Los masones ponen la cara

Bucaramanga acogerá a 500 miembros de una orden que durante siglos ha estado revestida de interrogantes y sombras.

El lema Libertad y Tolerancia servirá de excusa para que 500 masones provenientes de toda Colombia se congreguen del 15 al 17 de noviembre en Bucaramanga, sin ocultar su identidad, convencidos de que deben adaptarse a los nuevos tiempos de apertura y globalización.

Esta es la forma en que lo comprende el director del X Congreso Nacional Masónico, Farid Numa Hernández, quien asegura que detrás de esta asociación secreta —así figura en los diccionarios— no hay ritos paganos ni culto a dioses extraños, sino muestras de fraternidad y conciencia de que en la vida no debe primar lo material sino lo espiritual.

Vistos durante siglos como una fuerza oscura, cuando no como ateos irredimibles, perseguidos por sus ideas y hasta excomulgados, los masones acudirán a esta cita animados por escuchar un debate sobre la Constitución Política de 1991, en el que aparte del gobernador de Santander —y masón— Horacio Serpa Uribe, también figuran como invitados el ex ministro Jorge Valencia Jaramillo y el columnista de El Espectador y ex director del DAS, Ramiro Bejarano, quienes revisarán “si esa Constitución sirvió como un hito para abrirle paso a la modernidad, retomar lo que de ella sirve y mirar qué es lo que está ocurriendo en el país”.

También hablarán de temas como “Los peligros del totalitarismo”, “Civilización y barbarie”, “El ciudadano: hombre libre y de buenas costumbres”, “La trascendencia, un camino en la realización del ser”, “Los principios masónicos, piedra angular de la sociedad”, entre otros.

Acudirán también “Las estrellas”, las logias de mujeres que funcionan en Bogotá, Cali y Bucaramanga, “a quienes consideramos como hermanas, se les trata con todo el respeto y están también en la búsqueda de la luz”.

Dialogamos con Numa Hernández, quien manifiesta que el propósito del evento, además de reforzar su ideología, es buscar un mejoramiento de las condiciones de la sociedad colombiana.

¿A los masones les preocupa lo que pase en el país o sólo el bienestar de los ‘hermanos’?

Preocupa profundamente cualquier situación que vaya en contra de la comunidad. Preocupa que estando en pleno siglo XXI, en el cual supondríamos que Colombia debería estar marchando en un proceso de paz, armonía y de condiciones económicas mucho mejores, sintamos que todavía no hemos salido de esa penumbra en que estamos sumidos desde la mitad del siglo XX.


¿Qué es la masonería hoy?

Es una orden que tiene sus principios históricos. Podríamos remontarnos al antiguo Egipto o pasar por los templarios, pero con exactitud desde 1717 pretende buscar el bien, que los hombres actúen con rectitud bajo los principios de libertad y tolerancia.

¿Entonces a qué se deben tantos prejuicios, sombras y leyendas sobre la francmasonería?

Es una herencia histórica originada en una confrontación económica sucedida en 1307 entre el Papa, el rey Felipe El Hermoso y los masones por el gran poderío que éstos desplegaron en la cuenca del Mediterráneo, donde ya para la época habían inventado los giros bancarios y se habían desarrollado de una forma tan fuerte que tenían más poder que el rey de Francia. A raíz de ello se levanta una serie de acusaciones tratando de satanizar la orden, lo cual conlleva una persecución en lo que se conoce como el ‘Viernes 13’, que implicó el sacrificio y prácticamente la extinción de la orden de los templarios.

¿Y cuál es la situación actual?

Hoy estamos hablando de una nueva orden, que es aquella fundada en 1717 en la Nueva Inglaterra, aunque se sigue satanizando a la masonería cuando realmente hay una libertad total, de orden religioso e ideológico entre sus miembros, a quienes no se les conmina a la participación en ninguna religión ni en ningún tipo de posición política. Hay que desconocer qué es lo que allí se discute para hablar de esa forma despectiva como se hace en algunos medios.

¿Pero qué tanto se oculta detrás de la masonería?

Los únicos secretos son aquellos que tienen que ver con la búsqueda de la verdad. No hay ningún secreto diferente al que cada hermano pueda tener en lo más recóndito de su alma. Esta misma entrevista es una apertura de algo que viene sucediendo hace rato.

¿Para qué insistir entonces en cubrirse la cabeza o en reunirse en lugares lúgubres?

