Infraestructura vial: en fase terminal

El estado de las carreteras de Villavicencio y La Línea es apenas el reflejo de la situación crítica vial. Más competencia del Gobierno  y prontas acciones piden empresarios y gremios afectados.

El fantasma de la avalancha de Quebradablanca, que sepultó a más de 300 personas en 1974, está asustando nuevamente a los habitantes de Puente Quetame, en la vía que comunica a Bogotá con los Llanos Orientales. Y la causa es la misma que hace 30 años: el invierno. El mismo que el pasado lunes provocó la constante caída de piedras, lodo y fango, formando una masa de 30 mil metros cúbicos de tierra que provocó la muerte de cuatro personas, heridas a otras once y ayer, tras un nuevo alud de tierra, dejó bloqueado este corredor vial en el que, sumas más, sumas menos, ya hay parqueados más de mil vehículos a lado y lado de la carretera.

Son tres kilómetros de filas de carros en los que los usuarios de buses, camiones y automóviles esperan expectantes las labores de limpieza y remoción de escombros, mientras viven con la zozobra de la constante caída de piedras que amenaza con sus vidas. Y el pronóstico no es el más positivo: “Hay dos sectores del país que están con tiempo lluvioso: la zona del pie de monte llanero y la del norte de Antioquia, Córdoba, Sucre, Sur de Bolívar y el Golfo de Urabá”, anunció Humberto González, Jefe de la Oficina de pronóstico del Ideam.

Panorama que se está viviendo en la mayoría de carreteras principales del país y que, de acuerdo con los empresarios del transporte, está provocando enormes pérdidas a la economía nacional, la cual se mueve y depende del transporte terrestre. Eso ya se está viviendo en el sector de La Línea, en donde permanecen parqueados los camiones provenientes del puerto de Buenaventura, postrados del lado de Calarcá sin tener noticias rápidas sobre el tránsito normal en la zona.

Por eso, Marino Quintero, presidente de la Asociación Nacional de Transportadores (Asotrans), deja en claro su malestar: “estamos muy preocupados pero tenemos esperanzas de que el Gobierno le dé solución al tema de vías, que ya son problemas crónicos en el sentido de tener daños hace muchos años. Estamos soportando enormes pérdidas en la operación


y unos niveles de víctimas que nos preocupa. No es tema de parches o de pequeños muros de contención, sino de soluciones integrales, tanto para el Llano como para La Línea e Ibagué”.

Y en suma, dice Quintero, “se pierden en promedio $250.000 diarios por vehículo y eso, para muchos transportadores y además productores, significa el fracaso económico. El tema de carga es aún más crítico, pues el generador no puede hacer nada y está perdiendo muchos de los alimentos que están allí estacionados y que no van a soportar los tres días que han manifestado los voceros del Ministerio de Transporte que durarían los bloqueos”.

Radiografía vial que se vive frecuentemente en múltiples zonas, dice Quintero, de las carreteras que comunican a Bogotá con Medellín y el oriente antioqueño, la Costa Atlántica en la vía del Magdalena Medio hacia Santa Marta y las conexiones entre el Cesar y La Guajira. Allí es necesario mirar el tema de las dobles calzadas, porque, apunta el directivo de Asotrans, “el atraso en vías es evidente y de los 35.000 kilómetros presupuestados, sólo 2.500 han sido adelantados a la fecha. Por eso hay que ser más agresivos en la infraestructura vial”. 

Algo que se hará más evidente si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los pronósticos de los próximos días, en la Región Andina ocurrirá una transición hacia la época de verano de mitad de año. “Sin embargo, nos están llegando lluvias de los Llanos en sectores como Boyacá, Cundinamarca y el Huila”, apunta González del Ideam.

