Se encarece dinero para consumidores

La medida del Emisor no garantiza el control de la inflación y puede acentuar la desaceleración del consumo.

El aumento en las tasas de interés generó más preocupación que alivio sobre la posibilidad de frenar la inflación y, aunque en el corto plazo la banca se favorecerá, la medida del Banco de la República tendrá como efectos una baja en los créditos de consumo y la afectación de créditos nuevos y a los antiguos con tasa variable, así como el deterioro de la cartera por cobrar.

“Una subida de 0,25%, si se mira de forma aislada, no implica nada, pero al revisar el acumulado que se ha generado con cada aumento del 0,25%, es un impacto fuerte”, explica María Mercedes Cuéllar, presidenta de Asobancaria. Así, con la implementación de la medida, una persona que tiene un crédito de $1 millón y en abril de 2006 tenía que pagar un interés del 6%, equivalente a $60 mil, hoy debe pagar un interés del 10%, que representa casi el doble de lo que pagaba antes. No obstante, se debe tener en cuenta que el aumento en las tasas afecta a los créditos nuevos y a los que se manejan con tasa variable, pero no a los de tasa fija.

El alza en las tasas de interés va a provocar que se sienta con mayor fuerza la desaceleración de la economía. De ese modo, y ante la posibilidad de que la decisión acentúe el problema de la revaluación, se seguirán viendo afectados agricultores, textileros y en general el sector transable, siendo los productores de exportables de alto precio internacional, como petróleo y carbón, los únicos que percibirán un menor impacto.

“Una mayor tasa de interés también va a perjudicar a quienes venden bienes y servicios a los sectores transables; por ejemplo, los restaurantes: si el sector productivo entra en crisis, éstos no van a tener a quién venderle”, señala César Ferrari, profesor titular del departamento de Economía de la Universidad Javeriana. Y sucede lo mismo con el sector construcción, que seguirá viéndose afectado, pues las tasas altas hacen menos atractivo el endeudamiento para la gente que quiere comprar vivienda. Además, la agudización  de la revaluación generará menores ingresos para invertir en este sector.

De ahí que el consumidor sea uno de los mayores afectados, pues tendrá mayores dificultades para acceder a los créditos, que serán más costosos y tendrán en su trámite mayores requisitos por parte de los bancos para respaldarlos. Incluso, la desaceleración del consumo, que posiblemente generará la medida, puede hacer que se eleven los niveles de desempleo en el país, según señaló Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes.

Como “la peor medida en el peor momento”, calificó Ferrari el aumento de las tasas de interés. Y en la misma línea, Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, señaló que no existe garantía de que la medida vaya a ser efectiva en el control de la inflación, al ser éste un problema generalizado en el mundo, causado por factores externos como el costo elevado del petróleo. Por el contrario, la medida va a generar consecuencias negativas al restringir el consumo, asegura Reina.


Ferrari explica que los únicos beneficiados, aunque sólo en el corto plazo, son los bancos. Sin embargo, no todas las entidades bancarias se beneficiarán del mismo modo, e incluso las que manejan la mayoría de sus créditos a tasas fijas percibirán cuantiosas pérdidas. De cualquier modo, a futuro, las altas tasas impulsarán el deterioro de la cartera, que según explica Cuéllar, desde hace un año se viene acentuando, siendo el microcrédito la cartera más afectada.

Por eso la presidenta de Asobancaria asegura que le preocupa que las tasas sigan subiendo por el efecto que esto pueda tener sobre el aparato productivo, lo cual ya se ha podido percibir. Sin embargo, la funcionaria comprende que la preocupación del Banco de la República por frenar la inflación lo obliga a tener que “escoger entre males”. Para Cuéllar, la mejor herramienta para frenar la inflación sigue siendo recortar el gasto público, pero considera que faltó voluntad política para hacerlo de manera más profunda.

Frente a la incertidumbre generada por el aumento en las tasas, la recomendación de los analistas para los consumidores es actuar con prudencia. Cuéllar sugiere que las personas deben tener claro en cuánto quieren endeudarse, mientras Ferrari estima que lo mejor es evitar al máximo el endeudamiento, particularmente, a través de las tarjetas de crédito. Por su parte, Reina recomienda a los consumidores ser más cautos con sus obligaciones financieras, tratar de endeudarse dentro de las posibilidades reales de pago y buscar alternativas para sanear sus actuales deudas.

La llegada de la tasas al 10%

Desde abril de 2006, cuando las tasas de interés se ubicaban en 6%, el Banco de la República las ha incrementado hasta llegar a 10%. El último incremento de 25 puntos básicos lo hizo el pasado viernes en su junta directiva del mes de julio.

En 2006, el Emisor las elevó seis veces y las llevó hasta 7,5% al finalizar el año.

Con la prioridad de cumplir la meta de inflación para 2007, ese año el banco central incrementó las tasas en ocho ocasiones y las dejó al finalizar el año en 9,5%. La meta de inflación no se cumplió.

En lo que va de 2008, el Emisor ha elevado las tasas dos veces, hasta 10%. Su objetivo sigue siendo el mismo: cumplir la meta de inflación, el cual es ya prácticamente imposible.