Entre reformas y atrasos

El 25 de agosto de 2006, el presidente Uribe anunció la liquidación del Instituto de Seguros Sociales, ISS, para reemplazarlo por una entidad pública de aseguramiento en salud, pensiones y riesgos profesionales.

Para concretar el anuncio se propuso crear una nueva EPS, en la que tomaran parte las cajas de compensación, con una participación del 50%, más una acción. El otro socio sería la empresa estatal La Previsora S.A., con el 50%, menos una acción.

El proceso para ponerla en funcionamiento tardó más de año y medio, tuvo tres aplazamientos y apenas entró en operaciones hace un mes. La licencia de funcionamiento estaba lista desde febrero de 2007, para 2,5 millones de afiliados. Según había dicho el ministro Diego Palacio en el momento del anuncio, el proceso de constitución de la nueva EPS no iba a demorar sino seis meses.

De igual manera, sobre el Ministerio de Protección Social recae la responsabilidad de la liquidación de las Empresas Sociales del Estado (ESE), hospitales y centros de salud, muchas de las cuales ha sido necesario asumir con participación de la fuerza pública, durante los fines de semana. El propósito es que estos organismos entren a ser operados por entidades con experiencia en el sector como las universidades y las cajas de compensación.

Algunas sí han sido entregadas a estas instituciones, pero otras continúan en un dilatado proceso, administradas en la transición por Caprecom, una institución del Estado que demostró incapacidad para el manejo hospitalario y que tiene muy poca presencia en las regiones. Saúl Peña, presidente del sindicato del Instituto de Seguros Sociales había advertido que hacerlo era “poner un moribundo a que manejara a un enfermo”.

En cuanto a las pensiones, hoy se adelanta la creación de Colpensiones, entidad que administrará los aportes de 1,9 millones de cotizantes. Sin embargo, se trata de un proceso que se ha dilatado varios meses y del cual no existe claridad sobre cómo va a operar y en qué condiciones. También está pendiente el tema de riesgos profesionales, que se supone debe quedar definido este año para que quede en manos de La Previsora Vida.

Y sobre la decisión de reestructurar la ARP, ha sorprendido a los especialistas porque la actividad ofrecía buenos resultados económicos. Hoy, la Administradora de Riesgos Profesionales del ISS muestra liquidez y solvencia económica; por eso no se entiende que una empresa rentable vaya a ser asumida por una empresa pequeña de apenas 100 mil afiliados.

Temas relacionados
últimas noticias