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hace 1 hora

Bogotá se consume

En la ciudad hay más de 1.000 expendios de droga ilegal. Este año se han desmantelado 30 y han sido capturadas 1.400 personas. Para contrarrestar el flagelo la Policía   logró la designación de 19 fiscales especializados. <a href="http://static.elespectador.com/especiales/drogas/audios.html" class="Link" target="_blank">Especial multimedia.</a>

Hasta hace unos cuantos meses, el problema de la droga era una situación preocupante para las autoridades de Bogotá. Ahora se volvió alarmante, casi inmanejable. No hay consejo de seguridad en el que no se hable del tema como prioridad. Las ‘ollas’, como se les conoce popularmente a los expendios de estupefacientes, se han regado por toda la ciudad indiscriminadamente y amenazan seriamente con convertir a la capital de los colombianos en una gran ‘olla’.

Aprendiendo del esquema que adoptaron los grandes carteles de la droga al final de los años 90, la ciudad está dividida para los expendedores por distritos, en los que solamente es posible comercializar productos de ‘marcas’ determinadas; así, por ejemplo, en el sector del Bronx (localidad de Los Mártires), el más crítico de la ciudad y que heredó todos los males de El Cartucho, solamente se puede conseguir “Gancho Homero” y “Gancho América”. En el sector de “La Favorita”, en la localidad de Los Mártires”, se distribuye “Gancho Azul” y “Gancho Amarillo”.

Ésos distintivos no son más que sellos burdos o el color de la papeleta con que los cientos de expendios identifican su producto.

La Dirección de Estupefacientes de la Policía tiene plenamente identificadas unas 40 marcas que se reparten en las 19 localidades y que invaden a la ciudad con marihuana, basuco, cocaína y heroína, entre otros.

Son organizaciones que, aunque pequeñas en sus aparatos administrativos, son verdaderos gigantes en la distribución.

Las cifras lo dicen todo, en lo que va de este año, según la Dirección de Estupefacientes, van 1.400 capturas por posesión y distribución de droga. En el primer semestre de 2008 se incautaron 2,1 toneladas de marihuana, 50% más que en todo el año.

En el caso de la base de coca la cifra es más abultada. En 2007 se incautaron 6.184 gramos y en los primeros siete meses de 2008 la cantidad encontrada por las autoridades asciende a 39.575 gramos, esto es, más de seis veces.

En basuco el aumento de decomisos es del 35%.

Nos va a consumir

Yo no quiero ser alarmista, es lo primero que dice el comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino, antes de aceptar que en las cuentas de las autoridades existen más de 1.000 expendios en toda la ciudad.

“Es un problema creciente y tenemos que acabar con las ‘ollas’ antes que ellas acaben con nosotros”, dice tajantemente, para confirmar que el hurto, que en otros años se había convertido en el problema grande de la ciudad, ha venido perdiendo terreno frente a la droga.


Por todas partes

“Y no es que el hurto haya disminuido, lo que pasa es que la droga ha crecido demasiado”, puntualiza Palomino, quien señala que ya logró que se destine, por ahora, al menos un fiscal especializado en el tema de las drogas para cada localidad.

Y recorriendo la noche bogotana es evidente la invasión de los jíbaros; en el sector de la calle 82, en la 93, en la 116, en el Restrepo, en ‘cuadra picha’ (Avenida Primera de Mayo con Avenida Boyacá), Chapinero y casi en cada lugar de reunión de jóvenes en la ciudad, es fácil encontrar cualquier tipo de droga.

“Antes las pepas uno las vendía en las fiestas electrónicas, ahora la gente se reúne a tomar en la casa y lo llaman a uno para que se las lleve o arman un paseo y eso es lo primero que empacan”, dice Miguel, un dealer o distribuidor de éxtasis cuyo mercado principal son jóvenes de estrato alto.

“A mí me tocaba ir hasta el sur, cuando estaba ‘El Cartucho’ a buscar el baretico, pero ahora me lo traen a domicilio”, complementa John, un adicto de 22 años que vive en la localidad de Usaquén.

Las autoridades se pusieron en la tarea de hacer el mapa de las ‘ollas’ bogotanas y encontraron que están por todas partes. No hay localidad en donde no exista al menos un expendio y hay otras en las que se concentran más de 20 organizaciones (ver mapa).

Aunque están identificadas, uno de los grandes problemas que tienen es la falta de personal para combatir el delito.

No lo dicen oficialmente, pero quienes se encuentran al frente de los operativos saben que los recursos son insuficientes si realmente se quiere poner freno al emporio que están creando los distribuidores.

La juventud en peligro

Efrén Martínez es el director del Colectivo Aquí y Ahora, que atiende a jóvenes de estrato alto. Dice que Bogotá se está ganando un nada honroso sitio en el contexto internacional en consumo de droga. Un estudio entre 40 capitales del mundo encontró que Bogotá es una de las ciudades en las que más fácil se accede a la droga y en donde más barata se consume.


Señala que esto está acabando con la juventud, que está encontrando en el alcohol la puerta perfecta para entrar a la drogadicción.

“Bogotá no es la ciudad de más consumo de licor en el mundo, pero sí es la que más eventos violentos asociados con el alcohol tiene”, convirtiendo el tema no sólo en un asunto de salud, sino de seguridad, explica Martínez.

“Yo conocí una niña de 12 años que consumía 30 cervezas en una noche. Y lo lograba gracias a que las acompañaba con cocaína”, es el lacónico testimonio de William Quevedo, toxicólogo especializado en estupefacientes de la Universidad Nacional.

Todo esto es porque la juventud está descuidada y no hay políticas claras de atención, sentencia la concejal María Angélica Tovar, quien dice que en el Plan de Desarrollo del alcalde Samuel Moreno no hay un plan ambicioso para el manejo de la juventud.

“Hay programas para la comunidad Lgbt, hay programas para adolescentes embarazadas, pero nada encaminado a la prevención del consumo de alcohol”, dice.

El mapa de las ollas

Como negocio, los distribuidores tienen bien organizado el expendio de drogas, pues no hay una sola localidad que se les escape. Y si a algún punto no llegan directamente, disponen de un buen servicio de domicilios que se encarga de que sus clientes no queden “desamparados”.

Sin lugar a dudas el sector más critico es la localidad de Los Mártires, en donde se encuentra el sector conocido como el Bronx, adonde se trasladó el antiguo Cartucho, convertido en el parque “Tercer Milenio” por la alcaldía de Enrique Peñalosa.Lo siguen las localidades de Antonio Nariño, Ciudad Bolívar, Suba, Kennedy, Chapinero y Usaquén, con menos presencia de expendedores, pero como nuevo foco del negocio.

Elespectador.com estuvo dos meses visitando los sitios más críticos y evidenció la expansión de la droga en la ciudad, habló con distribuidores, con consumidores y con las autoridades y fue testigo de primera mano de cómo las ‘ollas’ se están tomando la ciudad. Vea el especial multimedia en www.elespectador.com

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