Se mueven ‘fichas’ en el Congreso

Al comienzo de una nueva legislatura en el Congreso, nunca faltan los típicos ‘agarrones’ entre los parlamentarios por curules y cargos en las mesas directivas de comisiones claves en el Legislativo, que les aseguren  interlocución directa con el Ejecutivo y mayor poder de decisión en los temas más importantes.

Dos de las células legislativas más apetecidas por esta época son las comisiones primeras —de Cámara y Senado—, pues son esas en las que se discuten, entre otros asuntos, los proyectos de reforma a la Constitución Política. Para este período de sesiones, las disputas por alcanzar una curul en esos dos recintos se han desatado con más intensidad, ya que quienes lleguen allí definirán la suerte de temas tan polémicos como las reformas política, a la justicia y al Código Penal, la Ley de Pequeñas Causas y, posiblemente, la segunda reelección presidencial.

Está por concretarse, por ejemplo, si la senadora del Partido de la U Marta Lucía Ramírez pasa a la Comisión Primera del Senado, cambio que viene sonando desde hace varias semanas y que podría definirse pronto ante la captura del presidente de esa bancada, Carlos García, por sus presuntos vínculos con grupos de autodefensa.

Ramírez nunca ha negado su intención de entrar a esa comisión de la que, tradicionalmente, salen muchos presidenciables.

Por los lados del liberalismo no falta quien también esté haciendo fila para ocupar su curul en esa célula legislativa. Tal es el caso de Piedad Córdoba, de quien se afirmó que era inminente su ingreso a la Comisión Primera. Incluso, llegó a circular un comunicado de prensa que anunciaba el hecho. Sin embargo, la oportunidad finalmente le fue dada al parlamentario de Nariño Guillermo García, quien entró en reemplazo de Luis Fernando Velasco, investigado dentro del proceso de la parapolítica.

A quién sí se le hizo el “milagro” fue a la senadora conservadora Carlina Rodríguez, quien después de un corto paso por la Comisión Segunda, en reemplazo de Luis Humberto Gómez Gallo, asumió en propiedad la curul que en la Comisión Primera dejó Ciro Ramírez, preso por parapolítica, situación que envidiaría cualquiera de los congresistas que llevan años esperando integrar esa célula legislativa.

Por estos días, también en la Comisión Primera, pero de la Cámara, se libra un pulso no por ocupar una curul, sino por la presidencia. Los protagonistas de la disputa son los representantes de la U, Karime Mota y Nicolás Uribe. En este caso, la “pelea” se da entre dos legisladores que, si bien son oficialistas y fieles escuderos de las políticas del presidente Álvaro Uribe, representan corrientes opuestas de su colectividad. Mientras Karime Mota hace parte del grupo de congresistas moderados y con apego por las decisiones de la dirección del Partido de la U, Nicolás Uribe es uno de los “rebeldes” disidentes del uribismo y junto con los senadores Gina Parody, Marta Lucía Ramírez y Armando Benedetti discrepa públicamente de algunas de las políticas de su bancada.

Más allá de eso, esta elección se ha convertido para muchos en un nuevo ejemplo de la crisis por la que estaría pasando el partido más grande de la coalición uribista, que evidentemente no pudo elegir candidato único para ocupar el cargo de presidente de la Comisión Primera, al cual llegarían por derecho propio debido a acuerdos políticos pactados con las otras colectividades. Se dice que para ese cargo había sido elegido el representante Uribe, nombre al que se le sumó a última hora el de Mota.

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