Se sumó… ¡y punto!

En discreta presentación, Colombia logró un empate en Perú y ahora piensa en Ecuador, rival del miércoles. Si bien Pinto adelantó que hará cambios en Quito, las lesiones de Zapata y Vélez alteran su idea inicial.

En las dos anteriores eliminatorias, la urgencia con que llegó la selección de Colombia a Lima se tradujo en seis puntos. El sábado  las matemáticas no acosaban tanto a los nuestros como sí a los locales y el empate que al final selló la confrontación terminó siendo un buen negocio para la tricolor.

Primero, porque sumar en el torneo premundialista siempre será valioso y más si es en condición de visitante, también porque se mantiene un invicto que para muchos puede ser anecdótico o una carga de presión extra, pero que sabiéndolo manejar, es una inyección anímica importante e igualmente se mantiene la diferencia con un rival que al comienzo pudo ser directo y ahora parece uno de los primeros relegados en el sueño de estar en Suráfrica 2010.

Obviamente el triunfo era mejor, pero no pudo ser porque en lo deportivo, aspecto que después del resultado sí debe entrar a analizarse, la tricolor evidenció una vez más las falencias mostradas en las primeras cuatro jornadas y que pese a los correctivos implementados por el seleccionador nacional, parecen acentuarse.

La principal de ellas tiene nombre propio: laterales. Nada nuevo en realidad, porque si algo le ha dolido a la selección es la pasividad en marca por los costados de la zaga. Fuese por izquierda o derecha, Perú llegó con facilidad y cada vez que levantó o cruzó el balón, generó zozobra. Y si a eso se le suma que Agustín Julio no estuvo tan seguro como en presentaciones anteriores, peor todavía.

Lo de Rubén Bustos y Estiven Vélez en el Monumental, en lugar de espantar dudas, terminó por multiplicarlas, porque si bien el primero en la pelota quieta es opción inmejorable y de hecho su pierna derecha generó una clara opción en el inicio del complemento, atrás no ofreció las suficientes garantías y constantemente perdió cuando Hidalgo o Vargas se proyectaron.

Pero si el lateral del Internacional de Porto Alegre perdió constantemente en el mano a mano, su colega por el otro costado no vio siquiera una y, para completar la infortunada presentación, tuvo que irse a los 28 minutos del segundo tiempo por una contractura muscular que le descarta desde ya para el juego del miércoles en el Atahualpa.

Ante dicha incapacidad, confirmada por el médico Germán Alberto Ochoa, el seleccionador nacional maneja desde el mismo sábado en la noche dos alternativas. Una de ellas la implementó en el propio gramado limeño, cuando mandó a Bustos al sector izquierdo y ordenó el ingreso de Camilo Zúñiga por sector diestro.

Pero como no querrá darle ventajas a los ecuatorianos, la otra opción sería mantener a Bustos en el sector derecho y utilizar al otro lateral izquierdo de la convocatoria, Elvis González, de bajo nivel en la reciente minigira europea frente a Irlanda y Francia.


A ese imprevisto, se sumó otro y también en el fondo. Cristian Zapata presentó fractura del seno maxilar izquierdo, tras la agresión de Paolo Guerrero, por lo que tampoco viajará a Ecuador. En principio, Pinto quería para el juego del miércoles recurrir a la pareja de centrales integrada por Aquivaldo Mosquera y el zaguero del Udinese, pero ahora deberá mantener a Wálter Moreno o recurrir a Pedro Portocarrero.

Igual, no todos los problemas están atrás, también en el medio, porque la línea de tres o simulada de cuatro, ya que Macnelly Torres si acaso hizo sombra en contadas ocasiones cuando quiso y pudo retrasarse unos metros, no fue el obstáculo suficiente para taponar la salida peruana.

Probables soluciones

El entrenador ya tenía claro que al disponer nuevamente de José Amaya, El Ringo era uno fijo para el partido de la sexta jornada eliminatoria y esa fue la razón por la cual el mediocampista de Nacional jugó todo el partido contra Francia en Saint Dennis.

Con ese confirmado regreso, es probable que el módulo en la mitad se modifique y disponer así de una marcada línea de cuatro, compuesta por  dos volantes centrales, apoyados por otro par en los costados. Amaya y Carlos Sánchez estarían por el centro, mientras Fabián Vargas y Freddy Guarín podrían mantenerse en la línea titular para apoyar por los lados.

Así el bogotano viniera de más a menos contra los peruanos, demostró en los primeros minutos que puede cumplir en esa función, mientras en el caso del jugador del Saint-Etienne, a diferencia de lo hecho en Lima, debería  tirarse a la derecha para imponer condiciones, como lo hizo durante varios pasajes el sábado.

¿Y adelante?

De decidirse por esa alternativa, el seleccionador se vería en la obligación de utilizar un solo punta, porque si quiere controlar la pelota, debería mantener a Macnelly Torres o contemplar la posibilidad de Giovanni Hernández para garantizar tenencia de pelota.

Al nuevo volante del Colo Colo le pesó una vez más la responsabilidad de ser titular y careció de la chispa que tanto efecto surtió contra Venezuela y Argentina en El Campín, cuando ingresó en el segundo tiempo y le dio a Colombia la claridad y profundidad que tanto necesitaba.

Sea Torres o Hernández el elegido, dentro de las tareas a cumplir también está la de ser ese nexo con el delantero que deberá tener aparte de movilidad, velocidad en el último cuarto de cancha. Y bajo esa premisa, Hugo Rodallega podría estar un escalón por encima de Edixon Perea, que no correspondió a las expectativas ofensivas, aunque la alternativa de Dayro Moreno no sobra y más si se juega a la contra.

De todas formas, Pinto aún tiene algunas horas para analizar, evaluar y decidir, pero lo podrá hacer con la tranquilidad que ofrece un rendimiento numérico aceptable, prioritario en la eliminatoria, ya que si bien Colombia sumó ahora una unidad en la capital peruana y no tres, en el pasado torneo premundialista no lo hizo en La Paz y en esta ocasión sí, por lo que el punto que hace falta lo debe sumar en Quito para que el empate contra Brasil y el triunfo sobre Argentina, cobren aún más importancia.