“El Presidente no tenía por qué comprar votos”

Manuel Cuello Baute, actualmente condenado por la justicia por el delito de cohecho, se defiende. Dice que nunca se reunió con Medina y que es falso que durante su gestión se nombraran recomendados de ella. Asegura que Yidis Medina, uno de sus amigos y Mauricio Pimiento fueron los que ‘conspiraron’ para tumbarlo.

En sus múltiples declaraciones ante la justicia, la ex parlamentaria Yidis Medina no sólo puso en problemas al ex ministro Sabas Pretelt o al actual ministro de Protección, Diego Palacio. También sostuvo que el ex superintendente de Notariado y Registro Manuel Cuello Baute hoy condenado por la justicia por el delito de concusión también participó en toda la ‘vuelta’ de las prebendas entregadas por el Gobierno a ella por su voto favorable a la reelección.

En esencia, Yidis sostuvo que durante la gestión de Cuello Baute fueron nombrados dos notarios por recomendación de ella, aun cuando no cumplían los requisitos, y que se le entregó una notaría a Teodolindo Avendaño que después fue comprada por el actual notario Luis Camilo O’Meara.

En entrevista con El Espectador, el ex superintendente Manuel Cuello Baute le mostró los dientes a Yidis. Dice que es una mentirosa, que él no tuvo nada que ver en las supuestas prebendas que denuncia y que el Gobierno no tenía necesidad de ‘comprarle’ el voto a la ex parlamentaria.

¿Usted conoce a Yidis Medina?

Por referencias. Nunca he hablado con ella. En alguna ocasión estuvo en la Superintendencia solicitando una audiencia conmigo, pero no la pude recibir por razones de agenda.

Según ella en la Superintendencia se nombraron varios de sus recomendados como ‘pago’ a su voto de la reelección...

La Superintendencia no designa notarios, eso es función del Gobierno. La Superintendencia es la que los vigila.

Yidis dice que usted fue nombrado en la Superintendencia para garantizar que las cuotas burocráticas de ella efectivamente ingresaran a la entidad, como la notaria Sandra Patricia Domínguez. ¿Qué opina?

La señora Medina nada tiene que ver en mi nombramiento. Yo venía trabajando con el doctor José Félix Lafaurie como superintendente delegado. Cuando me nombraron en agosto de 2004, yo tenía más de tres años en la Superintendencia y más de siete años en carrera administrativa. Me parece descabellado que diga que tuvo que ver con mi designación, porque no la conozco ni quisiera conocerla.

¿Cómo fue el episodio del nombramiento de la señora Domínguez como notaria, quien, según Yidis, fue su recomendada?

El Gobierno actuó con transparencia en ese caso. El Gobierno no designa notarios por recomendaciones de nadie. La preocupación del Gobierno no es la designación de un ciudadano como notario, sino la prestación del servicio público. Entonces, cualquier ciudadano que cumpla los requisitos puede ser notario.

 Nadie puede decir que le ha recomendado una persona al Gobierno, porque además el Gobierno no tiene necesidad de hacer eso.

Pero se dice que las notarías las maneja como quiere el Presidente.

En la medida en que presten un servicio y éste le llegue a la ciudadanía, sí.

Volvamos al tema de la notaria Domínguez. Dice Yidis que esta señora no cumplía los requisitos para ser notaria y que el Gobierno “le buscó la comba al palo” para poder nombrarla en compensación al voto de la reelección. ¿Usted sabe algo de eso?

Nunca conocí una sola actuación irregular del Gobierno en esa materia. Ni en el caso de la señora Yidis Medina ni en ningún otro caso puedo afirmar que alguien hubiera estado detrás del nombramiento de un notario. Eso no es cierto.

Yidis también dijo que esta señora Domínguez estuvo con ella en la Casa de Nariño hablando con Bernardo Moreno y con Sabas Pretelt, que la llevó personalmente a la Superintendencia a hablar con usted, y que dicha cita fue convenida por el propio Sabas y su viceministro Angarita. ¿Eso fue cierto?

Yo a Sandra Domínguez la conocí en un foro de notarios en el Hotel Tequendama. En este caso Yidis está mintiendo.

¿Sabas Pretelt y Hernando Angarita sacaban citas con usted para que atendiera potenciales notarios que después serían nombrados?

Eso no tiene sentido, porque el superintendente recibe notarios designados, no candidatos a notarios. Eso no es cierto.

¿Usted habló en alguna ocasión con alguien de la Casa de Nariño sobre la señora Yidis Medina y su apetito burocrático en la Superintendencia?

Ni en el caso de Yidis Medina ni de ningún otro parlamentario tuve yo charlas con algún funcionario del Gobierno sobre esos asuntos.


Yidis asegura que la notaria que ‘puso’ tuvo que salir rápido de la Notaría Segunda de Barrancabermeja porque tuvo líos con el manejo tributario. ¿Qué sabe de eso?

Como superintendente ordené visitas a los notarios de Santander y recuerdo que al unísono les expedí una circular haciéndoles un llamado de atención sobre el incumplimiento de normas tributarias.

Sostiene Yidis que una vez sale la señora Domínguez de la notaría, ella recomienda nuevamente a otra persona: María Lucely Valencia, quien fue nombrada...

Es que el superintendente no designa notarios. Lo que a mí me consta es que cuando se me notificaba una designación de notarios era porque habían cumplido todos los requisitos del Gobierno.

Yidis contó que no sólo impuso a su recomendada en dicha notaría, sino que además en esa notaría trabajaban varias familiares de ella. Todo indica que esa notaría sí era de ella...

Es que los funcionarios de las notarías no son funcionarios del Gobierno. Ellos son del resorte del notario y a ellos no se les aplica el régimen de servidores públicos.

Pasemos al tema de la Notaría 67 de Bogotá. Según Yidis, ésta le fue regalada a Teodolindo Avendaño por parte del Gobierno. Y dicha ‘transacción’ también se habría hecho durante su gestión.

Las notarías que se crean no se crean por caprichos, sino por estudios de las oficinas de planeación de la Superintendencia. El estudio que se hizo para Bogotá recomendó la creación de notarías, y las que se crearon no son suficientes aún. La creación de notarías no se hace por razones políticas.


Pero dice Yidis que esta notaría se le entregó a Teodolindo Avendaño y después fue comprada por el actual notario, Luis Camilo O’Meara.

He venido a conocer por la prensa ese tipo de situaciones.

De hecho, Yidis manifestó que el Gobierno creó 13 ó 14 notarías para pagar los favores de la reelección.

No es cierto. En su momento a la Superintendencia lo que le interesó fue que se crearon unas notarías con base en estudios serios y que quienes se designaron en esos despachos cumplían los requisitos.

¿Por meritocracia?

Cumplían los requisitos.

En los pagarés que aportó como prueba Yidis Medina de las consignaciones a Teodolindo aparece el señor Milton Contreras, quien trabajaba en la Superintendencia. ¿Cómo se explica eso?

Él fue funcionario de la Superintendencia y se desempeñaba como coordinador de un grupo que manejaba temas de poca relevancia. Con él yo mantuve una relación distante por alguna situación conflictiva.

Y este señor era cercano a Yidis Medina, según reveló la misma ex congresista en reciente entrevista.

Si ella lo dice, por algo será.

¿Entonces Contreras era cuota de Yidis?

Todos estos hechos los he venido conociendo a través de los medios de comunicación dentro del desenvolvimiento propio de las actuaciones judiciales, pero no tengo ni idea de qué tipo de relación tenían ellos.


¿Supo usted del rumor de que la Notaría 67 le fue entregada como recompensa a Teodolindo y luego fue vendida al señor O’Meara?

Ese tipo de situaciones vine a conocerlas ahora por informaciones de los medios.

¿Conoce al notario O’Meara?

Lo conocí personalmente en un foro en el Hotel Tequendama porque se me presentó como notario y en su momento se revisaron los requisitos y los cumplía.

¿Nunca conoció de pagarés ni de otras irregularidades?

No.

No es la primera vez que Yidis lo enloda a usted. El zar anticorrupción, durante la audiencia pública en su proceso por concusión, señaló que Yidis Medina y Mauricio Pimiento fueron los congresistas que llevaron a Palacio varias grabaciones comprometedoras suyas, lo que derivó en su salida de la Súper y un proceso judicial por el que usted fue condenado.

Yo vine a conocer dentro de mi proceso judicial, cuando declaró el doctor Rodrigo Lara, que esta señora Medina, con el señor Milton Contreras y el senador Mauricio Pimiento, comenzaron a llevar documentos anónimos y grabaciones que terminaron siendo falsos. Sería importante saber qué pretendían al buscar mi caída.

Pero sí esas grabaciones y pruebas eran falsas, ¿entonces por qué lo condenó la justicia?

Estamos apelando esa sentencia.

Si lo que Yidis Medina dice son mentiras, como usted asegura, ¿cuál cree que es su intención al involucrar a miembros de la Casa de Nariño y otros altos funcionarios públicos en sus declaraciones?

Esa es una respuesta que tendrá que darle en algún momento a la opinión pública. En lo que a mí corresponde, simplemente he acudido a las autoridades judiciales cada vez que he sido requerido. Se me inició un escándalo con unas grabaciones que resultaron falsas.

De hecho, ese proceso arrancó con unas entrevistas a un notario que después dice cómo él hizo parte de una sociedad criminal con otros ex funcionarios de la Súper para tumbarme por razones políticas. Uno de esos ex funcionarios que quería sacarme se llama Milton Contreras, el amigo de Yidis Medina.

Defina a Yidis Medina.

Ella me recuerda mucho a Eróstrato, que era un efesio que para inmortalizar su nombre incendió el templo de la diosa Artemisa.

¿Usted puede jurar que durante su gestión nunca se aceptó a ningún notario por recomendación?

No solamente le juro, sino que además me consta que los notarios designados fueron bien designados.

¿Usted cree que el Gobierno tenía necesidad de entregar prebendas para garantizar la reelección?

Le devuelvo la pregunta: ¿Usted cree que un presidente como Uribe, con la popularidad que tiene, necesitaba de eso?

Necesitaba del voto de Yidis...

Necesitaba del voto del Partido Conservador y el Partido siempre estuvo con el Presidente.

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