“Quiero debate con Castro”

A ver si este señor Luis Augusto Castro acepta un debate en televisión conmigo para que responda por el sumario que le levanté a su empresa criminal en mi libro ‘La puta de Babilonia’ (como llamaban los albigenses al autócrata de Roma), a ver si son calumnias mías o la verdad histórica que tratan de empantanar y de borrar estos zánganos tonsurados.

Y a propósito de celebraciones episcopales: que me refute las citas que hago en mi libro de todo el episcopado alemán y austríaco arrodillado ante Hitler y echando al vuelo las campanas de sus iglesias por él, y de todo el episcopado italiano arrodillado ante Mussolini y de todo el episcopado mundial, menos dos obispos españoles, alabando el alzamiento de Franco que produjo un millón de muertos y desgarró a España.

El nazismo atropelló a la humanidad durante sólo 13 años y hoy todos lo repudiamos. El cristianismo lleva 1.700 atropellando y haciendo el mal y les creemos lo que dicen, que es una religión. Religión el jainismo de Mahavira, por ejemplo, que respetaba a los animales y fue ajeno siempre a toda violencia.

Hay que proscribir a la Iglesia católica de Colombia, y de paso a las sectas protestantes que han venido a sumársele como si con esta plaga y con las de las Farc y los paramilitares y Uribe no tuviéramos suficiente. El cristianismo (la gran secta cristiana que padecemos en Colombia), es una de las grandes plagas de la humanidad. Otra es el Islam. Otra la malaria. Hoy ya no puede quemar gente viva como lo hizo durante medio milenio en las plazas públicas, en los actos de fe de la Inquisición, porque perdió el poder temporal, pero sigue haciendo el mal, sin que le vaya nada en ello como no sea por su vocación profunda y su obstinación cerril.

Durante el pontificado del polaco Wojtyla, alias Juan Pablo II, se le sumaron a la población mundial 2.200 millones. Él, que fue por todo África y América Latina, de arriba abajo por el Tercer Mundo, predicando en contra del condón y de la interrupción del embarazo en un planeta superpoblado. ¿A cuántos niños africanos de los que nacieron con sida por su prédica irresponsable y criminal recogió esta alimaña en el Vaticano? A tres años de su muerte estamos viendo las consecuencias: los polos derritiéndose, el planeta recalentándose, la capa de ozono rota, el petróleo y la comida acabándose, los ríos vueltos cloacas y el mar un desaguadero de cloacas. Wojtyla es el más grande responsable de este desastre y del infierno que nos espera.

A ver si lo canonizan para que sigan llenando el santoral de engañatontos, de reprimidos sexuales y criminales.