De testigo relevante a indagado

La Fiscalía puso fin a los choques entre la Corte Suprema y la Presidencia, causados por un confeso ‘para’. El ente investigador concluyó que el magistrado Iván Velásquez Gómez no obró irregularmente. Caso ‘Tasmania’ fue un montaje orquestado por abogado del paramilitar y el ‘Tuso’ Sierra.

Casi un año después de ocurrido el escándalo judicial del caso Tasmania, por las presiones que supuestamente estaba haciendo un magistrado de la Corte Suprema de Justicia a un procesado por paramilitarismo para que testificara contra el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, el jueves la Fiscalía se pronunció concluyendo que no hubo tales irregularidades y que lo que se hizo fue un montaje para desacreditar al alto tribunal de justicia.

En consecuencia, libre de toda sospecha y absuelto de todo cargo quedó el magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia y principal investigador de la parapolítica, Iván Velásquez Gómez, en tanto que el ente investigador dispuso abrir investigación penal por el delito de falso testimonio contra los involucrados en el montaje contra Velásquez, incluido el propio Tasmania, quien recientemente se retractó de su primera declaración.

Este extraño episodio, del cual aún no se conocen todos sus pormenores, se originó hacia agosto de 2007, cuando el abogado Sergio Augusto González, quien apoderaba al confeso paramilitar José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania, contactó a varios investigadores del CTI de la Fiscalía con el argumento de que su cliente tenía valiosa información por aportar en las investigaciones de la parapolítica y quería rendir su testimonio ante los magistrados de la Corte Suprema.

Los investigadores del CTI notificaron al magistrado auxiliar Iván Velásquez sobre lo sucedido, y él, como coordinador del equipo investigador de la parapolítica, fue autorizado por la Corte Suprema de Justicia a desplazarse a Medellín para escuchar el testimonio de Tasmania. Lo hizo el lunes 10 de septiembre con la magistrada Luz Adriana Camargo para concretar el encuentro entre los juristas y el procesado  en el Palacio de Justicia de la capital antioqueña.

Según trascendió después, en su calidad de acusado de conformar grupos armados ilegales en el suroeste de Antioquia, hecho por el cual fue capturado el 3 de enero del 2005, alias Tasmania se mostró acucioso en revelar detalles sobre el actuar del paramilitarismo en Andes, Betania y Concordia. Cuando los magistrados aclararon que ellos no eran competentes para recibir esa información, el sujeto súbitamente dijo conocer un problema del presidente Álvaro Uribe.

Y enseguida se despachó diciendo que él sabía de un problema que había tenido el Jefe del Estado con el comandante


paramilitar del sudoeste antioqueño Alcides Durango, alias René. Según el magistrado Velásquez, él le insistió en que sólo le interesaba información sobre congresistas y el encuentro concluyó. Sin embargo y para sorpresa del investigador de la Corte Suprema, a las 24 horas lo llamó el propio presidente Uribe Vélez para averiguar por el episodio judicial.

Ese martes 11 de septiembre, el presidente Uribe le preguntó al magistrado Velásquez si eran ciertas las declaraciones de un desmovilizado que supuestamente lo involucraba en un hecho contra un tal René. El magistrado Velásquez contestó que no existía ese testimonio y que de ser cierto le daría el trámite correspondiente. Ese mismo día Velásquez informó lo sucedido a los integrantes de la Sala Penal de la Corte. Lo que ellos no sabían era que el tema ya tenía otro ingrediente.

El mismo martes 11 de septiembre, Tasmania  envió una carta al presidente Uribe en la cual sostuvo que el magistrado Velásquez le había ofrecido beneficios judiciales si testificaba contra él y contra el ganadero Ernesto Garcés Soto, por un supuesto atentado contra el jefe paramilitar René. Y que igualmente lo había hecho para que lo hiciera contra el senador Mario Uribe. Quince días después, la Corte Suprema citó en indagatoria al senador Mario Uribe y al transcurrir otros quince se destapó el escándalo.

El lunes 8 de octubre, la Casa de Nariño expidió un comunicado en el cual denunció que según una diligencia aportada por alias Tasmania, éste había sido contactado por funcionarios del CTI de Antioquia y delegados de la Corte Suprema de Justicia para que acusara al presidente Álvaro Uribe y a otros ciudadanos, “como autores intelectuales del atentado contra el jefe paramilitar Alcides de Jesús Durango, alias René, en 2003, a cambio de beneficios para él y para su familia”.

