“No habrá perdón y olvido”

Las Fuerzas Militares rescataron al presidente Rafael Correa del Hospital de la Policía, en donde estuvo retenido durante varias horas por policías sublevados. Los enfrentamientos dejaron cinco militares heridos.

La operación de rescate del presidente Rafael Correa, quien fue retenido en el Hospital de la Policía en Quito durante nueve horas, fue planeada dos horas después de que el Jefe de Estado denunciara vía telefónica que un grupo de policías sublevados no lo dejaban salir del centro médico. “No me han permitido salir, tienen rodeadas todas la salidas del hospital. Obviamente eso es secuestro, tienen secuestrado al Presidente”, sentenció en una entrevista radial desde el hospital.

Según revelaron fuentes gubernamentales, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, general Luis Ernesto González, y el ministro de Defensa, Javier Ponce, planearon el rescate, pero fue el Jefe de Estado quien pidió esperar hasta última hora. “Sigo secuestrado, no me dejan salir”, repitió el Presidente cerca de las 9 de la noche, palabras que dieron vía libre a la toma militar del hospital.

“Se intentó negociar durante todo el día con los sublevados, pero los diálogos fracasaron”, explicó a la agencia Efe el ministro de Defensa. Cerca de las 9 de la noche, siete camiones repletos de soldados llegaron hasta el hospital para rescatar a Correa. Grupos de militares, que se habían mantenido alejados de la zona, se acercaron al centro médico y se inició el intercambio de disparos.

Correa se encontraba en el tercer piso del edificio, donde llevaba recluido todo el día. Con él estaba una dotación del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), un cuerpo de Policía que se mantuvo leal al gobierno. La operación de rescate duró media hora y, según reveló el ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, en el enfrentamiento murió un militar y más de cincuenta personas resultaron heridas. Él mismo fue herido en la cabeza horas antes al intentar entrar al hospital policial.

La camioneta que lo sacó del lugar lo llevó inmediatamente al palacio de gobierno (Carondelet), en donde miles de seguidores lo esperaban. “Este es un día de profunda tristeza, un día que jamás creí que iba a llegar en mi gobierno, que sólo busca el buen vivir”, señaló. “Agradezco a los ciudadanos que fueron a rescatarme al hospital y que fueron recibidos con gas pimienta, gas lacrimógeno, con pedradas por los policías sublevados”.

Correa comentó que entre los sublevados había policías uniformados de tropa, pero también vestidos de paisanos y agregó que también debieron haber estado opositores de partidos políticos. “Muchas gracias a esos héroes que me acompañaron en esta jornada”, dijo al mencionar entre ellos a sus guardias personales, ministros y asambleístas que lo acompañaron en el cuarto del hospital. Habló durante 30 minutos y aseguró que esta fue “una puñalada por la espalda”. Que quede claro, “no habrá perdón y olvido y tampoco vamos a cambiar la Ley de Servicio Públicos” (ver recuadro).

El Presidente explicó que había prohibido la ley para evitar los abusos, atropellos y el aprovechamiento de fondos públicos. “Esos sobresueldos cada tres meses, esas canastas navideñas se hacían con plata de todos ustedes. Por esos las prohibimos”, aseguró.

La Ley de Servicio Público, aprobada el miércoles en la noche en la Asamblea Nacional, fue la que desató el caos de este jueves en Ecuador. Según varios policías sublevados, la norma les quitaba varios beneficios salariales y por eso se tomaron el principal regimiento policial de Quito y la sede de la Asamblea Nacional, bloquearon la pista del aeropuerto, levantaron barricadas en varias calles de Guayaquil y salieron a la vía pública en otras ciudades del país para protestar.

Tan pronto comenzó la rebelión en el Regimiento N° 1 en Quito, el presidente Correa intentó hablar con los manifestantes, pero fue recibido con abucheos y gases lacrimógenos: “Señores, si quieren matar al Presidente, aquí está: mátenme si les da la gana, mátenme si tienen valor, en vez de estar en la muchedumbre, cobardemente escondidos”, dijo Correa rasgándose la camisa.

Al salir del regimiento, el Presidente ecuatoriano, que había sido operado de la rodilla recientemente, sufrió un traspié que provocó que lo llevaran de urgencia al Hospital de la Policía. El propio Correa explicó la situación en una entrevista telefónica con una emisora ecuatoriana: “Hubo una bomba que estalló a pocos centímetros de mi rostro. En estos momentos estoy con un suero y hielo, recuperándome”. El Presidente afirmó que sus allegados le habían informado que los policías tenían cercado los alrededores y revisaban las ambulancias para ver que no se fuera en una de ellas. “Si es así, sería un secuestro del Presidente de la República... sería el colmo de la traición a la patria”, aseguró Correa.

La situación se salió de control por lo que el gobierno decretó el estado de excepción en todo el territorio nacional y delegó a las Fuerzas Armadas la seguridad del país. El secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, dijo en rueda de prensa que “el estado de excepción será por una semana y en ese período las Fuerzas Militares asumirán el control de la seguridad interna y externa del Estado”. Además, ordenó a todos los canales de televisión y radio del país suspender indefinidamente su programación y emitir la señal pública.