Por eso, el mismo ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, explicó que, en el caso de Villavicencio, lo inmediato es usar vías alternas y para eso ya fueron aprobados $85.000 millones destinados por Invías a la adecuación de esos corredores, que el puente de Puerto Salgar será abierto hoy y que al túnel piloto de la Línea le faltan 250 metros y, si no hay inconvenientes geológicos, en un mes se encontrarán las excavaciones. Según el Ministro, esto ocurrirá “incluso antes de la fecha de cierre del proceso de licitación del túnel. A propósito —añade Gallego—, este año termina la excavación del túnel del Sumapaz, lo que llaman la Nariz del Diablo”.

Entre tanto, el director de Invías Tolima, Carlos Fernando Méndez, comentó: “hemos tenido recurrentes problemas en la vía a La Línea por la ola invernal. Ayer tuvimos un derrumbe en el kilómetro 76 de unos 2 mil metros cúbicos de tierra. La vía la reabrimos hacia la una de la tarde y del lado de Ibagué había una cola de carros de unos 4 kilómetros. Cuando cerramos La


Línea, la vía alterna es por Manizales, pero esta carretera se está cerrando todas las noches desde las 7.00 p.m. y hasta las 5:00 de la mañana, por lo que les pedimos a los conductores que viajen de día”.

Por eso, el director ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Intermunicipal (ADITT), José Yesid Rodríguez Hernández, aclaró, refiriéndose a esta coyuntura: “la percepción que tenemos es que se han hecho esfuerzos en las vías secundarias, importantes para la conectividad de Colombia, pero estamos en el momento de desarrollar las carreteras principales con dobles calzadas y obras de infraestructura que permitan abaratar los costos de movilidad”.

Y agrega: “Pensamos que la prioridad para el Gobierno deben ser vías de buena calidad que comuniquen al centro del país con la Costa Atlántica, el Pacífico y con los Llanos Orientales. El  invierno ha afectado a buena parte de la infraestructura, esto nos incrementa costos en  tiempo, combustibles y mantenimiento de los carros, teniendo en cuenta que ruedan diariamente unos 50 mil vehículos de servicio intermunicipal que transportan a un millón de pasajeros”.

Así las cosas, comenta Rafael Mejía, presidente de la SAC: “la situación se torna muy preocupante, porque un país buscando tratados de libre comercio se encuentra con esta fragilidad de la infraestructura, no vamos a ser competitivos nunca y no hablo sólo de carreteras, no tenemos navegación fluvial, estamos mal en aeropuertos, puertos y ferrocarriles. El Gobierno debe hacer frente a este tema de una vez por todas, porque en el caso puntual del Llano es que un centro de acopio está incomunicado porque se obstruye la carretera principal y las dos vías alternas son más bien trochas. Sin embargo, inicialmente, no se dará desabastecimiento porque éste no se presenta en tres días de cierre”.

Una radiografía que parece repetirse cada vez que llega la temporada invernal, que hace evidente el atraso vial en el que aún se encuentra Colombia y del que, además, pareciera que no hubiera salido.

“En vías estamos atrasados 50 años”: camioneros

Desde hace 27 años Pedro García recorre las carreteras de Colombia a bordo de una tractomula. Su conocimiento de la malla vial del país va más allá de su labor como conductor, pues García es el vicepresidente de la Asociación Colombiana de Camioneros.

De acuerdo con sus apreciaciones, las carreteras colombianas están atrasadas unos 50 años. “Lo único que han realizado en los últimos tiempos es hacerles bermas a las carreteras, a excepción de las vías del Valle del Cauca y otras pocas regadas por el país, nuestras vías son un desastre”, explica.

Para reflejar el mal estado de las carreteras, García argumenta que en las últimas dos semanas ha estado en trancones de por lo menos 18 horas. “En Puerto Salgar estuve desde las 7:00 de la noche hasta las 9:00 de la mañana; después en Los Mangos (vía Popayán-Pasto) hace ocho días estuve 24 horas por un derrumbe y ayer en la mañana me tocó el trancón de la Línea”.

Este dirigente concluye solicitando acciones concretas para mejorar las vías del país, al señalar que en las actuales condiciones nadie puede ser competitivo.

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