Una comisión fantasma

Acontecimientos alrededor del hundimiento de la reforma política serían la causa.

El cuatro de junio pasado, cuando buena parte de la opinión pública nacional se preguntaba cuál sería el futuro del proyecto de reforma a la Constitución, con el que se pretendía sacar del Congreso la influencia de los grupos ilegales, apenas seis de los 19 legisladores que integran la Comisión Primera del Senado  se presentaron a debatir la iniciativa. En las barras del recinto, donde se ubican los periodistas y los ciudadanos invitados, se escuchó lo que parecía un mal chiste: “Lo único que le hace falta a esta Comisión para ser un desierto es la arena”.

La llamada reforma política, con su polémica medida de la ‘silla vacía’, transitó por las dos cámaras del parlamento durante un año, fue objeto de modificaciones, aplausos e insultos, y pasó de ser bandera del Gobierno a hija defendida de la oposición, todo por cuenta del artículo que determinaba la pérdida de las curules de los legisladores: el uribismo quería que la medida se tomara solamente cuando hubiese sentencia, y sus contradictores la querían desde el momento de la captura. Finalmente, el proyecto se hundió, esta semana, en una dramática sesión con corona mortuoria incluida.

La iniciativa, que para muchos trazaba una línea esperanzadora en el intento por devolverle la legitimidad a un Congreso con cerca del 30 por ciento de sus miembros involucrados en el escándalo de la parapolítica, encontró la muerte en su segundo paso por una de las comisiones más importantes del parlamento, pues ahí se discuten todos los asuntos constitucionales. Es el mismo recinto por el que han pasado grandes prohombres, como Rodrigo Lara Bonilla; políticos curtidos y respetados, como Hugo Escobar Sierra, Luis Guillermo Giraldo, Carlos Lemos Simonds y Miguel Escobar Méndez; Una célula legislativa en la que se han librado grandes batallas verbales y en la que no han faltado buenos y aguerridos discursos.

Como cuando Darío Echandía, por allá en los años 30, siendo su presidente, llegó una vez tan temprano que cuando ingresaron sus compañeros, como si fuera un papá, los regañó a todos por su impuntualidad. O en 1997, cuando Horacio Serpa, siendo ministro de Gobierno, les habló uno a uno a los senadores recordándoles sus logros y trayectorias, todo para convencerlos de votar el polémico proyecto que revivió la extradición. 

Hoy, la Comisión Primera está integrada por tres senadores que se encuentran en prisión por presuntamente tener vínculos con los grupos de autodefensas —dos de ellos ya fueron reemplazados—, cuatro más tienen abiertas indagaciones

preliminares en la Corte Suprema por el mismo tema, y su presidente, Juan Carlos Vélez, heredó la curul de Mauricio Pimiento, condenado por haber pactado con paramilitares su elección.

El día del debate final de la reforma política, uribismo y oposición se enfrascaron en una discusión en la que los insultos compitieron con los argumentos. “No sólo estamos enterrando la reforma, sino también la Comisión Primera”, sentenció Juan Fernando Cristo. El senador que presidió la sesión ese día, el conservador Hernán Andrade, también reconoció que “nunca había asistido a un debate lleno de tantos adjetivos descalificativos”. Hoy se habla de ‘desobediencia’ y por ahora, no parece posible devolverle a la Comisión Primera del Senado el prestigio perdido.

La más importante del Congreso

La Comisión Primera es considerada como la más importante de las siete que componen el Senado de la República, por ser la instancia en la que se discuten algunos de los temas más candentes de la política colombiana.

Es la encargada de realizar, entre otras cosas, las reformas constitucionales, las leyes estatutarias y crear los reglamentos de los organismos de control y las normas generales sobre contratación administrativa.

Asimismo, le competen los temas relacionados con notariado y registro, estructura y organización de la administración nacional central: de los derechos, las garantías y los deberes, rama legislativa, estrategias y políticas para la paz, propiedad intelectual, variación de la residencia de los altos poderes nacionales y asuntos étnicos. Los debates en su recinto siempre dan de que hablar.

Temas relacionados