Integración económica para 2011

México, Perú, Chile y Colombia iniciaron el pasado jueves el proceso para consolidar el Área de Integración Profunda, un mercado común con más de 200 millones de consumidores.

Un apretón de manos tuvo lugar ayer en la sede de la Cancillería chilena, en Santiago. Un gesto que más allá de la cortesía diplomática, representa el compromiso de sus protagonistas, los ministros de Comercio de México, Perú, Chile y Colombia, por explorar todas las posibilidades y mecanismos que les permitan establecer un mercado común en la región.

Es uno de los principales retos para 2011 que tienen en agenda Bruno Ferrari, secretario de Economía de México; Eduardo Ferreyros, ministro de Comercio Exterior y Turismo de Perú; Alfredo Moreno, canciller de Chile; y Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia.

Los cuatro funcionarios acordaron la revisión de cada una de las áreas de trabajo que incluiría el acuerdo, y delegaron en sus viceministros la labor de coordinación que permita trazar una hoja de ruta sobre los acuerdos que hagan posible la integración en el primer semestre de 2011. Este procedimiento será coordinado por Chile, que asumirá la Secretaría Pro Témpore del proceso.

“Esta es una excelente oportunidad, tanto para mejorar las relaciones en comercio, inversión y finanzas entre nuestras naciones, como para seguir avanzando hacia el objetivo de acercarnos cada vez más a las economías de los países del Asia-Pacífico”, comentó Díaz-Granados sobre la reunión, en la que también se dejó abierta la puerta para el ingreso de aquellos países del denominado Foro del Arco del Pacífico (integrado por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Ecuador, además de los promotores de la iniciativa) que quieran aceptar tanto la visión como los objetivos del proyecto.

De esta forma avanza en firme la idea de Alan García, presidente de Perú, quien en octubre del año pasado, mediante una carta, les propuso a sus homólogos de Colombia, México, Ecuador, Chile y Colombia unir esfuerzos para ampliar los mercados regionales y conquistar nuevas oportunidades tanto en Asia y en el Sudeste Asiático, como en Oriente Medio.

La propuesta encontró eco de inmediato en Sebastián Piñera, mandatario chileno, quien en la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata, en diciembre pasado, sostuvo una reunión privada con sus similares de México (Felipe Calderón), de Colombia (Juan Manuel Santos) y el mismo García, para definir los preparativos de cara a la primera reunión del Área de Integración Profunda (AIP), como se llamaría el mercado común.

“Uno de los objetivos más importantes de este acuerdo sería la consolidación de nuevos nichos para sus integrantes, así como la consecución de economías de escala (alianzas que permitan aumentar la producción y disminuir costos) para expandir las exportaciones”, cree Salomón Kalmanovitz, decano de la Facultad de Ciencias Económico-Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Objetivos posibles en teoría, pues la integración traería consigo un mercado de más de 200 millones de consumidores, que supera el 35% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el 55% de las exportaciones de la región (ver recuadro).

Un mercado que también atraería a los inversionistas mundiales, debido a la gran cantidad de acuerdos comerciales que sus integrantes han firmado, y/o que están en proceso de firmar, con las grandes economías del planeta, como Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y China.

Pero llegar a ese objetivo requiere más que sólo buenas intenciones. “La integración depende de los acuerdos políticos. Es un objetivo más político que técnico”, asegura César Ferrari, catedrático de Economía de la Universidad Javeriana y ex presidente del Banco Central peruano. En su opinión, la futura AIP debería seguir los pasos de la Unión Europea, que en su proceso de integración económica permitió el flujo de capitales de los miembros más desarrollados, como Alemania y Francia, hacia las economías más débiles, como Polonia e Irlanda.

 “También sería deseable que no se involucraran países disímiles a los objetivos del proceso, porque una de las reglas de negociación de Europa es el diálogo y los intercambios con países democráticos”, agrega.

Precisamente, tras la reunión de ayer trascendió que los protagonistas del AIP buscarán la libre circulación de personas, capitales, bienes y servicios dentro del área de la integración. Los mismos pasos que llevaron a la consolidación de una comunidad en el Viejo Continente.