El poder samperista en la Alcaldía de Bogotá

El ex presidente Ernesto Samper responde que “son calumnias de la oposición”.

En 1986, siendo secretario de Gobierno de Bogotá, Carlos Bula Camacho —el hoy secretario general del Polo Democrático Alternativo— propició el primer encuentro entre Ernesto Samper Pizano y María Eugenia Rojas, la madre del hoy alcalde de la capital, Samuel Moreno Rojas. A partir de entonces se establecieron lazos de amistad que irremediablemente terminaron en alianzas políticas, las cuales, según rumoran hoy en los pasillos del Palacio de Liévano, siguen vigentes después de más de dos décadas.

Fue desde la misma campaña electoral que llevó a Samuel a la Alcaldía que se comenzó a hablar de un triunvirato a sus espaldas —“el verdadero poder”, dijeron algunos—, conformado precisamente por su madre, su hermano Néstor Iván y el ex mandatario liberal. Una vez elegido y buscando salirles al paso a las críticas generadas con el nombramiento de su equipo de gobierno, el novel burgomaestre aclaró: “Aquí nadie es cuota de nadie”. Sin embargo, aún después de 13 meses de mandato, Samuel Moreno no ha podido acabar con los murmullos de que en su administración “los que ponen los puestos son Samper, su hermano y la casa de la 34 (lugar donde está ubicada la residencia de su madre)”.

“Lo que pasa es que tengo buenas relaciones con todo mundo”, contesta el ex presidente, con su estilo jovial, al ser indagado sobre el asunto. Y aunque insiste en que hace rato dejó de hacer política, hay quienes ven ‘vivito y coleando’ al samperismo en funcionarios como Yuri Chillán, actual secretario general de la Alcaldía; Mónica de Greiff, ex secretaria de Desarrollo Económico y hoy al frente de la Empresa de Energía del Distrito; Juan Antonio Escalante, secretario del Medio Ambiente; Catalina Ramírez, secretaria de Cultura; Abel Rodríguez, secretario de Educación, además del hasta hace poco secretario de la Movilidad, Luis Bernardo Villegas.

“Eso son calumnias de la oposición”, riposta Samper haciendo gala de su buen humor, reconociendo eso sí que Chillán y De Greiff son amigos de vieja data. De hecho, al primero lo conoció desde principios de los años 90, cuando oficiaba como embajador en España y al momento de ser nombrado por Samuel Moreno se encontraba trabajando con él. “Samuel nunca me consultó su nombramiento”, dice el ex mandatario. Mónica de Greiff, por su parte, fue consejera de asuntos internacionales durante su gobierno y Rodríguez ocupó el viceministerio de formación básica en 1998. Y si de funcionarios samperistas se trata, habría que incluir a Villegas, quien si bien fue gerente de Ferrovías en el gobierno de César Gaviria, se dice que llegó a dicho cargo por recomendación de Samper.

En los mentideros políticos reconocen la habilidad del ex presidente para mantenerse vigente, y aunque no creen que se trate de un “reencauche”, dicen que el samperismo es un club de amigos que poco a poco ha logrado ampliar su círculo de influencia y que se alimenta de los “favores” e “influencias” que quedaron como herencia después de su gobierno. Entonces ponen el espejo retrovisor y recuerdan que la Anapo —liderada por la capitana María Eugenia Rojas— adhirió a la candidatura de Samper, hecho político que se vio recompensando con el nombramiento de Néstor Iván Moreno Rojas en el Viceministerio de Salud y luego en el Ministerio del Trabajo. Y no falta quien diga que durante el proceso 8.000 —cuando el entonces primer mandatario tuvo que enfrentar un juicio en la Cámara de Representantes por el ingreso de dineros del cartel de Cali a su campaña—, Samuel, entonces senador, influyó a su favor.

La alianza volvió a la palestra pública en pleno debate electoral para la Alcaldía de Bogotá en 2006, cuando apartándose de los lineamientos de su partido, el Liberal, Samper decidió apoyar la candidatura de Samuel Moreno en contra de la de Enrique Peñalosa, a quien el jefe de la colectividad, César Gaviria, le había dado su bendición. En ese entonces desempeñaron un papel protagónico Armando Benedetti Jimeno —ministro de Comunicaciones de Samper y padre de la concejala Ángela Benedetti, a quien el mismo Ernesto Samper señala como su única “cuota” en el cabildo municipal—, lo mismo que Juan Pablo Camacho, quien siendo el secretario de las Juventudes Liberales, se convirtió en uno de los líderes del movimiento denominado “Liberales con Samuel”, muy a pesar de Gaviria.

