Colombia replantea su política exterior

El profesor de Harvard Jorge Domínguez, Juan Gabriel Tokatlián, Socorro Ramírez y Sandra Borda, todos expertos en política exterior, serán los encargados de definir “en dónde debe estar Colombia en materia internacional”.

El martes el ministro de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, presentará ante la opinión pública una Misión de Política Exterior, compuesta por consultores nacionales y extranjeros, cuya función será, en palabras del Canciller, realizar “recomendaciones de cómo y en dónde debe estar Colombia” en este tema. El inicio de una reflexión sistemática promovida desde el Gobierno sobre los lineamientos de la política exterior colombiana y las estrategias que debería adoptar el país para lograr una mayor y mejor inserción internacional, no podría ser más oportuno.

El hecho de que el presidente Uribe haya autorizado al Canciller a convocar a un grupo de expertos a debatir sobre la política exterior sugiere, implícitamente, un reconocimiento de su estado crítico y la disposición de buscar un cambio de rumbo. Sin embargo, el alcance del trabajo de esta misión dependerá no sólo de la independencia con la cual lograr realizar sus deliberaciones sino, más aún, de la voluntad política del Gobierno, primero, de someterse al escrutinio externo, y segundo, de acogerse a las recomendaciones formuladas.

El hermetismo y desvarío con los que la diplomacia colombiana ha sido conducida por el gobierno Uribe, junto con la neutralización del Ministerio de Relaciones Exteriores en su planeación y ejecución, indican que ésta no será una tarea fácil.

La inauguración de la misión de política exterior, que trabajará durante seis meses, coincide con la aprobación de facultades extraordinarias en el Congreso la semana pasada para que el Ejecutivo pueda reformar la Carrera Diplomática, a la que pertenecen solamente los funcionarios diplomáticos profesionales y quienes ocupan menos del 50% de los cargos en el exterior. Es poco lo que se conoce del documento de reforma —que supuestamente busca profesionalizar el servicio exterior del país—, ya que su contenido, como todo en la Cancillería, ha sido manejado como si fuera un secreto de Estado.

Sin embargo, lo más probable es que no corrija uno de los problemas principales de la diplomacia nacional —su utilización como botín clientelista— al no establecer porcentajes que limiten el poder del Presidente de pagar favores políticos con nombramientos diplomáticos.

Aunque éste debe ser uno de los asuntos obligados de debate de una misión cuya función es enderezar la estrategia diplomática de Colombia, en su testimonio ante el Congreso el Canciller justificó las facultades extraordinarias con el argumento de que pensar los aspectos macro de la política exterior —la tarea principal que el Gobierno le ha encargado a la misión— y corregir factores de nivel micro, tales como la Carrera Diplomática, constituían dos esferas distintas de actividad.


Otro ámbito aparentemente vetado para los integrantes de la misión es el de la estructura orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores. Una consultoría contratada por el Gobierno en abril de 2007 para fortalecer la Cancillería —y cuyo costo ascendió a más de $1.300 millones de pesos— incluyó, además del proyecto de reforma del estatuto de la Carrera Diplomática y Consular, y otro de modificación salarial, una modificación de su organigrama. La aprobación de ésta ya está en curso en el Ministerio de Hacienda y el Departamento de la Función Pública.

Independientemente de los méritos o debilidades de la nueva estructura, la interacción del grupo consultor con la comunidad experta de funcionarios diplomáticos, académicos y políticos fue nula en este caso y el de los otros dos productos mencionados.

Al restringir los temas sobre los que puede opinar la misión de política exterior y al formalizar una serie de reformas dentro de la Cancillería antes de recibir sus recomendaciones, el Gobierno nacional la condena a la formulación de propuestas “cosméticas” que en poco o nada cambiarán el rumbo actual de la política internacional.

Lo que se inaugura este martes como una oportunidad para poner a Colombia a tono con las múltiples exigencias mundiales que enfrenta puede quedar reducido a un gesto vacío si desde su entrada en función el grupo consultor no establece unas reglas de juego claras e inamovibles. Primero, debe exigir que ningún aspecto de la política exterior sea vetado para su estudio, incluyendo aquellos asuntos propios de la arquitectura diplomática que por ahora no forman parte de su mandato. Para ello, el compromiso explícito del Canciller de poner a su disposición toda la información que solicite es también indispensable.

Segundo, la legitimidad de la misión depende de su carácter incluyente. A pesar de ser contratada por un gobierno cuya reticencia a escuchar las críticas constructivas y cuya “satanización” de las opiniones contrarias son notorias, los consultores deben dialogar tanto con los “amigos” de Uribe como con sus opositores y “enemigos”. Independientemente de si ello se cumpla, las labores de la misión deben partir de un sano escepticismo acerca de sus alcances reales. Establecer una hoja de ruta consensuada con un amplio espectro de opiniones para salvar a la Cancillería y la política exterior de su colapso inminente, sería un buen punto de partida.

*Profesora titular. Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes.

Los Miembros de la Misión

Sandra Borda Guzmán

Es actualmente candidata al Doctorado en Ciencia Política que ofrece la Universidad de Minnesota.

Cursó la Maestría en Ciencia Política de la Universidad de Wisconsin, la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de Chicago y es politóloga de la Universidad de los Andes.

Fue consejera de asuntos internacionales durante siete meses en el gobierno del presidente Ernesto Samper.


Jorge I. Domínguez

Director del Centro Weatherhead de Relaciones Internacionales de la Universidad de Harvard.

Es miembro del comité ejecutivo del Centro David Rockefeller para Estudios de América Latina y miembro del Comité del FAS sobre Estudios Ibéricos y Latinoamericanos desde 1994.

Especialista en temas de América Latina.

Juan Gabriel Tokatlián

Actual director de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, Argentina.

Vivió en Colombia entre 1981 y 1998, donde estuvo vinculado académicamente a la Universidad Nacional, entre 1995 y 1998, y a la Universidad de los Andes, entre 1982 y 1994.

Tiene un PhD en Relaciones Internacionales de The Johns Hopkins University of Advanced International Studies.

Socorro Ramírez

Profesora titular del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional, doctorada en Ciencia Política y con Diploma de Estudios Avanzados en Relaciones Internacionales en la Universidad Sorbona, París I.

Miembro de la Comisión Presidencial de Fronteras e Integración (Copiaf) colombo-venezolana y coordinadora del Grupo Académico Colombia-Venezuela desde 1998.

Temas relacionados