“No soy un antituribista enfermizo”

Entrevista con el precandidato liberal Aníbal Gaviria, quien arrecia en sus críticas a su Partido.

¿Qué propone ante lo que usted denomina “invisibilidad” de los precandidatos liberales?

Que se haga una encuesta y que los dos o tres primeros sean los que vayan hasta el 27 de septiembre. La dispersión actual de candidatos nos ha perjudicado a todos, porque no nos ha dado la visibilidad necesaria ante el país. Esa selección es necesaria para que la consulta tome fuerza.

¿Y qué dice al respecto el jefe del partido, ex presidente Gaviria?

Uno habla de eso y todos están de acuerdo, pero cuando la cosa se va a cristalizar, nadie le jala. Supongo que algunos candidatos sin opción se benefician con el espacio que les da la consulta.

¿Quiénes son esos candidatos?

Es claro que la maquinaria ‘gavirista’, es decir, las personas afectas al ex presidente Gaviria, están impulsando la candidatura de Rafael Pardo, y que las maquinarias ‘samperistas’ están con Alfonso Gómez Méndez.

¿Hay malestar por la gira que por aparte adelanta César Gaviria?

Es contradictorio cancelar los debates de los precandidatos y que simultáneamente se inicie una serie de giras de la Dirección Nacional.

¿Acaso eso no fue acordado entre todos?

Yo no supe de ese acuerdo.

¿Gaviria quiere ser candidato?

Eso dicen, pero yo no sé.

¿Por qué dicen que usted es el ‘Caballo de Troya’ del uribismo dentro del Partido Liberal?

Debe ser porque no soy un antiuribista enfermizo. Pero ese apelativo de ‘Caballo de Troya’ puede tener una connotación de una persona que puede cambiarse dé un lado para el otro, y en eso sí que son profesionales muchos de los precandidatos liberales.

¿Cree que todo apunta a un aterrizaje de Germán Vargas Lleras en el liberalismo?

Lo que veo es que todo apunta a una prevalencia de las maquinarias y a un relajamiento moral en el cual nos interesa que lleguen todos los que puedan, porque suman votos, independientemente de las consideraciones éticas y morales.

¿Ha pensado en tirar la toalla?

No, yo sabía a qué me iba a enfrentar. Muchas personas me dijeron que las maquinarias iban a considerar mi candidatura como peligrosa. Mi intención es renovar el Partido en sus prácticas, sus ideas y sus estándares éticos y morales.

¿Sigue creyendo que al referendo ya no le alcanzan los tiempos?

El 30 de noviembre es la fecha en que, según la Ley de Garantías, el presidente Uribe debe decir que va a aspirar, y no lo podrá hacer porque la Constitución no se lo permite. Es imposible que en tres meses se tramite el referendo en la Corte Constitucional, que la Registraduría haga la convocatoria a las urnas, que se realicen las elecciones y que se haga el escrutinio. La pregunta es: ¿cómo van a hacer para saltarse la Ley de Garantías?

Ante lo que usted denomina ‘invisibilidad’ de los precandidatos liberales ¿qué es lo que propone?

Lo que propongo es que se haga una encuesta y que los dos o tres primeros sigan hasta el 27 de septiembre. Desafortunadamente la consulta liberal no tiene un proceso de selección como existe en otras partes del mundo. La dispersión actual de candidatos nos ha perjudicado a todos porque no nos ha dado la visibilidad necesaria ante el país. Por ejemplo, en Estados Unidos empiezan diez candidatos en cada partido y a la convención sólo llegan dos. Esa selección es necesaria para que la consulta tome fuerza.

Pero eso podría ser interpretado como beneficio propio…

No porque si quedo de cuatro o quinto en esa encuesta, pues me salgo. Es que para mí no tiene sentido que a menos de un mes de la consulta quien esta de séptimo lugar no entienda que ya no hay tiempo para impactar al electorado y que lo mejor sería permitir que esos dos o tres candidatos sean los que lleguen hasta el final.

¿Y qué dice el jefe del partido, ex presidente César Gaviria, de esa propuesta?

Uno habla de eso y parece que todos están de acuerdo, pero cuando la cosa se va a cristalizar nadie concreta. Supongo que algunos de los candidatos que ya no tienen la opción se benefician de alguna manera con el espacio que les da la consulta. Eso favorece el statu quo y a los candidatos de las maquinarias del partido.

¿Y quiénes son esos candidatos de las maquinarias?

Es claro que la maquinaria llamémosla ‘gavirista’, es decir las personas afectas al ex presidente Gaviria, están impulsando la candidatura de Rafael Pardo y las maquinarias ‘samperistas’ están con Alfonso Gómez Méndez.

