DMG se transforma en partido

Tendría lista al Senado y a la Cámara en los 32 departamentos del país, inscritos por firmas.

Fue entre diciembre de 2007 y enero de 2009 que David Murcia Guzmán comenzó a estructurar la idea de incursionar en la política con listas a Senado, Cámara de Representantes, asambleas y concejos municipales, y claro, con candidato propio a la Presidencia de la República. Pero contrario a lo que muchos pensaron en ese momento, a él no le interesaba aspirar y prefirió señalar a su elegida para buscar la primera magistratura del Estado: Margarita Pabón, la abogada de DMG.

La campaña se alcanzó a organizar con el apoyo de por lo menos 30 publicistas de prestigio en el país. Se habló de las propuestas a plantear y hasta se diseñaron los lemas a utilizar en la búsqueda de los votos. Uno de ellos era: “Para lograr lo que nunca hemos logrado, debemos hacer lo que nunca hemos hecho”. Pero todo se vino abajo cuando estalló el escándalo y DMG fue intervenida por las autoridades, derivando en la captura de los mismos Murcia Guzmán, Pabón y otros de sus socios.

Hoy, en momentos en que Colombia se encuentra en la antesala de un proceso electoral que se advierte candente y polarizado, al que ronda el fantasma de una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe, la que ahora se hace llamar “familia DMG” intenta retomar las banderas de aquella fracasada gesta política y, con el aval desde La Picota de David Murcia Guzmán, se propone crear un movimiento político a partir de las firmas ciudadanas que recoja el sentir de los cerca de siete millones de afectados por la quiebra de las pirámides, no sólo DMG.

El objetivo es arrastrar a toda esa gente que de alguna manera se vio afectada por los daños colaterales generados por la emergencia social tras la intervención de las captadoras de dinero, no sólo clientes sino también proveedores y trabajadores con sus respectivas familias. Sin duda, un caudal de votos que sería la envidia de cualquier partido político. La meta es bien ambiciosa: ganar entre 20 y 30 senadores e igual número de representantes a la Cámara, según dice Jorge Iván Bonilla, el mismo de los ‘Uribistas con Samuel’.

El ‘botín’ electoral que puede representar la familia DMG es tal, que incluso ya son varios los dirigentes políticos que le han mandado mensajes a David Murcia a la cárcel proponiéndole o la creación del partido, caso Guillermo Fino, o la utilización de una plataforma ya montada, caso de Apertura Liberal. Sin embargo, es Bonilla el que en realidad cuenta con el aval y quien desde un mes, junto con otros líderes cercanos a DMG, se encuentra al frente de la recolección de firmas para poder inscribirse como movimiento significativo de ciudadanos: “Ya llevamos 15.000 firmas recogidas y el objetivo es llegar a 500.000. Contamos con juntas directivas en muchas ciudades y vamos a lanzar listas a la Cámara en los 32 departamentos del país”, señala.

El nombre del partido ya está casi listo, pero prefieren no revelarlo por ahora. David Murcia tira línea a través de sus familiares y el trabajo proselitista se realiza de la misma manera como se dio el boom de las pirámides en muchas regiones del país: voz a voz. También ya han hablado con sectores como los afectados por el Upac y la Uvr, con los taxistas, con asociaciones de padres de familia de colegios públicos y hasta con el Círculo Colombiano de Artistas. Algunas de las propuestas planteadas tienen que ver con la construcción de casas de interés social sin intereses, experiencia que DMG ya hizo realidad en Putumayo; o convertir a Bogotá en una ciudad despierta las 24 horas, lo que implica más empleos y productividad.

Lo que sí tienen claro es que no tocarán las puertas de otros partidos. Las listas que propondrán a los electores serán cerradas y la de Senado estará conformada por líderes sociales que nunca han ocupado un cargo público. Y uno de los trabajos clave que adelantan en estos momentos es la consolidación de un logosímbolo que identifique al nuevo partido y que hasta los analfabetas puedan identificar. “Seguramente Uribe ganará la Presidencia, pero no tendrá las mayorías en el Congreso”, advierte otro de los involucrados en el proyecto político de DMG, quien prefiere que su nombre esté por el momento en reserva. Y aunque son conscientes de que David Murcia Guzmán tendrá que pagar cárcel porque cometió el error de enfrentarse al sistema financiero y al Estado, en el fondo la idea sí es reivindicar su nombre y, sobre todo, su espíritu de hacer empresa.

