Clamor y canto vallunos por la paz

Más de 400.000 personas salieron a las calles de la capital del Valle para rechazar el secuestro.

La cita con la libertad empezó en Cali a las ocho de la mañana. Los ánimos de los caleños, que se concentraron inicialmente en la Plaza de San Francisco, en el centro de la ciudad, no se opacaron por la llovizna que caía a esas horas. Minutos después, desplazándose por las principales calles de la capital del Valle, más de 400.000 personas se unieron para pedir a voces la liberación de los cautivos, especialmente del ex diputado del Valle Sigifredo López, por quien su madre clamó desde el municipio de Pradera.

Hacia las 11 de la mañana los caminantes ocuparon la plazoleta del CAM para esperar a los siete grupos musicales que se presentaron en el sitio. Y con emotivas palabras, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, al darles apertura a la jornada cultural y a los actos mismos contra el secuestro, resaltó la importancia de este tipo de manifestaciones: “Esto da cuenta del espíritu de solidaridad de los caleños con todo lo que pasa en el país. No nos podemos dejar doblegar por la violencia”.

Con el himno nacional, a cargo de los niños de Batuta, se dio inicio a la jornada artística. Después se dio paso a la orquesta sinfónica infantil Notas de paz. Algunos de los asistentes al Gran Concierto Nacional decidieron no ir a la marcha para coger el mejor puesto del evento, cerca de la tarima. “La música clásica que tocaron los niños al principio (Batuta y Notas de paz) estuvo bien, pero queremos algo más de ambiente, queremos salsa y música del Pacífico”, comentaba Diana Gómez, una joven que se encontraba justo en frente de la tarima.

Y como si la hubiesen escuchado, los anfitriones del evento anunciaron la llegada del maestro Gualajo, quien con su canción Tranquilito puso a bailar a los caleños. La letra que compuso el maestro la entonó la primera voz del grupo, Ezequiel Sinisterra, quien puso a los asistentes a repetir una y otra vez el significativo coro de su canción: “Quiero vivir tranquilito no más, quiero que no tengamos más penas”.

Después siguieron los grupos Ancestros, el compositor Toño Barrio, los bailarines de salsa Swing latino y, finalmente, el más esperado de la tarde, Andrés Cepeda. Minutos antes de hacer su aparición, el bogotano confesó que este hecho debía servir para replantear el compromiso de los artistas con el país. Las notas de la canción que compuso especialmente para esta ocasión, Menos mal existe la música, fueron dedicadas a los secuestrados. Y afirmó el artista: “No importa si la guerrilla no se da cuenta, el mensaje es para que los secuestrados sepan que los artistas los recordamos siempre”.

Con sus conocidas baladas, este intérprete cerró una jornada inolvidable, donde los caleños, al igual que lo que se leía en sus camisetas, se unieron en una misma consigna: “No más secuestro, libérenlos ya”. La misma consigna que se escuchó en los distintos municipios del Valle del Cauca, uno de los departamentos más golpeados por el flagelo del secuestro. De ahí que la presencia multitudinaria de vallecaucanos en las calles para sumarse a esta jornada histórica, constituyeron una muestra del mandato de una sociedad que quiere vivir en paz y en libertad.

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