Siendo así, se podría decir que no existen garantías para los demás…

Más que no haber garantías lo que hay es un ejercicio de consulta bastante limitada. Lo que se ha querido  es hacer un conteo entre senadores y representantes, diciendo que este o aquel tienen tantos números de congresistas a su favor y que otros no tienen nada. Pero yo quiero apelar al electorado liberal y quiero derrotar esas maquinarias que quieren hacer de esta consulta la misma elección de siempre.

¿Le preocupa que la consulta liberal tenga poca votación?

Claro, es muy preocupante. Mientras los candidatos no nos visibilicemos más y se dispersen los discursos, eso va afectar a la consulta. Estoy seguro de que la consulta tendría más votos con dos candidatos fuertes que con siete candidatos débiles.


¿Es cierto que existe malestar por la gira que por aparte viene adelantando el ex presidente Gaviria?

Pues para mí es contradictorio que se cancelen los debates de los siete precandidatos y simultáneamente se inicien una serie de giras de la dirección nacional.

¿Acaso eso no fue acordado entre todos?

Pues yo por lo menos no supe de ese acuerdo.

¿Será que el ex presidente Gaviria está en campaña?

Eso es lo que dicen muchos, pero yo no sé.

¿Por qué dicen que usted es una especie de Caballo de Troya del uribismo  dentro del Partido Liberal?

Pues debe ser porque no soy un antiuribista enfermizo y muchos quieren encasillar al Partido Liberal en ese espacio. Pero ese apelativo de ‘Caballo de Troya’ puede tener una connotación de una personas que puede cambiarse de un lado para el otro y en eso sí que son profesionales muchos de los precandidatos liberales.

Ese calificativo comenzó a escucharse después de una entrevista suya con el presidente Uribe y después salió a criticar al partido…

Puede ser que muchos vean a la crítica como un Caballo de Troya porque quieren el tapen-tapen o el hagámonos pasito. No quieren que la crítica sea dentro del partido. Pero voy a seguir teniendo una visión crítica. Ahora, frente a la reunión con Uribe, a mí lo que me parece es que fue un signo de civilización política. Hablé con él de dos temas: reelección, la no comparto, y acuerdo humanitario, con la intención de sacarlo del punto muerto. Lo que llama la atención es que un mes después, el Partido Liberal decide respaldar al jefe del Estado en el tema de las relaciones internacionales y allí sí nadie dice nada. ¿Cómo es la vara para medir entonces las actuaciones al interior del liberalismo?

¿Cree que todo apunta a un aterrizaje de Germán Vargas Lleras en el liberalismo?

Lo que veo es que todo apunta a una prevalencia de las maquinarias y a un relajamiento moral en el cual nos interesa que lleguen todos los que puedan porque suman votos, independiente de las consideraciones éticas y morales.

¿Ha pensado en algún momento en tirar la toalla?

No. Yo sabía que me iba a enfrentar a esto, muchos personas me lo advirtieron y me dijeron que las maquinarias iban a considerar mi candidatura como peligrosa. Mi intención es renovar el Partido en sus prácticas, sus ideas y sus estándares éticos y morales. No va a ser fácil y el enfrentamiento con las viejas prácticas será duro porque aún existe una buena cantidad de caciques politiqueros, muchos de los cuales tienen investigaciones y hasta condenas.

¿Son dirigentes que están en campañas de otros precandidatos?

Así es.

¿Se refiere a César Perez García, que supuestamente está en la campaña de Pardo?

No, yo no quiero personalizar las cosas. Yo lo que quiero es luchar contra la corrupción, la cual muchas veces tiene nombres propios, pero no quiero que esto sea visto como una pelea personal o regional. Creo que el debate debe girar en torno a si esas personas deben  estar en el Partido.

Lo que pasa es que si no se dan nombres propios, el agua sucia le cae a todo el mundo…

Pues ya hay nombres que conoce la opinión pública y que están suficientemente manejados. Es tarea se la dejo a los periodistas.

¿Sigue creyendo que al referendo ya no le alcanzan los tiempos?

Lo vengo diciendo desde hace cuatro meses y lo ratifico hoy a escasos tres meses del 30 de noviembre, fecha en que según la Ley de Garantías, el presidente Uribe debe decir que va a aspirar y no lo podrá hacer porque la Constitución no se lo permite. Es imposible que en tres meses se tramite el referendo en la Corte Constitucional, en la Registraduría, se haga la convocatoria a las urnas, se realicen las elecciones y se haga el escrutinio. Los tiempos no dan. La pregunta mía al gobierno es: ¿cómo van a hacer para saltarse la Ley de garantías?

Pero ya existe la teoría de que el referendo es una categoría superior…

Esa es una teoría emotiva, no jurídica. El referendo está muerto y lo que se pretende con mantenerlo vivo es un aspecto de gobernabilidad.