Un político con la voz fuerte

Carlos Bula Camacho el jueves se posesiona como  secretario general del Polo. Ex militante del Moir y de la Anapo llega a la secretaría de esa colectividad para ‘poner la casa en orden’. También, impulsará  la  tesis de apoyar la despenalización de la droga porque “la lucha antinarcóticos fracasó”.

Por ahora, el ex ministro de Trabajo Carlos Bula Camacho no podrá cumplir su proyecto de retirarse de la vida pública para, de manera más reposada, dedicarse a escribir sus tesis sobre la social democracia desde su cómoda casa.

Después de 45 años de activismo político, este hombre de izquierda, ex concejal de Bogotá en dos períodos, uno como miembro de la Anapo y otro representando al Moir; ex diplomático de los gobiernos de César Gaviria y Ernesto Samper y ex compañero de lucha ideológica no armada de Carlos Pizarro en el M-19, aceptó ser el reemplazo de Daniel García-Peña en el Polo Democrático y este jueves se posesiona como nuevo secretario general de esa colectividad.

Aunque ya hacía parte de su dirección nacional, Bula llega con cargo fijo al partido de izquierda más grande del país en un momento clave. El Polo no sólo tiene por delante el reto de ejercer una oposición convincente, que se traduzca en un mayor número de votantes para las próximas elecciones presidenciales, sino que deberá hacerlo de manera unificada, de modo que pueda dejar atrás la imagen de fragmentación que hoy carga a cuestas.

También, este costeño de 65 años, abogado que no conoce un juzgado pues siempre ha estado en la política, tendrá que poner la casa en orden. Una de sus labores inmediatas será  tomar medidas en el manejo de las finanzas de la colectividad, pues son bien conocidos los problemas que el partido ha tenido en la conducción de sus dineros. Precisamente, se dice que a este tema se debió la salida de García-Peña de su cargo.

Sin embargo, al respecto el nuevo secretario general del Polo prefiere no pronunciarse. Dice que tiene que ser prudente para no herir susceptibilidades. Sabe que una frase basta para calentar el ambiente entre los militantes de la colectividad y, en esta ocasión, opta por callar.

Pero este curtido político, proveniente del Polo Democrático Independiente —PDI—, corriente matriz del Polo —que luego se unió a otros movimientos, entre ellos Alternativa Democrática—, desde donde, al lado de sus amigos Antonio Navarro y


Samuel Moreno, ayudó a esbozar  lineamientos para conformar un gran partido de izquierda, no suele  quedarse callado. En su carrera política, cuenta, se ha caracterizado por haber  levantado la voz, cuando le ha tocado, para defender sus ideales.

De hecho, dice que el mayor orgullo de su vida pública lo sintió el día en que se atrevió a ‘cantarle la tabla’ al gobierno de los Estados Unidos, en una asamblea de la ONU, frente a 180 representantes de igual número de países.

Sucedió en 1997, durante la administración de Ernesto Samper, en medio del escándalo del proceso 8.000. El gobierno de Bill Clinton acababa de descertificar la lucha antidrogas de Colombia. Bula, en ese entonces embajador en Austria y jefe de la misión permanente ante los organismos internacionales con sede en Viena, leyó ante la comisión de estupefacientes de la ONU un discurso inesperado al que tituló “Basta ya, prepotentes de la humanidad”.

El diplomático aseguró que la certificación es un mecanismo unilateral para premiar o castigar naciones “según la conveniencia de los Estados Unidos”, exigió respeto para Colombia y, en un gesto poco habitual en los diplomáticos del país, se atrevió a decir públicamente que “Colombia coopera, pero no se somete”.

Bula recuerda que en medio del pronunciamiento, que duró unos 30 minutos, “el embajador estadounidense se quitó los audífonos en los que le estaban traduciendo. Le dije que yo sabía que él entendía el español”.

También, que sus palabras no le gustaron mucho a la entonces canciller María Emma Mejía, pero dejaron encantado a Samper, quien le dijo: “me comprometí a construirte una sombrilla, pero ahora creo que tendrá que ser una carpa”.

En opinión de Bula, decir verdades públicas a países como Nicaragua o Venezuela “es muy fácil, pero casi nadie se le mide a hacer lo mismo con  Estados Unidos”.

Ahora en el Polo promete seguir defendiendo lo que piensa. Desde ya, anuncia que impulsará dentro de la colectividad la tesis de apoyar la despenalización de la droga, ya que cree firmemente que “la lucha antidrogas fracasó”.

También, instará a la unidad entre los militantes moderados y aquellos que plantean posiciones más radicales. “El Polo unido jamás será vencido”, asegura, “el país no necesita caudillos y por eso tenemos que lograr armar una propuesta sólida de cambio”.

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