“Para ser político hay que tener cuero de gurre”

Entrevista con Fabio Valencia Cossio, ministro del Interior y de Justicia. Dice que su famosa frase “O cambiamos o nos cambian”, pronunciada hace diez años en el Congreso, sigue vigente.

Sacar adelante las reformas política y a la justicia son, sin duda, las  prioridades que tiene el ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio. Llegó hace apenas tres semanas al cargo y sobre la marcha le ha tocado cogerle el ritmo al ‘trabajar, trabajar, trabajar’. Más aún cuando sobre sus hombres ha recaído la responsabilidad de limar las asperezas existentes entre el presidente Uribe y la Corte Suprema de Justicia.

Lo que si se nota es que sigue siendo un ‘viejo zorro’ de la política, aunque las aspiraciones presidenciales que una vez tuvo ya no parecen trasnocharlo. Lo cierto es que desde hoy, cuando arranque un período más en el Congreso de la República, Valencia Cossio se sentirá como pez en el agua y tratará de dejar su huella en una legislatura que se pronostica agitada, no tanto por las reformas propuestas, sino porque tarde o temprano al Capitolio llegará el proyecto de referendo que busca darle vía libre a una segunda reelección de su jefe, el presidente Álvaro Uribe.

El Gobierno acaba de dar a conocer los lineamientos de su reforma a la justicia ¿qué le responde a aquellos que dicen que lo que se quiere es limitar su accionar?

No pueden decir eso. Por el contrario, lo que queremos es entregarle total autonomía e independencia a la justicia. La interpretación es toda la contraria: nadie va a interferir en la elección de los jueces, lo harán ellos mismos. No estamos poniendo cortapisa a nada ni les estamos quitando funciones. Van a actuar autónomamente. Es una reforma que fortalece a la justicia.

Pero en lo del Procurador, cuya elección la haría el Congreso de una terna presentada por el Presidente, van a llover críticas...

Tanto el Procurador, como el Fiscal y el Contralor, tendrían unos períodos que sobrepasarían los períodos del Ejecutivo, lo que implica que desde su elección serían independientes.

Con tanta reforma planteada ¿no será mejor meterse de una vez por todas en una Asamblea Constituyente?

No, nosotros creemos que este es el gran momento para que el Congreso haga su gran reforma política y saque adelante la reforma a la justicia. Esa es la vía.

Hace diez años, cuando usted asumió la presidencia del Congreso, dijo una frase muy famosa: “O cambiamos, o nos cambian”. ¿Será que desde entonces no ha cambiado nada?

Esa frase sigue vigente hoy en día y esta es la gran oportunidad de cambiar. La crisis ha seguido, eso hay que


reconocerlo, y este es el momento de asumirla y de resolverla. Por eso la reforma política lleva como propósito la depuración completa de la política a través del fortalecimiento de los partidos y del mismo Congreso, pero con unas reglas muy claras de sanciones a las colectividades que se dejen infiltrar por la delincuencia, y con sanciones para los parlamentarios que se involucren en ese tipo de delitos. Hay que hacer un reforma clara, profunda y contundente.

¿Pero entonces por qué el Gobierno no le jaló a la ‘silla vacía’?

Nosotros estamos evaluando todo eso y hay una tesis que garantiza la depuración del Congreso y es que si no hay suplentes, al establecer una sanción para los partidos cuando estos no hacen un control eficaz en la selección de sus listas y hay unas causales para perder la curul, allí habría ‘silla vacía’. Pero además hay otro castigo más fuerte y es el de la disolución de los partidos.

Alguna vez usted fue partidario de implantar un sistema parlamentario...

Y sigo creyendo que Colombia debe llegar allá. Pero necesitamos primero partidos fuertes y con la reforma que estamos planteando se empezarían a construir. Pero hacia el futuro no descarto la posibilidad de un régimen parlamentario.

¿Cómo generar un ambiente político que no sea tan agresivo en el que se evite que a todo opositor se le tache de terrorista?

Yo creo que el diálogo es el mejor instrumento para llegar a acuerdos o al menos para poder definir los disensos. Yo he sido de oposición y me parece que es absolutamente necesaria en una democracia. La oposición debe ser una alternativa de poder. Pero esa oposición se debe hacer dentro de los canales de la Constitución y la ley. Lo que pasa es que no se puede es combinar la lucha democrática con elementos de violencia, de ningún tipo.

