Hora decisiva para Noemí Sanín

Los admiradores le alaban su entendimiento con todos los sectores del espectro político. Sus contradictores dicen que no es más que una dirigente oportunista capaz de acomodarse según sus conveniencias personales.

Sus copartidarios coinciden en que está perdiendo la agilidad de tomar decisiones. Esta semana, el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias la tildó de “camaleónica y oportunista”. Recientemente la revista Semana le pidió a sus lectores calificar a los aspirantes presidenciales y ella punteó como “politiquera”. Sin embargo, para sus acérrimos defensores, Noemí Sanín es más bien la mujer capaz de entenderse con todos los sectores políticos, gracias al carisma y la experiencia política que otros envidian.

Es la tercera vez que Sanín, la ex embajadora en el Reino Unido, aspira a la Presidencia de la República y aunque su corriente es conservadora, curiosamente nunca ha entrado a la contienda a nombre de su partido. Unos dicen que por independencia, otros aseguran que la colectividad no ha cedido a sus caprichos, pero esta vez los azules, casi unánimemente, esperan que la ex diplomática se someta al pulso político con Andrés Felipe Arias, Carlos Holguín, José Galat y Fernando Araújo.

El primero en respaldarla es el senador Ubeimar Delgado, quien conoció a la dirigente política cuando ella se embarcaba en primera candidatura presidencial en 1998, año en que resultó elegido como primer mandatario Andrés Pastrana, también conservador. “El partido no la apoyó y ella decidió hacer campaña sola, además, porque ha querido estar al margen para consagrarse como una figura fresca e independiente”. Claro que para el senador conservador, esas experiencias deben quedar atrás porque está convencido de que “Noemí no será Presidenta sin el Partido Conservador y el Partido Conservador no llegará a la Presidencia sin Noemí”.

Lo que salta a la vista es que hace rato la ex embajadora —que Delgado describe como “alegre y con buen aura”—, tenía planes de entrar a la campaña electoral de 2010. Estaba escudriñando con mucho interés sobre seguridad y guerrilla, tanto que en diciembre de 2008 recortó un artículo del periódico El País de España sobre las Farc y se la envió al congresista para que se lo entregara personalmente al presidente Uribe. Sin embargo, la dificultad para concretar una cita con el Jefe de Estado impidió la diligencia.

Y si lo tenía en mente, muchos le critican precisamente su tardanza para lanzarse al agua. Sin embargo, Delgado sostiene que “ella siempre fue respetuosa de que el Presidente le hiciera un guiño, fue muy responsable”. Si bien es cierto que en septiembre de 2007 el presidente Uribe se refirió a ella como una figura con “músculo electoral”, la declaración nunca pasó a ser propiamente el esperado guiño y en cambio sí surgieron cuestionamientos de que ella hacía proselitismo desde su cargo.

Ese afán por calcularlo todo milimétricamente, como suele ser su personalidad, es la principal crítica de algunos miembros de la bancada. Por ejemplo, el representante a la Cámara Jorge Humberto Mantilla definió a Sanín como una mujer versátil, “con un gran sentido común que le está fallando últimamente porque se ha demorado en tomar decisiones. Quiere estar sobresegura y en política nunca hay 100% de seguridad en un resultado”. Por eso, tras confesar estar del lado de Arias, la invitó a participar en la consulta sin tanto titubeo. En eso coincidió el congresista Orlando Guerra, quien le aconsejó no dudar más y aprovechar su “madurez política”.

Esa madurez es la que a juicio del senador José Darío Salazar le permitió convocar a un importante sector del país, sacando más de 2,8 millones de votos en 1998 y 641.000 en 2002. Por lo mismo el senador Ómar Yépez la defiende como la mujer que se ha entregado al país con notable éxito y la califica como “acertada en sus posiciones y desprevenida”.

Hay quienes creen, sin embargo, todo lo contrario y se apresuran a recordar pasajes del pasado, como cuando en la polarizada campaña de 2002 dijo que “si Álvaro Uribe gana la Presidencia de la República es como si ganara Carlos Castaño”. Poco tiempo después terminó aceptándole la Embajada en España. Y bien podría decirse que estar en el Gobierno le ha permitido seguir vigente en la memoria de los colombianos, más aún cuando se le endilga el haber hablado por primera vez de la reelección del jefe de Estado en 2006.

Muestra de ello es que en la encuesta de Invamer-Gallup del mes del julio, su favorabilidad llegó al tercer lugar entre los aspirantes de la coalición, después de Juan Manuel Santos y Arias. Inspirados en el resultado, algunos conservadores están sugiriendo que se cancele la consulta interna del conservatismo, fijada para el próximo 27 de septiembre, y se elija al aspirante azul mejor librado en los sondeos. Propuesta que es rechazada por el ramillete de precandidatos.

Hoy, Sanín hace la tarea de explorar el camino a tomar y hasta se ha hablado de coqueteos con el liberalismo. Incluso, esta semana tomó distancia del uribismo al mostrarse en desacuerdo con una segunda reelección. “Yo quiero ser Presidente en 2010”, dijo. Sabe que es su última oportunidad de llegar a la primera magistratura del Estado.