Misa en las tumbas

Pasa las horas al lado de Sandra, su secretaria. Sentado bajo una sombrilla que lo protege del sol y la lluvia, y quizá de un alma en pena que pueda escaparse entre los osarios y los mausoleos del Cementerio Central.

Monseñor Misael Santamaría, como figura en el letrero en el que ofrece sus servicios, da de comer a las palomas con migajas que pone sobre su mano y espera con paciencia a que un creyente solicite sus servicios sacerdotales. Misa rezada, $13.000; misa cantada con un músico, $18.000; misa cantada con dos músicos, $23.000. “Yo ofrezco una eucaristía al lado de la tumba, donde los familiares o los seres queridos deseen”, comenta el padre, lleno de mansedumbre. “Con guitarra y organeta, la de 23”, explicaría más tarde su secretaria, quien en esa especie de templo portátil apunta las citas de su jefe, el obispo Misael, fundador de la Iglesia Ecuménica de Colombia avalada por el Ministerio del Interior. Eso dice el cartel, justo por encima de los precios.

Entonces, el anciano de 72 años comienza su explicación, moviendo sus manos delicadamente, como queriendo conservar los vestigios de las migajas: “soy ecuménico porque busco la unión de todas las iglesias, serví durante 12 años a la Romana, pero ella no permite las misas por fuera de los templos”.

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