polo y tiene las puertas abiertas para hacer coaliciones con sectores que hoy son uribistas.

¿Estaría dispuesto a someterse a una consulta entre una gran coalición de partidos para escoger un candidato único que se le enfrente a Uribe?

Yo no participo en esa hipótesis porque hasta ahora la reelección es una idea que tiene un partido uribista y no se ha aprobado nada. Para que haya otra reelección tiene que cambiar la Constitución, lo que implica cambiar las reglas de juego en contra de la jurisprudencia de la Corte Constitucional cuando aprobó la primera reelección. Yo voté a favor de ella en el Congreso porque me parecía que no se apartaba del sistema político. Pero ahora, una segunda reelección sí es un tema delicado para la democracia colombiana.


¿Será que el Partido liberal se equivocó al oponerse a la primera reelección?

Yo no estaba dentro del Partido en ese momento. Ellos tomaron la decisión correcta y adecuada y yo la respeté. Hoy creo que el Partido Liberal tiene una posición clara en contra de una nueva reelección, pero mi campaña no es estar en contra de ella sino hacer propuestas para reducir la pobreza, la desigualdad, para consolidar la seguridad, para terminar con la guerra en el país. No voy a desgastar mi esfuerzo político en una campaña contra la reelección, sino en una campaña en la cual, haya o no reelección, yo quiero estar en mi candidatura y en la elección presidencial.

¿Cuánto marca en las encuestas?

Depende de quien las haga. Creo que más o menos lo mismo que marcaba Álvaro Uribe cuando comenzó, antes de 2002.

¿Qué cree que es lo más difícil?

Ganar.

¿Se arrepiente de no haber aceptado la candidatura a la Alcaldía de Bogotá?

No, creo que Bogotá tiene hoy un buen alcalde.

¿Y cuánto marca su favorabilidad?

Está entre 27 y 30 por ciento favorable y entre 14 y 18 por ciento desfavorable.

¿Qué tan conocido es?

El 60 por la ciento de la gente me conoce.

¿Dónde le falta trabajar más para hacerse notar?

En muchas zonas del país.

¿Su candidatura cuenta con el respaldo de César Gaviria?

El ex presidente Gaviria es el jefe del liberalismo y yo estoy dentro de las reglas del Partido.

¿No cree factible que Juan Manuel Santos y Germán Vargas regresen a las toldas liberales?

¿Ellos estarían dispuestos a ir a la oposición?

¿Por qué se dice tanto que el ex presidente Gaviria está muy cercano al presidente Uribe?

El Partido Liberal está en la oposición y va a seguir en la oposición porque así es que nos convertimos en alternativa de poder.

¿Y qué tan cierto es que Gaviria tiene ganas de ser candidato?

Pregúntenle a él. Lo único cierto es que el ex presidente Gaviria ha sido mucho más claro que el presidente Uribe en cuanto a la posibilidad de una candidatura, aunque tiene toda la opción y el derecho de hacerlo. Pero hasta ahora ha dicho que no.

¿Cómo se imagina las elecciones presidenciales de 2010?

Va a ser una elección de partidos. Estarán la U, el Partido Conservador y Cambio Radical con candidato cada uno, y el Partido Liberal y el Polo, también con sus propios aspirantes.

¿Es decir, que usted ve en el futuro la dispersión de la coalición uribista?

La coalición se va a romper, esté o no el presidente Uribe de candidato. Por lo menos el Partido Conservador ha dicho que tendrá candidato propio.

¿Y si es una elección de partidos, candidatos independientes como Sergio Fajardo no tendrán cabida entonces?

Claro que la tienen, lo mismo que el ex alcalde Mockus o el ex gobernador Angelino Garzón. Lo que quiero decir es que tienen que buscar de qué manera se presentarán a la elección. Las candidaturas por firmas que no son respaldadas por partidos han tenido tradicionalmente dificultades, porque la primera elección es de Congreso y allí los candidatos que no tienen una fuerza importante ven reducidas sus posibilidades.

Pero Uribe rompió ese esquema...

Uribe rompió el esquema en cuanto a que no estaba afiliado a ningún partido tradicional, pero en el momento en que se hizo la elección de Congreso, en marzo de 2002, la mayoría estaba con él. ¿Con los partidos tan desprestigiados no es mejor ser independiente?

Un escenario peor que tener partidos desprestigiados es no tener partidos. Los partidos finalmente son una garantía de exigencia de responsabilidades para el elector. Las candidaturas individuales pasan, hay unas muy buenas y otras un desastre, pero el elector no tiene a quién exigirle ni la manera de transformar el voto en una exigencia política. Puede que los partidos tengan muchos defectos, pero son una necesaria asociación para poder tener responsabilidades publicas y programas comunes.


Usted votó la reelección, ¿qué piensa hoy de lo de Yidis Medina?

Me parece aterrador. Yo voté porque tenía la convicción de que una reelección inmediata para presidentes, alcaldes y gobernadores —porque así fue como lo propuse— era un elemento democrático importante. Me parecía una tara la prohibición a eso. Ahora con lo que se ha sabido de Yidis Medina, no sé qué pensar.

¿Usted le cree a Yidis?

El problema no es que yo le crea, sino que la Corte Suprema le crea.

¿Como fue el punto de inflexión para pasar del uribismo a la oposición?

Fue el manejo del proceso paramilitar con todas las implicaciones que tenía. El Gobierno no tenía ese proceso en su mandato original y fue convirtiéndolo en el centro de su acción. Yo discrepaba en cómo se manejó. Siempre estuve de acuerdo en que se negociara con los paramilitares, pero no en la forma cómo se hizo, ni con la ley que se aprobó, ni en la manera como se trataron los temas de reparación a las víctimas. Si uno discrepa del proyecto central del Gobierno, simplemente no cabe en ese gobierno. Cuando me retiré de la coalición uribista manifesté que al amparo de ese proceso de paz se estaba conformando una coalición para buscar el poder político con los paramilitares. Yo no quería estar en eso y preferí pasar a la oposición, cosa que es muy incómoda en la política, pero me siento mucho más tranquilo y satisfecho.

¿Y qué piensa de la extradición de los jefes paramilitares?

Que con ello se rompió la lógica del proceso. Durante cinco años, el Gobierno nos dijo que era un proceso de negociación política con unos grupos armados ilegales parecidos a la guerrilla en su connotación, aunque tenían métodos y propósitos distintos. Tanto es así que siempre se trató de juzgarlos como sediciosos. Pero finalmente acaba extraditando por narcotráfico a los jefes de esos grupos, o sea que no era un proceso político sino de sometimiento de unos narcotraficantes. Creo que ese modelo de proceso está mandado a recoger, al igual que el modelo de negociación con la guerrilla, con zonas de distensión incluidas.

¿Cómo tiene que ser entonces?

La guerra no se acaba por más que las Farc estén debilitadas. Es necesario en cierto momento buscar mecanismos de negociación política, con decisión, y una fuerza militar que lo respalde, para acelerar la terminación de la guerrilla e incorporar a sus integrantes a la vida civil. Pero me parece que los parámetros que ha tenido Colombia en los procesos de paz están todos

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