Claudia López anuncia 'pico y género' en Bogotá: días pares salen las mujeres e impares los hombres

hace 2 horas

“A Uribe le mienten”: Yidis Medina

En entrevista exclusiva con El Espectador, la ex congresista habló de su vida, sus temores y del desencanto que siente hacia los políticos.

A las seis de la mañana debe estar en pie, como todas las detenidas en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá. A esa hora una guardiana del Inpec, asignada al pabellón de alta seguridad, pasa revista celda por celda. A pesar de que permanece las 24 horas del día encerrada, no hay un día igual para Yidis Medina, la mujer que desató una tormenta política que tiene entre los palos a altos funcionarios del Gobierno. Por cuenta de sus declaraciones, no sólo se alteró la política nacional, sino que, de paso, su vida dio un vuelco que jamás hubiera soñado.

Hasta hace un par de meses pasaba sus días entre Barrancabermeja y Bogotá, donde asesoraba la redacción de proyectos de ley y vendía velas: “Eso me toca hacerlo porque yo soy madre cabeza de familia. Tengo tres hijos de 18, 14 y ocho años. Y como yo me separé de los papás de ellos, pues me tocó asumir colegios, alimentación, ropa, todo. Hace algunos días, mis dos ex maridos fueron a la Corte a certificar que ellos no tienen nada que ver con el sustento de los niños. Eso me toca a mí”.

Sus hijos están bajo el cuidado de su mamá y de una empleada doméstica: “Le pido a Dios mucho y, sobre todo, que cuide y proteja a mis hijos. Esta es la parte que más me duele de estar aquí metida. Es la más difícil. Es que el solo hecho de saber que mis hijos están sufriendo me pone muy triste. Claro que también es verdad que en el colegio no los han molestado por ser mis hijos. Por el contrario, los tratan con mucho respeto”.

Cuando habla de su hija menor, que tiene apenas ocho años, es como si se quedara sin aire: “Mi niña menor ha pasado unos días muy horribles y me ha tocado explicarle la verdad de lo que está ocurriendo. No puedo permitir que crea que su mamá es una sicópata ni una delincuente ni una criminal como afirmó (Jaime Lombana) el abogado del Presidente, desde las escaleras de Palacio. Ya estoy preparando una demanda”.

Yidis Medina aprendió la política desde muy joven. Sus padres, de muy escasos recursos económicos, la matricularon en el colegio público Diego Hernández de Gallego, donde de vez en cuando se vivían revueltas y protestas. Ella escasamente participaba, pero estaba al tanto de los movimientos estudiantiles y políticos. No tenía opción. Vivía en Miraflores, un barrio marginal donde se hablaba de política todos los días. Eran tiempos peligrosos en Barrancabermeja, Santander. La guerrilla mandaba y los grupos paramilitares empezaron a enfrentarse a la subversión. Ella prefirió marginarse de esa dinámica impuesta por la guerra y fundó una organización liderada por mujeres: limpiaban andenes, barrían las calles, atendían a los niños y ayudaban a las madres cabeza de familia. Y, por supuesto, hacían política. Conoció a Horacio Serpa, a Ernesto Samper, a los candidatos a la alcaldía, a la gobernación de Santander y a los senadores que frecuentemente le pedían ayuda para sus campañas.

De un momento a otro, Yidis Medina fue un personaje tan popular en Barranca que no había fiesta infantil, almuerzo, parranda o comida a los que esta mujer no asistiera. No sólo su discurso fogoso despertaba comentarios entre sus coterráneos. Fue muy famosa en Barranca la moda que impuso Yidis Medina, quien para cualquier acto social, político o deportivo que había, se ponía una minifalda. Las tenía de todos los colores y de todos los estilos. Sus preferidas eran las de color amarillo y las de tonos suaves, como el gris. Por esa época conoció a su primer amor, con quien tuvo sus dos primeros hijos.

Intentó estudiar sicología social en la Universidad Cooperativa, pero no pudo terminar porque la plata no le alcanzó. Entonces probó suerte como aseadora, archivadora, vendedora de helados y de gaseosa, o repartiendo tintos en el Concejo de Barranca.

Se pasaba horas oyendo las intervenciones de los políticos y poco a poco le fue cogiendo el gusto: “Yo conocí la política sana, peleando por la gente. Por ejemplo, si alguien del pueblo se moría, entonces uno les ayudaba a los familiares a comprar el cajón para el entierro y el tinto para el velorio. Lo mismo ocurría si alguien se enfermaba y uno se desvivía por conseguir la droga para ayudar a la gente”.

Dice que la política ahora es distinta y que la gente se hacía a pulso: “Yo vengo de abajo, de muy abajo. Mi familia era muy pobre y creíamos que la política era para ayudar a la gente de verdad, verdad. Por eso creí en la humildad del presidente Uribe, yo pensaba que era un gobierno humano, cercano a la gente. Me sentía identificada porque yo no tengo apellidos ilustres como Samper, Pastrana o Echeverri. Pero este gobierno se olvidó de los pobres y por eso me arrepiento de haber dado el sí por la reelección. Lo hacen ver a uno como un extorsionista. Lo que me han dicho a mí no se lo han dicho ni a Osama Bin Laden. Ahora lo único que falta es que digan que yo tumbé las Torres Gemelas. Es que después de que voté la reelección soy el diablo. Pero quiero que quede claro que yo no soy ni ‘paraca’ ni guerrillera”.


