“Creo que Uribe no se lanza”

Este miércoles sería nombrado el sucesor de  monseñor Fabián Marulanda, quien renunció a la Secretaría General de la Conferencia Episcopal.

El pasado 27 de diciembre monseñor Fabián Marulanda cumplió 75 años, edad que en la Iglesia católica invita al retiro para facilitar la participación de otras personas. Por eso y porque “los años son la peor enfermedad y merma las energías”, a partir de este miércoles el religioso deja de ser el secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana.

Para él es un ciclo cumplido, que en siete años lo pusieron a dar la cara de todo lo que ocurría con la Iglesia católica, porque generalmente el presidente de la Conferencia vive fuera de Bogotá. Actualmente es uno de los religiosos más mediáticos, pero confiesa que ya le hace falta espacio para leer, para servir a la familia y para viajar un poco.

Aunque nació en Marulanda (Caldas), se ordenó como sacerdote en la Diócesis de Ibagué y por estar en la zona norte del Tolima atendió la tragedia de Armero y estuvo a cargo de la organización de la visita al país del papa Juan Pablo II. Ocho días después fue nombrado obispo auxiliar de Ibagué. En 1990 fue nombrado obispo de Florencia (Caquetá), donde vivió la época del Caguán y medió en las mesas de diálogo de las marchas campesinas de 1997.

¿Es difícil desprenderse de los cargos?

Es reconocimiento de que en este pícaro mundo no hay nadie que sea necesario absolutamente. Hay muchas personas que pueden realizar lo que uno está haciendo.

¿Cree que es conveniente otra reelección?

Colombia tiene un Poder Ejecutivo, uno Judicial y uno Legislativo, cuando uno muestra más fuerza que los otros es malo porque se debilita una parte de la institucionalidad. Tenemos que llegar al convencimiento de que por encima de las personas están las instituciones y que lo que hay que favorecer es más la institucionalidad que el apetito de las personas. El poder es una tentación más grande y mientras más poder tenga una persona, más se acentúa en él la dificultad de dejarlo.

¿Qué consejo le daría al Presidente, quien tiene una encrucijada en el alma?

Le diría que confíe mucho en la buena voluntad de los colombianos, quienes piden mucho para que esa encrucijada se resuelva de la mejor forma posible.

¿Cómo le parece el referendo?

Uno esperaría que la dirigencia política y el Poder Judicial obren con mucha sensatez. Si realmente se ve que todo esto como que entorpece el recto desarrollo de las cosas, pues que tomen determinaciones.

¿Cree que Uribe se lanza?

Pienso que él no se va a presentar. Tengo esa esperanza. Ojalá se encuentre una salida que no golpee ni lastime al Presidente, así como tampoco a los demás dirigentes ni al pueblo.

¿Qué puede destrabar la liberación de los dos uniformados que anunciaron las Farc?

Nosotros pediríamos que las Farc den signos más visibles y más reales de su voluntad de paz. Que Colombianos y Colombianas por la Paz tengan la posibilidad de un diálogo con el Presidente para sondear los motivos por los cuales está reticente y se llegue a un acuerdo. Sería muy oportuna una reunión con Piedad Córdoba también.

¿La posibilidad de lograr la paz está lejana?

Llevamos 50 años en ese ajetreo y enseñados a ver cómo las ilusiones se desvanecen y las esperanzas se frustran. Hay que seguir insistiendo, no podemos bajar la guardia ni declararnos vencidos ni imposibilitados para lograr la paz.

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