Un testigo con poca audiencia

En los últimos cuatro meses ha comparecido tres veces ante la Fiscalía con el mismo propósito, acusar al presidente Álvaro Uribe, a su hermano Santiago, a varios generales de la Policía y al Ejército de tener vínculos distantes o próximos con la masacre de El Aro, ocurrida en Ituango (Antioquia) en noviembre de 1997.

El declarante se llama Francisco Enrique Villalba Hernández, y es el único detenido por ese episodio de violencia, donde él mismo confiesa haber sido el jefe de un grupo de asalto de 22 hombres que perpetró la masacre de El Aro y después la de La Balsita.

Primero compareció el 15 de febrero y sostuvo que se entregó ante el CTI en febrero de 1998 porque se enteró de que venían los magnicidios de Eduardo Umaña, Jesús María Valle y Jaime Garzón. Luego aseguró que Santiago Uribe era conocido de la organización porque respaldaba un bloque de las autodefensas en Santa Rosa de Osos en momentos en que su hermano era gobernador de Antioquia. Acusó al general Manosalva, al general Carlos Alberto Ospina y al comandante de la Policía Rosso José Serrano. En su declaración aportó detalles sobre el supuesto plan para asesinar a Jesús María Valle. 

Después volvió el 15 de mayo para ampliar su declaración y dio detalles sobre la masacre de El Aro, hablando de supuestas reuniones entre Carlos Castaño, Salvatore Mancuso y los hermanos Uribe. La última vez lo hizo el pasado 12 de junio y sostuvo que, de las reuniones ante las autodefensas, los funcionarios del gobierno, los militares y los policías, existen grabaciones y fotografías. Particularmente frente a la reunión para planear varios magnicidios, Villalba sostiene que se hizo en la vereda Las Cruces, dos kilómetros antes de llegar a San José de la Montaña, en una finca llamada La Marranera.

Francisco Enrique Villalba Hernández está condenado a 33 años y cuatro meses de prisión por la masacre de El Aro y a 37 por la masacre de La Balsita. Lleva diez años preso y sus testimonios han pasado de los señalamientos a las retractaciones y viceversa. Su triple declaración de los últimos meses circula de mano en mano, ha pasado por todos los medios de comunicación y la manejan los abogados que defienden a los procesados de la parapolítica. ¿Qué credibilidad le asiste al explosivo testimonio? Hasta ahora, ningún tribunal de justicia lo ha reconocido como un testigo estelar. Pero Villalba sigue hablando, sin saberse a ciencia cierta cuánto es verdad y cuanto miente.

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