Bogotá, ciudad de violentos

Las localidades más peligrosas de la capital son, a su vez, las más deterioradas física y estéticamente, como Kennedy y Engativá.

Veintidós agentes de la Policía fueron culpables de violación, según Medicina Legal. El general Palomino, de la Policía Metropolitana, afirma que los índices de inseguridad han disminuido.

Ayer sábado, sobre el mediodía, cuatro jóvenes descendían del cerro de la Valvanera, en cercanías de Bogotá, donde habían llegado para conocer la iglesia. Al regresar, las turistas fueron interceptadas por cuatro hombres que las amenazaron con botellas rotas y luego de atracarlas e intimidarlas sexualmente, una de ellas, de 20 años, fue violada por los delincuentes.

Enero 5 de 2008

Un hombre mutilado fue encontrado dentro de una maleta ayer en la mañana, en el norte de la capital. Una de las hipótesis que maneja la Policía Metropolitana es que se trata de una guerra entre narcotraficantes. La maleta fue lanzada desde un carro Corsa Evolution, de color blanco, a la altura de la calle 70A con carrera 23, mientras la Policía los seguía. En el maletín se encontraron las extremidades del hombre.

Enero 23 de 2008

El jueves desapareció Guillermo Rivera Fúquene, presidente del Sindicato de Servicios Públicos de Bogotá. La última vez que lo vieron, dos patrullas y cuatro motos de la Policía lo interceptaron en un parque del barrio El Tunal. Iba trotando para el gimnasio y estaba a sólo una cuadra de su casa. Todavía no se tienen noticias de él.

Abril 22 de 2007 -15 de junio de 2007

Después de una noche de rumba, Evelyn Rivas abordó un bus para regresar a su casa. Sólo se volvió a tener noticias de ella 12 horas después, el sábado 15, cuando apareció, desnuda y sin vida, en un pastizal cercano a La Candelaria, en el barrio Girardot. La mataron a puñaladas. Rivas, de 27 años de edad, se dedicaba a la producción de eventos musicales.

15 de junio de 2008

Alexánder Cristancho, hincha del Santa Fe, murió después de haber recibido varias heridas con arma blanca, a la salida del partido entre Santa Fe y América. Su madre asegura que a su hijo lo atacaron una veintena de hinchas del equipo vallecaucano. Según la Policía, la muerte se habría presentado en una riña por 20 mil pesos. El presunto asesino, de 17 años de edad, quien fue puesto a disposición de la Fiscalía, manifestó que la pelea empezó porque la víctima supuestamente le había quitado el dinero.

22 de junio de 2008

Cada uno de estos atroces casos le dejó diversas lesiones de por vida a su víctima. Lesiones psicológicas. Lesiones físicas, lesiones morales. Algunas, como Evelyn Rivas, murieron con varias decenas de cuchilladas en su cuerpo. La joven fue violada y ultrajada luego de subirse en uno de los 300 buses de la muerte que circulan por Bogotá después de las 12 de la noche, sin que ninguno de los 50 policías destinados a vigilarlos los sancione por ir con las luces apagadas, a más de 100 kilómetros por hora o sin documentación.

Otra, la extranjera del cerro La Valvanera, contó su historia por radio, y el poder de los medios hizo que en menos de 24 horas los culpables de su violación fueran arrestados. A  José Enrique Medina Rodríguez, alias ‘Yeyo’; Carlos Henry Abril Adames, alias ‘El Jefe’; y Luis Eduardo Hernández, quienes fueron hallados responsables de los delitos de secuestro simple, acceso carnal violento agravado, acto sexual violento agravado y hurto calificado agravado, los condenaron a 17 años de prisión.

La concejal Gilma Jiménez, entre otros, pide que este tipo de crímenes, por lo menos a menores de 14 años, sea castigado con prisión perpetua. Tres años atrás sugirió que a los violadores deberían reseñarlos en un muro de la infamia. La medida jamás fue adoptada.

El alcalde de Bogotá Samuel Moreno aseguró que su administración está trabajando contra el flagelo de la inseguridad  y que” no habrá ni un minuto de descanso en la lucha contra el crimen” . La Policía suele decir  que con 40 mil efectivos, le es imposible vigilar a una ciudad con más de siete millones de habitantes, y asegura, por intemedio de su comandante metropolitano, Rodolfo Palomino, que la inseguridad ha disminuido.

 “No se puede hablar de un aumento en la inseguridad. A través de varios operativos que hemos realizado hemos logrado disminuir varios indicadores de alto impacto en la ciudadanía: el hurto de vehículos ha disminuido 10%, eso es 149 carros robados menos; las lesiones han bajado 38%, el hurto a residencias se ha reducido en 44%. Así mismo, tenemos cifras altas de incautación de armas blancas y armas de fuego. Antes, el promedio de decomiso de las primeras era de 280-350 armas, ahora es superior a 370. Sólo ayer incautamos 520 armas blancas.

 Por día estamos capturando entre ocho y 12 personas por porte ilegal de armas. Así mismo, las localidades donde se han mejorado los niveles de seguridad y convivencia son Chapinero, Usaquén, Fontibón, Teusaquillo e incluso algunos sectores de Suba y Ciudad Bolívar”.

Un año atrás, el exalcalde Enrique Peñalosa argüía que si un delincuente ve una ventana de vidrios quebrados, ubicada en una casa deteriorada y en un barrio miserable, lo más probable es que elija atacar allí. Su teoría fue llamada La teoría de las Ventanas Rotas, y fue elaborada por James Q. Wilson y George Kelling a finales de los 60. Se basaba en la premisa de que el crimen es el resultado inevitable del desorden.

 Estos criminólogos encontraron que los delincuentes prefieren actuar donde  impera el  descuido, la suciedad y el maltrato a los bienes públicos. Una ventana rota en un edificio, si no era reparada pronto, era el preludio para que todas las demás fueran pronto dañadas.

Para refrendar la teoría, se podría decir que los barrios más peligrosos de Bogotá, de acuerdo con informaciones del Instituto de Medicina Legal,  son Kennedy, Santa Fe, Ciudad Bolívar, Engativá, Suba, Rafael Uribe, Los Mártires y San Cristóbal,  que a su vez,  son los más descuidados, centros de narcotráfico, venta ilegal de armas, escuelas de sicariato, etc.

En Bogotá, “La vida no vale nada”, como decía la ranchera de José Alfredo Jiménez. Hace una semana, un reporte de Mercer la ubicó como una de las siete más peligrosas del mundo, y la más violenta de Latinoamérica. Las calles se fueron transformando, desde finales de los 70 en una seria amenaza contra la vida, honra y bienes de sus ciudadanos. La noche se volvió un peligro de muerte. El año pasado, dice Medicina Legal, hubo 20.232 violaciones sexuales en el país (Más de tres mil a hombres de todas las edades, y 16.993 a mujeres), a una rata de 55.4 por día. Es decir, dos por cada hora. El 40 por ciento ocurrió en Bogotá. Los agresores, según la misma investigación,  son vecinos, amigos o familiares en su mayoría. En 22 casos, los mismos policías fueron hallados culpables del delito sexual.  

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