La hora de los azules

Cinco son los llamados y uno solo el elegido. La pelea es entre Noemí Sanín y Andrés Arias.

El Partido Conservador, con 161 años de historia, decide hoy quién será su único candidato para las elecciones presidenciales de mayo de 2010. Cinco aspirantes buscan esa distinción, pero las encuestas advierten que realmente la pelea está centrada en dos opciones: la ex ministra y ex embajadora Noemí Sanín y el ex ministro Andrés Felipe Arias. Uno de los dos será la carta para buscar el poder presidencial que le ha sido esquivo a esta colectividad desde hace varios lustros.

El último mandato con sello netamente conservador, aunque con aire frentenacionalista, fue el de Misael Pastrana Borrero entre 1970 y 1974. De origen conservador, Belisario Betancur llegó a la jefatura del Estado en 1982, pero lo hizo a través de una alianza suprapartidista. Lo mismo sucedió con Andrés Pastrana Arango en 1998. Esta vez se busca que la colectividad azul llegue a las urnas con un candidato propio y, en caso de una segunda vuelta, buscar conformar las alianzas que sean necesarias.

Aunque en las últimas encuestas se advierte un repunte de los precandidatos Marta Lucía Ramírez, Álvaro Leyva Durán y José Galat, la pelea es entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, y a pesar de que ambos han librado una disputa a ratos desgastante y agresiva, los une un escenario común: el uribismo. Noemí Sanín fue embajadora del presidente Álvaro Uribe Vélez en España e Inglaterra, y Andrés Felipe Arias fue su ministro de Agricultura en el segundo mandato.

Ella tiene experiencia en campañas políticas y efectivo manejo del poder en distintas administraciones, como lo prueba su participación en los gobiernos de Belisario Betancur, César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Él es una joven figura del uribismo, de hecho se proyectó a la vida pública con la bendición del mismo presidente Uribe, y es la primera vez que participa en una contienda electoral. Su ventaja es que el Presidente no se ha abstenido de elogiarlo en público o sugerir a otros que lo hagan.

En esos términos, la expectativa electoral está centrada en establecer qué puede suceder si uno y otro gana la nominación presidencial. De ganar Noemí Sanín, el conservatismo tendría una carta tradicional en su baraja con óptimas opciones de pelear en una segunda vuelta. De hacerlo Arias, el mayor favorecido sería el presidente Uribe y, de alguna manera, el candidato y jefe único del Partido de la U, Juan Manuel Santos, pues entre ambos podrían lograr la mayoría necesaria.

Pero estas son las cábalas de la política. El Partido Conservador se juega su prestigio histórico en una consulta cerrada en la que nadie se atreve a apostar quién saldrá vencedor. Lo cierto es que la colectividad azul no será convidada de piedra en las presidenciales de mayo de 2010. Por eso es tan importante su presencia en las urnas, donde incluso se dice van a acudir muchos ajenos al conservatismo para tratar de orientar la elección hacia uno de los rumbos ya trazados.

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