Cuando hablas de los atuendos que se usan en los rituales, simplemente son símbolos para hacer un recordatorio, pero allí no está la esencia, sino en la construcción del templo interior, en el desarrollo que interiormente cada uno tenga.

¿Ser ateo es uno de los requisitos para poder ser masón?

Este es uno de los aspectos totalmente contrarios. Es necesario tener la certidumbre de que existe un principio creador para ingresar a la masonería, donde se le respeta a cada quien qué considera que es ese principio creador y a quién venera. La masonería es tal vez la orden más ecuménica que pueda existir sobre la tierra y contamos con cerca de siete millones de miembros. En Estados Unidos y Francia, particularmente, hay una cantidad inmensa de hermanos que pertenecen a la orden porque existe la libertad absoluta de culto y de pensamiento. Se parte de que se debe tener la convicción de que hay un principio creador y para darle un nombre general que permita la cabida de todos, se habla del Gran Arquitecto del Universo.

¿Es un club de amigos influyentes y adinerados? ¿ o aceptan a ciudadanos de a pie?

Para pertenecer a la masonería se requiere tener más de 18 años de edad y ser un hombre libre y de buenas costumbres, entonces el mayor poder no está en la cantidad de dinero, sino en la fortaleza interior y en el ser un ciudadano que actúe con rectitud, que no tuerza sus principios, que no se deje manosear por el valor que se ha impuesto, cual es el valor del dinero. Cuando no se le apunta a la búsqueda de la riqueza material, sino al crecimiento espiritual, ésta llega por añadidura.

¿Horacio Serpa sigue en la ‘banca’ de la masonería o regresó a la ‘titular’ ?


Has entrado a señalar nombres y en la medida en que eso se haga solamente cada persona responde por sus actos. De manera que independientemente del nombre que menciones, salvo aquellos que estén en el Oriente Eterno, yo podría hablar. Lo otro sería más que una indiscreción, una falta de respeto a su vida privada y a su intimidad. La masonería no es una entidad para entrar a juzgar o a señalar quién es o quién no forma parte de sus filas.

¿Cuáles son los principios que rigen la vida de un masón?

La rectitud, la transparencia, el ser un hombre libre y de buenas costumbres, que busque el bien de su familia y de la comunidad en la que se mueve, y esa es la razón de este congreso, del cual poco estamos hablando.

Con la consigna de la libertad de pensamiento, ¿en la masonería todo es permitido?, ¿no hay pecados?, ¿cada quien que haga lo que quiera?

No hay pecados, porque no es una orden religiosa. Y cuando dices ‘cada quien haga lo que quiera’, lo entenderíamos en la medida en que este hermano no esté atentando contra sus hermanos ni contra sus semejantes. Es bienvenida cualquier escuela de pensamiento, con la posibilidad de que tengamos un debate amplio y franco. Las malas acciones, con la corrupción, las desapariciones, el asesinato, las torturas, los secuestros, por ejemplo, son totalmente censurables e inadmisibles en nuestra orden.

¿Está blindada la masonería? ¿O se les ha colado algún corrupto?

Afortunadamente acerca de paramilitares, narcotraficantes y asesinos no hemos tenido noticias. No hay un blindaje en el sentido de que estemos en una inquisición para ver quién es bueno y quién es malo, porque estaríamos en contra de lo que estábamos señalando, sino que el mismo proceso de análisis y las reuniones han depurado, si se hubiese dado, el caso de alguien que hubiera pasado por allí y que no tuviera buenas costumbres. La orden no admite que ningún hermano cometa ilícitos dentro ni fuera de ella.

¿Qué sentido tiene hablar de libertad y tolerancia en pleno siglo XXI, que suenan más a consignas de la Revolución Francesa?

Es curioso que estando en el tercer milenio de nuestra era, que supondríamos el siglo de la modernidad, tengamos que retomar esos conceptos porque hoy de lo que más adolece nuestra sociedad es la libertad. Hay una aparente libertad, pero no puedo pensar que un hombre sea libre cuando sus hijos se están muriendo de hambre o cuando una familia es desplazada de su tierra. Hay una crisis fuerte y esperamos que sea el final de esta época oscura. Y la tolerancia es porque lo que hoy más se persigue son las ideas. Los hombres que más son censurados son aquellos que tienen ideas distintas a lo que está impuesto como el valor en la sociedad. No entendemos por qué en pleno siglo XXI esa libertad de pensamiento no existe.

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Pastor Virviescas Gómez/ Especial para El Espectador

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