Al caer la noche las cosas empeoraron. Un grupo de seguidores del presidente Rafael Correa decidieron marchar desde el Palacio de Gobierno (Carondelet) hasta el Hospital de la Policía, en donde un grupo de sublevados mantenían retenido al mandatario desde el mediodía. Los seguidores fueron cercados por casi un centenar de policías motorizados y dispersados con gases lacrimógenos. “Nos lanzaron bombas, piedras y la Policía echó ladrillos y escombros en la calle para que no pasemos”, le dijo a la AFP Fabián Manzanillas, de 34 años.

Cierre de fronteras

Ante la grave situación, gobiernos y organismos regionales e internacionales salieron en defensa de Rafael Correa y condenaron el intento de golpe de Estado. Uno de los que fue más enfático en apoyar a su homólogo ecuatoriano fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien ordenó cerrar las fronteras con Ecuador en solidaridad con el mandatario Rafael Correa. “Queremos condenar en forma enérgica, clara y contundente el intento de golpe que está sucediendo en Ecuador y queremos darle todo el respaldo al presidente Correa, que fue el presidente elegido por el pueblo ecuatoriano”, dijo Santos desde el aeropuerto de Bogotá.

Según explicó, habló con el presidente de Perú, Alan García, para solidarizarse con Ecuador. “Decidimos los dos países cerrar las fronteras con Ecuador como señal política de solidaridad con el presidente Correa”.


La ley detonante

La nueva Ley de Servicio Público, que entraría a regir a partir del  próximo domingo, suprime los beneficios económicos que obtienen los policías y militares del Estado: bonificaciones por antigüedad y ascensos de rango, así como bonos navideños y de vivienda.

Aunque según la versión del gobierno de Rafael Correa todas estas exenciones se reemplazan con un aumento salarial y el mejoramiento de las condiciones de vivienda oficial, la molestia —en especial de los bajos rangos—, desató el radical  rechazo a la norma.

Sin los privilegios de antes, tanto policías como militares no recibirán el  pago por sus labores como cualquier otro servidor público, algo que a ojos de los opositores de la medida resulta injusto: no se les puede equiparar a otros funcionarios cuando su trabajo les exige arriesgar su vida y su integridad a diario.

Unasur y OEA respaldan a Ecuador

El secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Néstor Kirchner, rechazó que “gobiernos elegidos democráticamente se vean presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”. Al tiempo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció una cumbre de emergencia del organismo, que comenzó en la madrugada de este viernes en Buenos Aires, para tratar el tema de la crisis en Ecuador. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, atendió el llamado, al igual que sus homólogos de Perú, Alan García; Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera, Argentina, Cristina Fernández y Uruguay, José Mujica.

De otro lado, el consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una reunión extraordinaria, aprobó de manera unánime una resolución con la que condenó “cualquier intento de alterar la institucionalidad democrática en Ecuador” y llamó a los “sectores políticos y sociales a evitar todo acto de violencia”.

La sombra de Lucio Gutiérrez

A lo largo del día Rafael Correa acusó en varias oportunidades al ex presidente Lucio Gutiérrez, depuesto en 2005, de estar detrás de la sublevación de la Policía en contra del gobierno. Incluso, el canciller Ricardo Patiño afirmó que mientras miembros del Ejecutivo eran atacados, los uniformados coreaban el nombre de Gutiérrez.

Desde Brasilia, el ex mandatario, quien propuso disolver el Parlamento y convocar a elecciones presidenciales anticipadas para resolver la crisis, se defendió de los señalamientos. Aseguró que rechazaba “las cobardes, las falsas, las temerarias acusaciones del presidente Correa” y que el propio Correa se había encargado de desatar el caos por comandar “un gobierno totalitario, abusivo, un gobierno corrupto, que no respeta los derechos de los ciudadanos”.


Reacciones

Alan García

Presidente de Perú

“Si dejamos pasar a los gorilas en este momento, la hora del gorilaje puede volver al continente”.


Sebastián Piñera

Presidente de Chile

“Me alegra que el presidente Rafael Correa haya sido liberado de donde estaba retenido contra su voluntad. Pero requerimos mucho más, requerimos que se restablezcan el orden constitucional, el estado de derecho y la democracia”.


Cristina Fernández

Presidenta de Argentina

“Por suerte la situación en Ecuador se encuentra por fin bajo control. Podemos celebrar el hecho de que Correa ha sido liberado. Se encuentra en buen estado”.


Hillary Clinton

Secretaria de Estado EE.UU.

“Urgimos a todos los ecuatorianos a que se unan y trabajen en el marco de las instituciones democráticas para alcanzar un restablecimiento rápido y pacífico del orden”.


Evo Morales

Presidente de Bolivia

“En la reunión de Unasur, Bolivia va a plantear que el viernes mismo todos los presidentes  nos traslademos a Quito a defender la democracia en Ecuador. Primero está la democracia”.


Celso Amorin

Canciller de Brasil

“El gobierno de Brasil expresa toda la solidaridad con el gobierno y la democracia de esa nación”.


Fidel Castro

Ex presidente cubano

 "El Presidente Rafael Correa se muestra firme e indoblegable. El pueblo está mucho más organizado. El Golpe a mi juicio está ya perdido",


Ban Ki-moon

Secretario General de la ONU

“Estoy profundamente preocupado por los acontecimientos de hoy en Ecuador. También estoy preocupado por el estado de salud y bienestar personal del presidente Rafael Correa”.


Nicolás Sarkozy

Presidente de Francia

“Damos nuestro pleno apoyo a Rafael Correa y condenamos los intentos de cambiar el orden constitucional”.