“La solución está en manos de los colombianos”

En el Día Mundial de los Desplazados, el vocero en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados hace su balance.

Con  tres millones de desplazados por la violencia en Colombia  ¿podríamos hablar de una crisis humanitaria sostenida?

Más importante que una comparición cuantitativa, es una comparación cualitativa. La repuesta del Estado tiene varios aspectos: el marco normativo y el rol jugado por la Corte Constitucional, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría. Hay aspectos preocupantes, como el número de nuevos desplazados registrados por año, las amenazas a líderes, el impacto desproporcionado sobre indígenas, afrocolombianos y mujeres, y la dificultad en encontrar soluciones duraderas. En el nivel individual y familiar, el desplazamiento forzado siempre es una crisis y nuestra razón de ser es apoyar al Estado y a la sociedad de este país para buscar respuestas.

El conflicto armado incide en esos aspectos,  ¿qué hacer para que se acepte su existencia y se busquen salidas a la guerra?

Muchas veces dedicamos mucha energía a discutir cómo se califican las realidades y no tanto a actuar frente a ellas. En muchas regiones del país la situación ha mejorado. Sin embargo, el Acnur, con base en datos de las autoridades, ha identificado 15 subregiones en donde la situación sigue siendo crítica. En estas regiones, donde vive sólo 17% de la población nacional, se concentra el 73% del desplazamiento forzado.

Acnur respeta las políticas internas de cada país, ¿por qué Colombia sigue registrando cifras tan dramáticas en desplazamiento y refugio?

No sólo respetamos, sino que reconocemos y valoramos las políticas que existen en Colombia. Es el país que más invierte en la atención a su población desplazada, las cifras siguen siendo muy preocupantes, pero también es cierto que las cifras de nuevos desplazados son más bajas que hace seis o siete años.

Durante los últimos doce años los gobiernos han venido refutando los informes de la ONU, ¿eso les incomoda?

El Acnur publica cada dos años el ‘Balance de Políticas Públicas’, el último para 2004-2007, que han sido muy bien recibidos por las autoridades colombianas, la sociedad civil y la comunidad internacional. Entre el Gobierno y el Acnur existe un diálogo permanente y constructivo.

El Gobierno destaca que hay un proceso de retorno de desplazados, ¿eso es suficiente?


En los últimos años, especialmente, se han dado varios procesos de retorno. El Gobierno Nacional contrató un estudio para evaluar los retornos y esperemos nos dé luz sobre este tema. Los estudios de ahora muestran que es una proporción pequeña de la población desplazada la que quiere retornar. Por eso pensamos que la respuesta frente al desplazamiento forzado no se puede enfocar sólo en la promoción de los retornos. Hay otra consideración importante: el retorno tiene que ser voluntario.

¿Se ha querido hacer invisible el problema?

El desplazamiento se podría visibilizar más, pero ya ocupa una posición importante en la agenda nacional. Tanto la acción del Gobierno como el seguimiento de la Corte lo han llevado a los primeros lugares en la lista de tareas. Se ha avanzado, pero aún se puede reducir el subregistro.

¿Cuánto le cuesta a Acnur el problema del desplazamiento?

Nosotros somos una agencia internacional que trae experticia para enfrentar este desafío y canalizar esfuerzos de otros países. Nuestra inversión es relativamente pequeña comparada con los 500 millones de dolares que dedican las autoridades colombianas a este tema. El desplazamiento les cuesta a las comunidades que quedan abandonadas.

¿Cómo podría Colombia salir de esta encrucijada?

La solución está en manos de los colombianos. ¿Nuestras sugerencias? Que en Colombia se respete por parte de todos el derecho internacional civil y que no se involucre a la población civil en el conflicto. Seguir perfeccionando el sistema de registro y mejorando la coordinación entre las políticas nacionales y las locales.

Fortalecer la prevención del desplazamiento. Concentrar más esfuerzos en el acceso a tierra, vivienda y generación de ingresos para las personas desplazadas. No olvidar que estamos hablando de víctimas, el mayor grupo de víctimas del conflicto. Recordar que sí es importante que las políticas tengan un enfoque de derechos y diferencial. Seguramente hay otros elementos y mucho trabajo todavía. Pero creemos que se puede lograr y por eso trabajamos en Colombia.

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