Acto seguido, el comunicado dio cuenta de que la persona que supuestamente había ofrecido los beneficios a Tasmania había sido Iván Velásquez. Por eso, el presidente Uribe le pidió a la Fiscalía General de la Nación que hiciera total claridad sobre las circunstancias que habían rodeado ese extraño episodio. Ese mismo día, el fiscal Mario Iguarán comisionó a uno de sus delegados para emprender las averiguaciones sobre lo sucedido frente al extraño caso Tasmania   .

Durante varios meses se especuló sobre lo ocurrido en este caso, al tiempo que se presentaban toda clase de dificultades en desarrollo del accidentado proceso de paz entre el Gobierno y los grupos de autodefensa. Una secuencia de nuevos escándalos que terminó abruptamente el 13 de mayo de 2008, cuando en la madrugada fueron extraditados a Estados Unidos los principales jefes del paramilitarismo, entre ellos Juan Carlos Sierra, alias El Tuso, de quien ya se rumoraba estaba involucrado en el extraño caso Tasmania.

Y los rumores terminaron por confirmarse un mes después, cuando el propio magistrado Iván Velásquez, en uno de sus viajes a Medellín, se entrevistó con el jefe paramilitar Iván Roberto Duque , quien le hizo saber que Tasmania       estaba dispuesto a contar la verdad. Entonces, en una diligencia que duró dos horas y que se hizo oficialmente ante el magistrado de la Corte Suprema, el paramilitar se retractó de lo dicho y manifestó que todo fue un montaje impulsado por su abogado Sergio González y por el narcoparamilitar extraditado a Estados Unidos Juan Carlos Sierra.

Con estos elementos de juicio, no le quedaba a la Fiscalía otra opción que proceder, y en consecuencia lo hizo ayer para


dejar en limpio la conducta del magistrado Iván Velásquez Gómez y ordenar que se investigue al abogado Sergio González, al propio Tasmaniay al testigo Edwin Guzmán por falso testimonio, al maquinar un montaje encaminado a desprestigiar al principal arquitecto de las investigaciones de la parapolítica en la Corte Suprema de Justicia.

‘El Tuso’ estuvo detrás de la denuncia

La información que tienen las autoridades de Juan Carlos Sierra, alias El Tuso, quien habría estado detrás de la denuncia contra Iván Velásquez, lo señala como a un delincuente que comenzó como la mayoría de sicarios y capos mafiosos en el departamento de Antioquia: robaba carros y vendía armas en el mercado negro.

Nacido en el municipio de Andes, el 15 de abril de 1966, su situación de exclusión y miseria le sirvieron de excusa para integrarse a organizaciones criminales. En ese proceso se convirtió en uno de los protegidos de Diego Murillo, alias Don Berna, y sus acciones se concentraron en la llamada ‘Oficina de Envigado’. Tras la muerte de Pablo Escobar y las alianzas que había generado para acabar con su reinado de terror, Don Berna afianzó sus relaciones con las autodefensas, y Carlos Castaño y El Tuso se volvieron amigos.

Al parecer en la mesa de Ralito, en 2004, muchos se sorprendieron, incluido el propio presidente Álvaro Uribe, quien aseguró que se trataba de un narcotraficante puro. El Tuso habría pagado a Murillo $3.000 millones por el bloque Héroes de Granada. Fue extraditado el 13 de mayo pasado.

Un magistrado ejemplar

Abogado de la Universidad de Antioquia, Iván Velásquez Gómez ha sido un funcionario judicial a carta cabal. Se inició como escribiente en un juzgado de Medellín y luego fue auxiliar de un juez superior de la misma ciudad. A principios de la década de los 80, empezó a litigar en derecho público y sus cátedras en diversas universidades se hicieron célebres.

Posteriormente, Velásquez Gómez asumió la dirección del Colegio Antioqueño de Abogados, donde promovió trascendentales debates en defensa de los derechos humanos. Años después, fue designado Procurador de Antioquia, una gestión que lo dimensionó a nivel nacional, a tal punto que fue delegado como director regional de Fiscalías de Medellín.

Fue una época de mucho trabajo, pues Iván Velásquez fue determinante en muchas investigaciones contra actores armados ilegales. En 1999 dejó el cargo y un año después viajó a Bogotá, donde asumió como magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia. En calidad de tal, ha sido el hombre clave en las investigaciones por el escándalo de la parapolítica.

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