¿De DMG al Senado?

Andrés Rivera es un caleño hecho en Tuluá y radicado hace 25 años en Bogotá. Cuando estalló el escándalo de DMG y los medios de comunicación sacaron a relucir las interceptaciones telefónicas hechas a la captadora, su nombre se escuchó como el destinatario de unos dineros y se le relacionó como el puente entre David Murcia y la campaña del hoy gobernador de Cundinamarca, Andrés González. Rivera reconoce que conoció a Murcia, que hizo negocios lícitos con él y que ganó plata, pero que no tiene nada que ocultar, que no es amigo del mandatario y que no le dio los $50 millones que dicen.


Su meta ahora es llegar al Senado de la República: “Si lo logro voy a defender a David Murcia porque lo conocí como un hombre de bien y lo vi secándoles las lágrimas a los pobres y haciendo empresa. Nunca lo vi reclutando jóvenes para mandarlos al exterior con coca o para falsos positivos. Lo que creo es que lo están condenando sin las pruebas de que sea un delincuente”, dice. Con estudios en humanidades, Rivera se define como un líder social y político, experto en el tema del liderazgo.

En su hoja de vida aparece como creador de la Asociación Colombiana de Estudiantes, el Parlamento Juvenil Colombiano y el Observatorio de Gobierno, entidades desde las cuales se ha dedicado a buscar líderes jóvenes por todo el país con propuestas nuevas e importantes para el desarrollo del país. “El país necesita un nuevo escenario para que se ventilen los grandes sueños de los jóvenes”, agrega, al tiempo que aclara que si bien defiende a David Murcia, no busca aprovechar a DMG como plataforma para su campaña, como dicen algunos.

Algunas de sus propuestas para llegar al Congreso son bien retadoras: plantea, por ejemplo, crear un supercentro de alta tecnología militar y convertir a Colombia en una potencia con armamento ofensivo de largo alcance y fábricas secretas subterráneas. O convertir las cárceles en universidades y poner a trabajar a todos los internos en fábricas, 14 horas diarias, como castigo y devengando una pequeña bonificación. También “dolarizar” la economía o adoptar el euro como moneda oficial y construir nuevas y mejores ciudades.

Lo único cierto por ahora es que así el Gobierno y las autoridades no lo quieran, el tema de DMG estará presente en la próxima campaña electoral para Congreso y Presidencia. Al fin y al cabo se habla de que los afectados por la comercializadora son por lo menos cuatro millones y que si se suman los de otras pirámides, el número supera los siete millones. “Nos tenemos que unir”, dicen quienes pugnan por convertir el número de inversionistas ya no en dinero, sino en un capital político que, como agregó uno de los que quiere llegar al Congreso en su nombre, medio en serio y medio en broma, les da hasta para poner Presidente de Colombia.

Las propuestas iniciales

La idea de los tarjetahabientes de DMG de organizarse en un partido político y buscar escaños en el Congreso surgió desde el mismo momento en que se dio la intervención de las autoridades a la comercializadora. En ese entonces, David García, uno de los representantes de un grupo de afectados, anunció que ante la “falta de representación política y la ausencia del Estado”, crearían un movimiento para llegar al Senado.

Dicha agrupación política contaría con el apoyo de 19 abogados que representan a los usuarios de las tarjetas de la captadora. Entre las acciones promovidas por esos abogados se encontraban las demandas al Estado por su supuesta responsabilidad en la pérdida de sus dineros.

Otra de las propuestas que surgió fue la de unirse a algún partido ya constituido para buscar la reapertura de la empresa. Sin embargo, todo se quedó en anuncios.

En el referendo reeleccionista

Irremediablemente, el nombre de DMG comenzó a jugar en la campaña electoral de 2010 desde que se conoció que la empresa Transval, vinculada a la comercializadora, fue la encargada de transportar las firmas del referendo reeleccionista y luego, cuando el propio David Murcia dijo que habría aportado $5.000 millones a dicho proceso.

El tema fue utilizado por la oposición en el trámite del referendo en el Congreso y el senador liberal Héctor Helí Rojas citó a Murcia para que ratificara ante el Legislativo sus denuncias. El cerebro de DMG fue llevado esta semana a la Comisión Primera del Senado, donde se abstuvo de responder sobre dichos aportes.