Alguna vez usted dijo que quería ser Presidente...

Con esta molienda, lo que aspiro es a poder terminar si quiera el ministerio.

¿Estamos realmente en el fin del fin de las Farc?

Estoy convencido de eso y creo que si las Farc no acepta la propuesta que les ha hecho el presidente Uribe, a través del Comisionado de Paz, en el sentido que el Gobierno está dispuesto a dialogar directamente para buscar caminos de paz, van a perder el último momento. La dinámica que lleva de disolución las Farc es muy rápida y contundente. Si siguen haciendo moños y no entienden la realidad, a lo mejor se les acaba el tiempo.

Usted que fue negociador de paz con Pastrana ¿cree que se agotó esa fórmula de los mediadores?

No se ha agotado. Yo soy un conciliador por naturaleza y un convencido de que el diálogo es un instrumento político para llegar a la paz. Pero la guerrilla debe entender que después del resultado del Caguán, ese diálogo tiene que ser muy concreto, muy claro y con reglas bien definidas. Así lo ha planteado el presidente Uribe y estoy seguro de que si ellos aceptan hacer un diálogo serio, con unas reglas pre-establecidas, será muy fácil llegar a un acuerdo político.

¿Al fin cuál va a ser la fórmula para solucionar la situación jurídica de los desmovilizados de las autodefensas?

Estamos muy preocupados. Eso por ejemplo es un problema, no del Gobierno sino del Estado. hay que buscar una salida urgente y la estamos buscando, lo mismo que el Procurador, la Corte, el Fiscal, el Consejo Superior de la Judicatura. Todos estamos mirando la mejor fórmula y la vamos a encontrar.

En el tema de la reforma a la justicia hay un tema delicado: el del nepotismo ¿el Gobierno se va a meter en eso?

El hecho de que se evite la intervención en las funciones del uno y del otro, va a evitar el nepotismo. Si la justicia no vuelve a intervenir en las elecciones, si el Ejecutivo se dedica a cumplir su propósito y sabe que la justicia y los organismos de control son independientes, todos se controlarán uno al otro y se cumplirán las funciones. Creo que el


hecho de que le quitemos toda la posibilidad de participar en las elecciones a la justicia, evitará eso. Y ese no es mal no solo de la justicia sino de todas las ramas.

¿Hasta dónde debe llegar la parapolítica?

Hasta donde sea necesario. El Gobierno no se opone a que la justicia opere, al contrario, la estamos apoyando.

¿La farcpolítica es una realidad?

Lo es y también debe llegar hasta donde sea necesario.

Por cierto ¿en las reformas planteadas no irá por allí metida la segunda reelección?

No estamos en ese propósito. Ninguna de las reformas contempla ese tema. Lo que sí digo es que me meteré de fondo en la ley de víctimas para impulsarla mejorándola, porque hay que hacerle unos ajustes de tipo fiscal. No se puede crear toda una expectativa y después no tener con qué hacer las cosas.

Pero es que en la calle se siguen recogiendo firmas para la reelección...

El Gobierno no está recogiendo firmas. La Constitución contempla unas iniciativas populares...

Pero es el partido del Presidente es que lo está haciendo...

Hay como treinta partidos del Presidente.

Y la U. es el de él...

La U. solo es uno más de los que lo apoyan.

Pero usted está de acuerdo con reelegir la seguridad democrática...

Tenemos que buscar que la seguridad democrática sea una política de Estado, de largo plazo. Reelegirla es simplemente ponerle un derrotero al país. La gente entiende que a través de ella se le ha devuelto la confianza al país, ha regresado la inversión y ha mejorado su nivel de vida.

¿Y si no es Uribe quién?

La seguridad democrática.

¿Juan Manuel Santos?

La seguridad democrática.

Con tantos años de vida pública ¿cree que ha dejado más amigos o enemigos?

La  política es complicada y la vida política mucho más. Uno debe tener vocación de servicio y cuero de gurre. Y yo tengo las dos.

Lo que si se ve es que tiene una actitud más conciliadora. Hoy está al lado de alguien que fue su rival político en el pasado, con el que incluso peleó a los puños...

En eso consiste la inteligencia de los hombres. En conciliar, acordar y coincidir, lo cual no quiere decir que no se tenga carácter.