Y aprovecha para desvirtuar las recientes acusaciones sobre sus presuntos vínculos con la guerrilla, que le ha hecho Jesús Villamizar, un fotógrafo de Barrancabermeja a quien conoció cuando trabajaba en la campaña a la alcaldía de Elkin Bueno. “Yo lo veía en la sede de la alcaldía cuando ganó Elkin y lo saludaba como a un conocido más, pero jamás fue mi amigo ni compartí con él, ni tampoco hizo parte de mi movimiento político. Él da unas fechas sobre mi vida que no concuerdan. Es que, hasta donde yo he visto, él dice que yo fui guerrillera o cercana a la guerrilla, en una época en la que yo estaba en el colegio. No puedo entender por qué me acusa”.

La ex congresista cree que el Gobierno o algunos de sus representantes están “comprando” testigos. Lo dice claramente, sin tapujos. Es, a su juicio, la única explicación que encuentra. No se atreve a decir más, pero está convencida de que detrás de las sindicaciones que le han hecho tiene que haber plata. Guarda silencio y se prepara para la siguiente pregunta que tiene que ver, precisamente, con su cercanía con algunos funcionarios: “Yo llevé a José Obdulio (Gaviria) a Barranca y lo alojé en el mejor hotel. Hablamos mucho en ese viaje. Fuimos para el lanzamiento de un libro”.

Su tono de voz sube y no le importa. “Yo estoy afrontando esta situación y estoy cargando con el desprestigio. Pero los del Gobierno se creen los non plus ultra, se creen dioses, y yo les digo que eso del poder no es para toda la vida”. Esta opinión incluye al presidente Uribe y reconoce que a veces siente odio por él, “un odio de mamá, un odio de mujer, porque estoy soportando todo el desprecio de este gobierno. Pero creo que el Presidente les cree a quienes lo rodean . Tiene un cerco de seguridad muy fuerte y estoy segura de que a él no le dicen la verdad. Él no sabe lo que hacen sus asesores ni sus ministros. Ellos reparten dádivas y puestos y tratan muy mal a la clase política. Es que lo peor que tiene el Presidente es a Bernardo Moreno. Él le cierra los espacios, pero también digo que si Uribe tiene que meter presa a la mamá para defenderse, lo hace”.

Yidis Medina no sabe cuánto tiempo estará durmiendo en la diminuta celda que le asignaron. Pero no se le ocurre dar marcha atrás. Pasa los días conversando con sus abogados, ayudándoles a sus hijos a hacer las tareas por teléfono, leyendo cuanta revista pasa por sus manos, tejiendo en las tardes para matar el tiempo, conversando con sus compañeras de pabellón y cocinando una vez por semana.

Repasa a diario cómo fueron aquellos días y recuerda una y otra vez el momento en que se reunió con el ministro Diego Palacio, con Bernardo Moreno, con Luis Alfonso Hoyos. “También me entrevisté con Cuello Baute, el de Notariado y Registro; con Alberto Velásquez y con la viceministra Blanca Elvira Cajigas. Pero el autor intelectual de todo esto fue Sabas Pretelt. Fue el que más me presionó. Pero también me duele lo que le pasa. Él es todo un señor y lo van a dejar solo”.

A las seis de la tarde la celda se cierra y una guardiana vuelve a pasar revista y a cerciorarse de que las cinco mujeres detenidas en el pabellón de alta seguridad estén detrás de las rejas.

Así vive en la cárcel El Buen Pastor

En el pabellón de alta seguridad de la cárcel están detenidas Rocío Arias, Eleonora Pineda, Kharely Lara y Yidis Medina. Cada semana se turnan la cocina para preparar desayuno, almuerzo y la comida. Además, se reúnen en las tardes, cuando no están ante la Corte o hablando con sus abogados, para tejer. En el pabellón hay un teléfono que comparten y las llamadas no pueden exceder los 15 minutos. Para ingresar al pabellón es necesario que las detenidas autoricen. El horario de visitas es de ocho de la mañana a 12 del día. Y en la tarde, es de dos a cinco.

En su celda, Yidis Medina tiene una cama sencilla, una mesita de noche, dos sillas rimax, una mesa y un televisor. Cuando su familia le anuncia visita, le pide siempre que le lleven muchas revistas.


Noguera y Lafaurie no me presionaron

La ex congresista afirmó que a José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, lo vio algunas veces en el Congreso, pero que nunca conversó con él y que no lo conoce.

A Jorge Noguera, ex director del DAS actualmente recluido en La Picota, lo conoce a través de la televisión. Sobre él, dijo que “es otro que terminó pateado por Uribe”.

Medina precisó que nunca fue presionada por Lafaurie ni por Noguera, durante el proceso de la reelección presidencial.

Sobre la apertura de una investigación disciplinaria anunciada por el procurador general de la Nación, Edgardo Maya Villazón, la ex congresista aseguró que ignora cuáles fueron las razones tenidas en cuenta por el jefe del Ministerio Público para tomar esa determinación.

Esa investigación también cobija al secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno; al ministro Diego Palacio y al embajador de Colombia en Italia, Sabas Pretelt.

 

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2008-05-17T20:01:00-05:00

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2008-05-17T23:00:46-05:00

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María del Rosario Arrázola/Especial para El Espectador

Política

“A Uribe le mienten”: Yidis Medina

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