En todas esas movidas siempre se habló de la sombra del ex presidente Ernesto Samper. Las críticas arreciaron cuando después de alcanzada la victoria se presentaron hechos como el que Camacho fuera designado alcalde menor de Usaquén. El senador del Polo Jaime Dussán, a quien también le endilgan gran influencia en la administración capitalina y mucha cercanía con el ex mandatario liberal, les sale al paso a los rumores: “Esas son las calumnias de los que nos odian. Ahora dicen que el ex presidente Samper es el que gobierna en Bogotá. Pero eso no es así, aquí manda Samuel y en realidad la única persona que incide notoriamente en él es la capitana María Eugenia. Nosotros somos amigos de Samper y nos reunimos con él porque le gusta compartir las ideas políticas”.


Incluso, los mismos Samper y Dussán aseguran que quien sí tiene muchos cargos en la administración de Bogotá es el ex alcalde Luis Eduardo Garzón. Y hasta le hacen su propia lista: Óscar Molina, secretario de Planeación; Clara López, secretaria de Gobierno; Catalina Velasco, secretaria de Hábitat, y hasta incluyen a Abel Rodríguez, teniendo en cuenta que fue nombrado por el ex alcalde y ratificado por Moreno. “Y eso que no hemos mirado los niveles intermedios. A Lucho todavía le queda mucha gente adentro”, afirma Samper. Y Dussán, echándole más leña al fuego, agrega: “Dicen que otro que tiene puestos es el ex presidente César Gaviria. Averigüen a ver”.

Por lo visto, hasta el momento el alcalde Samuel Moreno prefiere mantenerse alejado de los rumores y hacer oídos sordos a lo que dicen. Según ha manifestado en los medios de comunicación cuando le preguntan del asunto, lo único que importa es que su equipo está “comprometido con su plan de gobierno” y la mayoría ayudó a elaborar la plataforma de campaña que lo llevó al poder, razón más que suficiente para hacerlos compañeros de lucha en la administración. Un poder que, afirman contradictores y uno que otro amigo, aunque no lo acepte está siendo compartido con algo que se puede llamar “el nuevo samperismo”, amigos de toda la vida del ex mandatario y ex colaboradores durante su gobierno.

Samper-Anapo, una buena relación

Durante la campaña presidencial de 1994, la entonces denominada Alianza por Colombia, una coalición de fuerzas políticas minoritarias de la que formaba parte la Anapo, adhirió a la campaña electoral de Ernesto Samper.

El acuerdo significó el nombramiento de Rodrigo Marín Bernal como ministro de Desarrollo, quien en julio de 1996 se retiró para asumir la Embajada en España. Ocho meses después, Samper le devolvió la cuota en el gabinete a la Alianza por Colombia al nombrar a Néstor Iván Moreno Rojas, entonces viceministro de Salud, como ministro de Trabajo.

Si bien en ese entonces los analistas entendieron que se trataba del cumplimiento de promesas de campaña, la amistad entre Samper y María Eugenia Rojas era bien conocida en los círculos sociales. La Anapo y el Poder Popular, el movimiento samperista dentro del liberalismo, siempre fueron aliados.

¿Sin influencia de ‘La Capitana’?

Desde su llegada a la Alcaldía, Samuel Moreno quiso dejar en claro que él era quien iba a gobernar, marcando distancia de su madre, María Eugenia Rojas, La Capitana, y su hermano, el senador Néstor Iván Moreno. “Cuando era candidato dijeron que ella era la que iba a mandar. Pero yo actúo y tomo decisiones de manera responsable e independiente. Dejé los pañales hace muchos años y estoy bien grandecito”, les dijo a los medios de comunicación.

Incluso, el hoy burgomaestre reveló que ella estuvo en desacuerdo cuando decidió salirse del Senado para lanzarse a buscar la Alcaldía de Bogotá, una aventura que ella misma había vivido en 1988 sin éxito.

Las reuniones de Samper en el Club de Ejecutivos

Con un ambiente político tan alborotado como el que vive hoy el país, la cercanía entre el ex presidente Ernesto Samper y el Polo Democrático es vista por algunos analistas como el primer paso hacia una futura alianza entre ese partido de izquierda y un sector del Partido Liberal, que se autodenomina progresista, de cara a la contienda electoral de 2010.

Se conoce que con cierta frecuencia el ex mandatario organiza reuniones en el Club de Ejecutivos con congresistas y dirigentes del Polo, en los cuales se han llegado a plantear esos posibles escenarios políticos del inmediato futuro y aunque se rumora de la repartición de cuotas burocráticas en la administración capitalina, el ex mandatario es enfático en afirmar que no tiene ese poder.

Por su parte, el alcalde Samuel Moreno, en entrevista a la revista Semana, de abril de 2008, dijo: “El que conoce mi talante y mi criterio sabe que no puede intrigar en un nombramiento”.

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Mariana Suárez Rueda / Hugo García Segura

Política

El poder samperista en la Alcaldía de Bogotá

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