Democracia y uribismo

La encuesta consultó también las opiniones de los ciudadanos sobre la democracia y la guerrilla, comparando la actualidad con lo que se pensaba hace 10 y 20 años atrás.

Hoy, 6 de cada 10 colombianos piensan que la democracia funciona bien en el país, aunque hay un buen grupo de ciudadanos, el 23%, que cree que en ciertas situaciones es preferible tener un gobierno autoritario que uno democrático, y a un 25% no le importa tener un gobierno democrático o uno no democrático.

Un 57% ve en el presidente Uribe a alguien que quiere mantener la democracia, pero un 31% cree que está tratando de establecer un sistema político autoritario. Y en cuanto a las Farc, si hace 10 años el 70% de los colombianos las veía como “simples delincuentes”, hoy el 64% las define como “una organización terrorista” y el 25% como “una agrupación insurgente tratando de tomar el poder por la fuerza”.

Colombia hace más de 20 años: la democracia asediada

Hace más de 20 años, en noviembre de 1985, el país se convulsionaba por la toma del Palacio de Justicia por parte de un grupo de guerrilleros del M-19. El hecho sucedía sólo unos meses después de que ese grupo subversivo rompiera un cese al fuego porque, según ellos, el gobierno del presidente Belisario Betancur había incumplido los acuerdos de paz firmados el 24 de agosto de 1984. La intención de la toma del Palacio era enjuiciar al Presidente en ese recinto.

A la incursión del M-19, que se inició hacia las 11:40 de la mañana del 6 de noviembre, le siguió una fuerte reacción de la Policía y el Ejército, que rodearon el edificio e iniciaron una operación de retoma del mismo. Los hechos culminaron 28 horas después, dejando un saldo de más de 100 personas muertas, entre ellos 11 magistrados. 11 personas más también fueron consideradas como desaparecidos al no conocerse su paradero.

El ataque y la contraofensiva de la Fuerza Pública, con los resultados conocidos, produjeron en los días siguientes una crisis política de efímeras repercusiones, porque justo al cumplirse una semana de la cruenta toma y recuperación del Palacio de Justicia, el país se vio golpeado por la más lamentable tragedia natural de su historia: la desaparición del municipio de Armero y la consecuente muerte de más de 20.000 habitantes, por una avalancha causada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz.