El regreso del cacique

Los rumores en la Casa de Nariño hablan de más cambios en el gabinete 
del presidente Uribe en los próximos días. Se dice que Jaime Bermúdez,
actual embajador en Argentina, relevaría a Fernando Araújo en la
Cancillería.

A Fabio Valencia Cossio, el nuevo ministro del Interior y Justicia, sus seguidores y amigos lo defienden con ímpetu y sus opositores lo califican como un “politiquero y puestero”. Sin embargo, todos le reconocen su inagotable capacidad de trabajo y hasta coinciden en describirlo como un “animal político” y uno de los caciques electorales más importantes en la historia de Antioquia y del país.

Lo cierto es que su llegada al Ministerio —un rumor que se escuchaba desde hace por lo menos un año—, se da en un momento clave, cuando una Comisión de Ajuste Institucional tiene la misión de estructurar una reforma constitucional que resuelva la crisis política que afronta el país, el Congreso naufraga en una tormenta de ilegitimidad e incredibilidad y en la calle se siguen recogiendo firmas para un referendo que avale una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe.

Valencia Cossio, un dirigente antioqueño sagaz y curtido —ex presidente del Congreso, ex embajador en Italia, negociador de paz y quien hasta ayer se desempeñaba como asesor presidencial para la competitividad—, inició su carrera política en 1970, a los 22 años, en la campaña presidencial de Misael Pastrana Borrero, y poco a poco fue escalando peldaños hasta convertirse en el más grande elector de su departamento y de gran parte de Colombia.

Su amigo personal, y hoy senador Alfonso Núñez Lapeira, recuerda cómo fue ese comienzo: “Él entró al Directorio Conservador y dijo: ‘Mire, yo quiero ayudar’. Le preguntaron qué sabía hacer y contestó que lo pusieran a hacer cualquier cosa. Le dijeron: ‘Mire, aquí están estos afiches, hay que pegarlos’. Y él lo hizo”. Cuatro meses después era ya secretario de debate de la campaña de Pastrana en Medellín y luego pasó a ser secretario del Directorio Conservador Departamental, al tiempo que terminaba sus estudios de abogado en la Universidad de Antioquia.

En 1982, Fabio Valencia Cossio fue elegido representante a la Cámara y dos años después asumió la vicepresidencia del Directorio Nacional de su partido, siendo reelecto representante en 1986. Dentro del conservatismo, militó en el llamado ‘Progresismo’ con la tutela de J. Emilio Valderrama y, a la muerte de éste, se dedicó a orientar ‘Coraje’, una de las tantas vertientes que en los años 80 se desprendieron de allí.

En 1988, Valencia Cossio llegó a la presidencia de su Partido y en las elecciones de diciembre de 1991, después de la Asamblea Nacional Constituyente, salió elegido senador. Para entonces, ya su poder e influencia en la política de Antioquia habían crecido de tal manera que se dio a la tarea de impulsar la carrera de su hermano Ramiro y de su amigo Juan Gómez Martínez. De esa época, precisamente, se conoce la agresión del hoy presidente Álvaro Uribe, quien aspiraba a la Gobernación del departamento y con puños de por medio denunció supuestas irregularidades de Valencia Cossio en el conteo de los votos, el 30 de octubre de 1994 en las mismas instalaciones de la Registraduría en Medellín.

En 1994 y 1998, el hoy nuevo Ministro del Interior y Justicia fue reelegido en el Senado, obteniendo esta tercera vez la segunda votación más alta del país, detrás de Íngrid Betancourt. En el juego presidencial de ese entonces, Valencia Cossio apoyó la precandidatura conservadora de Juan Camilo Restrepo, apartándose del favorito Andrés Pastrana. Sin embargo, a pesar de ser derrotado en la Convención Conservadora, el liderazgo mostrado le dio alas para llegar a la presidencia del Senado para el período 1998-1999.

En el gobierno Pastrana, asumió un gran protagonismo en el proceso de paz del Caguán y, tras el fracaso de las negociaciones, renunció a su curul en el Senado y se fue a Italia como embajador. Después de permanecer tres años en Roma, regresó al país en 2005 convertido al uribismo y fue designado entonces Consejero Presidencial para la Competitividad. Ahora, en un momento crucial, llega al Ministerio del Interior y Justicia para comenzar a recuperar el espacio perdido en el escenario político nacional y convertirse en protagonista de primer orden en el debate electoral que se avecina, con reelección o sin ella de por medio.